Opinión

Lejanías, titulé una crónica publicada en este mismo medio hace unos años, e incluida en mi libro ‘Crónicas & recetas’ (Editorial Alborada, 2017). Como la RAG decidió este año dedicar el Día das letras galegas 2023 a Fernández del Riego, y precisamente mencionaba entonces al insigne escritor, ensayista, intelectual y político, fundador de la Editorial Galaxia, me pareció de interés compartir nuevamente con los lectores la reseña, con muy pocas modificaciones, ya que la temática tratada mantiene, para bien o para mal, absoluta vigencia:

O moi recoñecido poeta Carlos Tomás Penelas Abad sempre soubo onde tiña as raíces. Naceu en Piñeiro-Avellaneda que era o lugar de maior concentración de emigrantes galegos da República Arxentina. Foi o benxamín nunha familia de nai da comarca de Ourense (Santo André de Rante) e pai da comarca de Betanzos (A Espenuca de Coirós) na que Galicia estaba moi presente xa que no fogar os pais falaban en galego.

Los puzles son como un laberinto de papel, una diversión o una necesidad. Las partes buscan un todo, como circunstancias que componen una vida hasta completar una biografía de momentos, de instantes dispersos en el tiempo indefinido, percibidos breves o largos, que la naturaleza física le concede limitados a cada quien.

Nos hallamos en el ‘Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia’. Estamos ante un parque nacional dominado por roca y océano. Ciertamente, cumbres antaño unidas a las sierras litorales y ahora aisladas por las inundaciones de la costa, conforman una cadena de islas que protegen a las rías. ¿Su relieve? Se caracteriza por la presencia de dos vertientes diferenciadas. La occidental, enfrentada al mar abierto, es más abrupta, con fuertes pendientes que forman acantilados. La oriental –que mira a las rías– posee un perfil más suave, lo cual permite la formación de arenales y dunas.

“El palacio donde lo recibieron en Madrid era más brillante y alegre que el de Caracas. Un hermano de su madre, célibe, vivía allí con sus dos hermanos, rodeado de amigos. Casi todos elegantes ociosos, dilapidaban su patrimonio en la corte y en la alta sociedad, cuando no lograban aumentarlo con hábiles matrimonios o por algún accidente afortunado. En 1800, considerábase todavía a Madrid como el centro del mundo, pues Londres quedó desposeída diez años antes de sus mejores colonias, y París, república para entonces, no era aún el centro apropiado para un gentilhombre”, asevera el reconocido historiador de origen alemán Émil Ludwig en su imprescindible obra Bolívar. El caballero de la gloria y de la libertad, editorial Losada, S.A., Buenos Aires, 1958, tercera edición.

“Por el bagaje de trabajos y de publicaciones, los estudios e investigaciones realizadas hasta la actualidad sobre el Convento de las Madres Bernardas se han orientado y centrado prioritariamente en su historia, su cultura y su arte, prestando poca atención al mundo vegetal (pomar, huerta, parra, prado, olivar, jardín, bosque), que tiene a un honorable y preciado ‘cupressus’ como valedor y representante. El Ciprés del Monasterio del Divino Salvador de Ferreira de Pantón es un libro monográfico, de carácter científico-divulgativo y enfoque interdisciplinar, que da a conocer y pone en valor esta ‘conífera’ sagrada, bandera verde del cenobio. Obra editada por el ‘Concello’, que culmina un proyecto materializado por su autor, Carlos Rodríguez Dacal, botánico gallego”, escribe en su ‘Presentación’ del libro José Luis Álvarez Blanco, alcalde de Pantón.

Hai anos que case puiden impartir en Bos Aires un cursiño especial sobre os emigrantes galegos no tango riopratense. Digo case pois tiñamos todo arranxado co meu amigo Adolfo Lozano Bravo pero, por desgraza, este grande empurrador da nosa cultura faleceu (21-V-2014) antes de anunciar o comezo das miñas charlas tangueiras no Centro Galego de Avellaneda e no Centro Galego da Prata. Os dous lugares de celebración eran onde impartía as súas clases o moi comprometido fillo dun emigrante da parroquia de Santalla de Dumpín nas terras lucenses de Castro de Rei. Os sábados pola tarde serían en Avellaneda e os domingos pola mañá na cidade da Prata.

