Opinión

A arte é ese enigma que se busca e non se atopa, como ben sinala Francisco Leiro no documental ‘Sísifo Confuso. Trabajos y días de Francisco Leiro’, e na obra do seu predecesor e paisano, Francisco Asorey (1889-1961), a busca atopou un camiño, unha ruta que o fixo ser considerado un dos renovadores da arte galega e figura chave da escultura española do século XX. Coa inauguración da exposición ‘Francisco Asorey, unha recuperación necesaria’ na Cidade da Cultura, en Santiago de Compostela, co presidente Alfonso Rueda e o conselleiro de Cultura, José López Campos, comeza un necesario e profundo reencontro co seu legado, que se estenderá ata o 5 de abril de 2026.

“El País de la Senda Interrumpida” –así nombrado por el geógrafo chileno Benjamín Subercaseaux en su clásico libro Chile o una loca geografía, Editorial Universitaria, abril de 1988– alberga a una numerosa población agrupada en la proximidad de los ríos. En Atacama las infinitas soledades desérticas no permiten más de un habitante por quilómetro cuadrado; en Aconcagua, en cambio, donde existen núcleos humanos tales como La Calera, Quillota y Lunache, éstos ya alcanzan 25 por quilómetro cuadrado. El hecho es que las ciudades de Copiapó, Huasco, Vallenar, Illapel, Ovalle, La Serena, San Felipe y Los Andes son, excepto, quizás, La Serena, meros conjuntos de seres humanos con sus polvorientas calles y sus nostálgicos muros coloniales, impíamente calcinados por el sol.

Mientras recorremos las hermosas y nobles tierras del Salnés, meditamos en la travesía de su historia. Así, en 1523, con la reforma de los monasterios en Galicia, el de Armenteira se incorporó a la congregación de Castilla, de manera que tuvo una etapa de reorganización interna que, asimismo, repercutió en sus posesiones. La comarca fue también hospedaje de familias tan ilustres como las de Soutomaior y Ulloa; más tarde, de los Monterrei y, al cabo, de la insigne Casa de Alba. No sería en vano recordar que la Iglesia Compostelana continuaba ejerciendo su jurisdicción sobre estas tierras hasta el siglo XIX, en que le quedaron reducidos sus derechos por un decreto de las Cortes.

Algo máis que a vontade, o compromiso certo con Galicia, fai que participe no acto de presentación do novo concerto de Milladoiro en Madrid. Teño apetencia de saudar a Moncho García, despois de tantos anos da nosa colaboración nos medios públicos galegos. Eran tempos nos que naceu unha implicación certa de proximidade coa cultura do país e era posible presentarlle a Carlos Núñez a Julio Iglesias, e que este o convidase ao Royal Albert Hall, e que alí coñecese a The Chieftains capitaneados por Paddy Moloney, e comezase un fío de prodixios musicais que se estenderon polo mundo; cando era posible facer cantar a Los Panchos en galego e esgotar ese disco en Francia ou no Xapón; ou... que nacese unha industria, a audiovisual, chamada a dar mil alegrías e a descubrir mil valores como as primaveras.

Continuando nuestro viaje por tierras de la comarca de la Ría de Arousa, hemos de evocar cómo en el siglo VIII y posteriores estos paisajes sufrieron los ataques de pueblos llegados del norte y sur de Europa. Ya los normandos, ya los sarracenos, llevaron a término incursiones sin cuento en toda esta zona costera, de modo que se levantó una torre de vigilancia en A Lanzada, donde se encendían enormes hogueras que eran vistas desde San Sadurniño. De idéntica manera, ésta comunicaba con ‘As Torres do Oeste’ –en Catoira–, alertando así a la ciudad de Santiago de Compostela de posibles invasiones.

Ante la inmensidad de Maruja Mallo uno cae en la tentación del exceso. Ante ella y ante la evolución de su obra. Transgresoras ambas, responden a un currículum circunstanciado por uno de los momentos creativos cumbre de la cultura española, en la literatura, en la plástica, en el teatro... agitado en lo político, en lo social, en lo intelectual. Y todo ello fue el caldo de cultivo para una mujer –apúntense el dato– llegada de un pequeño pueblo de la costa lucense, Viveiro, colmado de aires pero aislado en aquel momento de las corrientes de vanguardia, de la misma punta de lanza que alumbró y ofreció al orbe.

O filme documental ‘Sempre en Galicia, voz e pensamento galeguista na emigración’ da autoría de Xan Leira (Memoria Documental de Galicia) estreouse o 16 de outubro no Museo do Pobo Galego de Santiago de Compostela. Con anterioridade, o 3 de setembro, en coincidencia coa data de fundación do programa tivo lugar no Consello da Cultura Galega a presentación dun adianto de breve duración para celebrar o cumprimento de 75 anos ininterrompidos dun programa emitido enteiramente en galego na capital uruguaia.

