Arte, peregrinaciones a Compostela, testimonios históricos
“Sobre el tabernáculo está Santiago, a tamaño natural, en plata dorada y con una esclavina del mismo material por encima de sus hombros, ornamentada de piedras preciosas en lugar de conchas… Todo en oro y plata macizos, sentado en una silla, con el bordón en la mano”, leemos en las páginas escritas por Guillaume Manier, en Santiago de Compostela, noviembre de 1726. “La ciudad de Santiago está situada entre grandes montañas, es muy espaciosa y está rodeada por una única muralla con almenas que por una parte están llenas de violetas amarillas, que se ven desde lejos, y por la otra los muros están tan cubier tos de hiedra que parece un bosque: un ancho foso circunda la ciudad y por arriba del muro están las torres cuadradas de antigua fábrica que medían muy poco espacio unas de otras”, así escribe León de Rosmitbal y de Bladua en Santiago de Compostela, el 14 de agosto de 1466.