“Desde la época de Alejandro, pocos maestros han influido tan decisivamente como el de Bolívar en mancebos que fueron luego grandes generales o grandes políticos; el genio suele despertar y desarrollarse en pugna con la formación que se le quiere imponer. Pero cuanto aprendió Bolívar de su mentor entre los once y los quince años estaba en absoluta contradicción con todas las enseñanzas recibidas en el hogar paterno”, escribe el historiador de origen alemán Emil Ludwig en su ineludible obra Bolívar. El caballero de la gloria y de la libertad, Editorial Losada, Buenos Aires, 1958, tercera edición.

Siguiendo la senda de ‘Os Ancares’ lucenses, ¿cómo no va a ser el otoño la estación singularmente espléndida para esta indescriptible sierra de Galicia? He ahí sus masas boscosas en feliz compañía de tonos ocres y rojizos, marrones y suaves verdes que nos convidan a una inefable melancolía o etérea ‘saudade’ galaico-portuguesa. ¿El invierno? La estación que nos entrega la visión más áspera, más bravía, cuando el ‘montañero’ goza del esfuerzo deportivo y su fatiga. También de los instantes amistosos de una distendida conversación junto con los pacíficos habitantes de esta hermosa tierra de la Europa de Occidente.

Las muchas muertes de Castelao, un tema que surge ante una pregunta que se presume inocente, y no pierde actualidad: ¿Cuántas veces debe morir un hombre o una mujer para descansar en paz? Veamos, a 12.000 kilómetros de la tierra, en el finisterre austral, territorio de la Galicia Ideal soñada por él, Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao falleció el 7 de enero de 1950, de cáncer de pulmón, en la habitación 202 del Centro Gallego de Buenos Aires (hoy, sombra de lo que fue).

Una brillante fiesta animaba la casa, de ordinario cerrada y casi lúgubre: toda la alta sociedad de la capital se hallaba invitada. Era el aniversario de Su Majestad Católica Carlos IV de España, cuya gracia y poderío atravesaban aún el Atlántico, alcanzando las playas de sus más antiguas y fieles colonias, donde, tres siglos antes, había plantado Colón el estandarte español”, escribe el historiador de origen alemán Emil Ludwig en  ‘El dandy’, primer capítulo de su libro Bolívar, Editorial Losada, Buenos Aires, 1958, tercera edición.

Nos hallamos en Os Ancares: la admirada montaña lucense así como reserva natural, etnográfica y cultural de nuestra Galicia. Contemplándolas, estas montañas de la provincia de Lugo nos remiten a muy remotos tiempos. Sabemos que hace más de 2.000 años acá habitaban tribus como la de los ‘zoelas’; asimismo, imprimieron su huella las fornidas legiones de Roma. Debido a su localización estratégica este macizo fue conquistado por el emperador Augusto. Escenario, de idéntico modo, de ‘milagros’ de índole universal, tales como el del ‘Santo Grial de O Cebreiro’. Tampoco se libró, como gran testigo, de las guerras como la ‘carlista’ o la ocupación francesa durante la guerra de la Independencia.

“A sus héroes, la nación les erige estatuas de bronce: Si es un gran soldado, cabalga en la plaza, alto, sobre el pedestal. Pero la nación quiere conocer también la psicología de su héroe, y no hay monumento capaz de mostrarla; en el héroe están todos, y cada cual encuentra en él algo de lo suyo propio. Al cabo de un siglo, cuando se ha hecho menos sonoro el eco de sus hazañas, cuando la libertad conquistada se halla fuera de peligro y el enemigo de antaño desde hace tiempo se ha tornado en amigo, entonces los móviles humanos que lo condujeron se perfilan más claramente detrás de las batallas y de las constituciones, porque los caracteres humanos se renuevan siempre y sus pasiones, sus alegrías y sus penas traen a la posteridad más enseñanzas que el relato de acontecimientos ya dejados atrás”, escribe el historiador de origen alemán Emil Ludwig en su recordada obra biográfica Bolívar. El caballero de la gloria y la libertad, editorial Losada, tercera edición, Buenos Aires, 1958.

Continuando nuestro viaje por las benditas ‘terras da Mariña lucense’, evocamos el monumento natural de ‘As Catedráis’ así como otras seductoras comarcas de Ribadeo. Ahora visitamos los municipios de Alfoz y A Pontenova, Barreiros y Burela, Cervo y Foz, Lourenzá y Mondoñedo, Riotorto y Trabada, Oural y O Valadouro, O Vicedo y Viveiro y Xove. El ‘concello’ de Barreiros –donde se enclava la sublime playa de ‘As Catedráis’– nos brinda las finísimas arenas de As Pasadas, en San Miguel de Reinante. Cercano, se halla ‘Eido Dourado’: el espacio en el cual el artista Celso Dourado expone algunas obras propias y de otros creadores. Llegamos a la playa de Lóngara, donde los deportistas practican el ‘surf’ durante todo el año. Luego seguimos por los arenales de Fontela-Valea y Coto, San Bartolo, Altar y Anguieira.