Nos hallamos en la comarca de la Ría de Arousa. Vinculada a la vida y la fecundidad, con nosotros vive y revive la “Romaría da Nosa Señora da Lanzada”, cuya imagen los devotos veneran dentro de una ermita románica, a las orillas del mar, sobre los mágicos arenales que inexorablemente la besan y la abrazan. Es el postrer domingo de agosto cuando acuden miles y miles de personas, a fin de cumplir su promesa y presentar su ofrenda. Luego, la ‘rogativa’: las mujeres que anhelan tener descendencia, antes del amanecer exaltan el “rito das nove ondas” y, en ocasiones, acostadas sobre las impávidas rocas. La Virgen, empero, también atiende otras ‘rogativas’ que se llevan a cabo merced a esta bellísima ‘cantiga’: “Levei á miña muller á Lanzada/ leveina a desinfectar / e botar os demos fóra”.

A colección de arte que alberga o Pazo do Hórreo, sede do Parlamento de Galicia, é un dos patrimonios públicos máis valiosos e variados de arte galega contemporánea. Un auténtico tesouro, froito tanto do talento creativo de artistas como da dedicación e compromiso dos sucesivos equipos reitores da Cámara lexislativa coa arte galega. Este tesouro, que é de todos e para todos, convértese ademais nunha poderosa ferramenta para a difusión da nosa cultura, dentro e fóra das nosas fronteiras, e constitúe a colección pública máis relevante de Galicia e a máis rica dunha cámara lexislativa española, polo menos a nivel autonómico.

La ciudad de Vigo fabricó mundos. A comienzos del siglo XX, eran prestigiosas las manufacturas de ‘Artículos para Viaje’ de Manuel Gómez Valdés, en Rogelio Abalde, o las de Tomás Carnero, en Urzaiz. Sus catálogos, reflejo de una era en ebullición, incluían cajas para camarote, maletas de forma cubana, americana o vienesa, y hasta sombrereras y cajas para automóvil. Un baúl armario de madera podía alcanzar las 170 pesetas, mientras una maleta pequeña de cartón apenas suponía un desembolso de 2,50. La modernidad, en 1908, se llamaba fibra vulcanizada, y la ciudad olívica vibraba en vanguardia, en sintonía con la demanda de un mercado ligado a las estaciones marítima y de ferrocarril.

El “País de la Senda Interrumpida” no nos muestra puertos estimables, pues Caldera, frente a Copiapó, es la inexcusable salida de la región minera: una señera fundición de cobre y un ferrocarril que la enlaza con esa ciudad. Ante nosotros, Coquimbo, frente a La Serena, exhibe otro puerto de más entidad. Además, Carrizal Bajo, Huasco, Los Vilas, Papudo y Zapallar, que no son sino meras caletas de emergencia. “Al norte de Coquimbo, la costa se accidenta en forma de islas, cabos y bahías. Es una zona atormentada, donde las Islas de Pájaros, junto con la de Choros y Chañaral, simulan un diminuto Mar Caribe con fuerte oleaje y blancos rompientes cubiertos de espuma”, escribe el gran geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux en su insoslayable obra Chile o una loca geografía, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, abril de 1988, décimonovena edición de la obra.

En el preludio de un otoño que aún promete ser cálido, la calle Velázquez, en el corazón del distrito de Salamanca, se presenta como un lienzo donde la luz de Madrid se posa con una elegancia serena. Al llegar a la altura del número 24, en su casi intersección con Goya, se siente el latido de un lujo sigiloso, una quietud que solo la historia de una ciudad puede otorgar. Aquí, las aceras se convierten en un paseo por la alta costura de la arquitectura, donde las fachadas clásicas de los edificios se adornan con balcones de hierro forjado que parecen susurrar historias de otros tiempos. El aire, aún tibio, acaricia los toldos de las boutiques y las terrazas de los cafés que comienzan a llenarse de tertulias vespertinas. Cerca de ese emblemático número 24, la presencia del Hotel Wellington, un faro de tradición y exclusividad, marca el compás de la zona. Es un rincón donde la sofisticación no es estridente, sino un halo que envuelve cada rincón, desde los escaparates hasta el murmullo de las fuentes.

Si seguimos la tradición jacobea, tras la muerte del Apóstol Santiago el Mayor en la ciudad de Jerusalén, sus discípulos recogieron su cuerpo y zarparon en una “barca de piedra” hacia un destino apropiado, a fin de concederle sepultura. Dentro de esta “mágica embarcación” que no precisaba guía, atravesaron el mar Mediterráneo hasta atracar en un puerto situado en los confines de la tierra. ¿Y cuál era este territorio? Aquel que se hallaba dominado por una “reina pagana”, la reina “Lupa”, a quien los discípulos solicitaron ayuda para transportar el “cuerpo santo” del Apóstol, el cual fue conducido en un “carro” tirado por bueyes hasta el exacto lugar donde hoy está enterrado. Su cuerpo, empero, estuvo olvidado durante siglos, hasta que un eremita vecino descubrió el punto exacto, tan sólo guiado por el inmenso resplandor de las estrellas. De modo que este misterioso hallazgo sería el germen de una de las más florecientes ciudades de la Europa del Medievo. Esto es, una nueva “Ciudad Santa”, así como una hermosa Catedral que llegaría a atraer a fieles cristianos de todo el mundo.

El obrero de la mina chilena vive en el “Pueblo Hundido”. Hay nombres ya engastados en el coruscante metal que brota de la montaña. “Catemu”, junto al Aconcagua, próspera fuente de cobre, al igual que antaño lo fue “Tamaya”. El negro y pesado fierro en “Algarrobo” y “El Tofo”. Y la plata…, una arcaica memoria de antiguas fortunas que se denominaron “Agua Amarga”, “Arqueros”, “Chañarcillo” y “Tres Puntas”. “Antes de que el salitre fuera chileno, ya lo explotaban ellos. Y no contentos con esto, penetraron en el corazón metálico del Altiplano y lo sacaron a relucir en ‘Llallagua’, ‘Caracoles’ y ‘Huanchaca’, tres nombres que son una gloria para el esfuerzo nacional y, a la vez, tres vergüenzas que despertaron el vicio de la especulación en nuestra Bolsa de Comercio”, puntualiza el geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux en su documentada obra Chile o una loca geografía, Editorial Universitaria, calle San Francisco, número 454, Santiago de Chile, abril de 1988.

Hay geografías que son el eco de una idea. A Toxa, esa isla-jardín en la ría de Arousa, es una de ellas. Con el ocaso del verano y la llegada de octubre, el lugar se transforma en un punto de encuentro para el pensamiento, dejando a un lado su papel de balneario. Nos preparamos para el Foro La Toja-Vínculo Atlántico, que tendrá lugar del 2 al 4 de octubre de 2025.

En el ‘Rover’ sigue firme la barra de amigos Carboneros-Frenteamplistas que todos los viernes, al caer la noche, se reúnen desde hace más de 40 años para compartir las alegrías y las penas de la vida diaria. Esta esquina les recuerda cuando agarraban el ‘155’ que bajaba por San Martín y los llevaba al centro para encontrarse en ‘18’ con alguna chiquilina que les estaba moviendo el piso.

En un preludio de otoño hermoso, lleno de los oros que se sobreponen al verde en la paleta del Paseo del Pintor Rosales madrileño, la palabra se impuso en la inauguración del nuevo curso. El Club Diplomático nos convocó para escuchar el manantial de reflexiones, pensamientos y cicutas cultas de Luis García Montero (Granada, 1958), poeta, crítico, ensayista, catedrático de literatura española y director del Instituto Cervantes. La vida se detuvo en un remanso de paz que invitó al paseo por la sabiduría del maestro, del poeta, para el que “Quizá el amor, al fin, no era la prisa,/ la flor abierta y la palabra exacta,/la vida prometida sin engaño,/sino un instante en el dolor del mundo”.

Continuando con el pensamiento y la composición del ‘Coro Pétreo’ de la Catedral de Santiago de Compostela, en su fachada –según San Pablo en su “epístola a los Efesios”– el “rey de Reyes” se manifiesta a las naciones en los brazos de María, la Virgen-Madre. Henos ante el “Trono de Dios-Hombre en la tierra”, adorado por los Magos, exaltando la Epifanía. Nos hallamos en un lugar de resonancias de representaciones litúrgicas –los antecedentes del teatro de la Edad Media–, así como del “canto antifonal” con la evocación de la primeriza “polifonía europea”, recogida en el Liber Sancti Iacobi.

El “País de la Senda Interrumpida” permitió a los mineros el convertirse en agricultores. El trabajo se hizo mixto y la vida también. Comprobamos así que nacen ciertos perfiles de independencia característicos del “montañés” y del “minero”, tales como sus trajes regionales, los indios que...
El arte, como agente de la paz, se erige en un alegato enmarcado en una intención profunda y en un relato poderoso: “Volver a ser humanos”. Esta reflexión es más que una simple consigna para una Bienal que ha arribado a Pontevedra tras quince años de travesía, o, mejor dicho, de silencio. La...