“El capitán español ordenó hacer balsas y les dio batalla. Las acciones comenzaron en el agua donde las pesadas balsas se vieron en serias dificultades frente a las canoas de ligera y rápida maniobra. Alcanzada la isla, a pesar de la tenaz resistencia de los indios enardecidos por sus líderes extranjeros, cautivaron unas trescientas ‘piezas’, salvándose muy pocos, entre ellos los holandeses y el negro, que se fugaron por las pampas hacia Buenos Aires”, describe así el singular historiador argentino Juan M. Biedma en su excepcional obra Crónica Histórica del Lago Nahuel Huapí, ediciones Del Nuevo Extremo y Caleuche, 4ª edición actualizada, Buenos Aires, 2003.

Continuando nuestro periplo por el ‘concello’ lucense de Ribadeo, llegamos al paseo del ‘Faro’, en el que se encuentra el área etnográfica de ‘O Cargadeiro’, construido en los restos del viejo cargadero desde donde se depositaba en barcos aquel mineral de hierro proveniente de ‘A Pontenova’. Era en el antiguo tren que comunicaba ‘Vilaoudriz’ y Ribadeo. Cercano, el fuerte de San Damián: una construcción del siglo XVIII alzada desde las ruinas de una similar edificación del siglo XVII. En 1809 nuevamente fue destruida y, tras muchos años, abandonada. Restaurado, al fin, en las postrimerías del siglo XX, es hoy una instalación de índole municipal que recibe diversas actividades, sobre todo exposiciones temporales de arte.

“Como vemos, los españoles venían de Chile a ‘maloquear’, forma primitiva de la voz ‘malón’ que, como otras, tomaron de los indios e incorporaron a su vocabulario. Lenz nos precisa su significado: ‘campeada’, asalto por sorpresa que daban los españoles a los indios para robar y hacer prisioneros de guerra. Los indios de paz o amigos estaban sometidos al régimen de ‘encomienda’ y no podían ser reducidos a la esclavitud, pero sí se podía convertir en esclavos a los indios de guerra”, nos explica el reconocido historiador argentino Juan M. Biedma en su insoslayable obra Crónica Histórica del Lago Nahuel Huapí, ediciones Del Nuevo Extremo y Caleuche, Buenos Aires, 4ª edición actualizada de 2003.

O neno emigrante de cinco anos na capital da República Oriental do Uruguai está moi contento neste novo lugar que non ten ningunha semellanza coa aldea de Vimianzo onde nacera. Aínda que só pasaran dous meses da chegada no ‘Cabo de Hornos’ xa case esquecera aqueles 20 días de longa singradura desde o porto da Coruña. Estou a lembrar o mes de febreiro de 1959 que foi cando sentín, no barrio de Aires Puros, que Montevideo estaba cheo de alegría. Aquel primeiro verán quedoume gravado e permanece no meu corazón. O primeiro areal ou praia que coñecín foi a do Buceo e a segunda a de Malvín.


 

El espléndido arenal de la costa de Ribadeo nos brinda su hermosura con una bandera azul e incluso una tarta que porta su nombre. Millares de viajeros nacionales y extranjeros se apropincuan hasta estos lares para observar las faenas de los marineros. Las rocas de la playa de ‘Las Catedrales’ –caprichosas geoformas del divino y cambiante héroe griego y mitológico Proteo­– resisten frente a los crudos temporales del invierno de Galicia. ¿Quién podría evitar el recuerdo de aquel período 2013-2014, cuando tuvieron lugar un sinnúmero de daños en el litoral ribadense? Algunas zonas sufrieron las impías erosiones del impetuoso mar Cantábrico.

“La construcción de estas rudimentarias embarcaciones era muy curiosa e ingeniosos los procedimientos empleados para aprovechar los recursos naturales. Al navegarlas, Diego de Rosales pudo comprobar que, a remo y a velas, con viento favorable, la piragua ‘vuela sobre la espuma sin que la ofendan las hinchadas olas. Él fue quien nos dejó una descripción bastante detallada de su construcción”, nos explica el erudito historiador argentino Juan M. Biedma en su concienzuda Crónica Histórica del Lago Nahuel Huapí, ediciones Del Nuevo Extremo y Caleuche, 4ª edición actualizada, Buenos Aires, 2003.