La opinión de

La “Gran Isla de Tierra del Fuego” y el “Asunto del Beagle”

Repasando la geografía chilena, la ribera sur del Estrecho está constituida, en su parte oriental, por la Gran Isla de Tierra del Fuego; en su parte occidental, por otras islas de dimensiones menores, a saber: Dawson, Capitán Aracena, Clarence, Santa Inés, Jacques y Desolación. Bajo el nombre de “Tierra del Fuego” se designa a toda la región situada al sur del Estrecho de Magallanes. De modo contrario, las islas y penínsulas que se hallan al norte del Estrecho, solitarias, suelen estar habitadas de manera estable. Así es como –frente a Magallanes– se presenta Puerto Porvenir, señalado centro ganadero; en el interior existen también no pocas “estancias”. En las costas del canal de Beagle se encuentran muchos centros agrícolas y ganaderos, especialmente en la costa argentina.

‘Cancioeiro da Poesía Céltiga’, obra de Julius Pokorny

Sobre mi atril tengo la magnífica obra de ‘Bibliófilos Gallegos. Biblioteca de Galicia, número V’. Heme ante el Cancioeiro da Poesía Céltiga, cuya autoría corresponde a Julius Pokorny, traducido por el profesor y ensayista lucense Celestino Fernández de la Vega y el filósofo y humanista Ramón Piñeiro. La publicación tuvo lugar en Santiago de Compostela en 1952. Inefable libro que vio la luz en 1991 como “Homenaxe do Consello da Cultura Galega”. Esta traducción –la primera hecha a lengua romance de las poesías celtas recogidas y publicadas por Julius Pokorny con el título de Altkeltische Dichtungen– fue premiada en el II Concurso de la Editorial de los Bibliófilos Gallegos, año de 1951.

Ancud y Castro, las poblaciones de Chiloé

Acá, en Ancud, se percibe, diferenciándose de la población de Castro, que el ser humano ha venido de otro lugar. Se transparenta el “español”. Excepto la frecuencia lluviosa así como las casas de madera, la ciudad de Ancud bien pudiera estar fuera de Chiloé, aunque, eso sí, sin cambiar de espíritu. En Castro, no obstante, ya se observan casas anchas, simpáticos muchachos, de baja estatura, una pizca rechonchos, mas de generosas espaldas, dotados de una vivísima charla, tanto que, desde el primer instante, nos interrogamos qué rara lengua hablan estas gentes, porque no la podemos entender.

Arquitectura y arte gallego en la Catedral de Tui

Estoy ante la inefable portada de la Santa Iglesia Catedral de Santa María de Tui. Además de los apóstoles y profetas, los dos principales personajes parecieran representar a los profetas Jeremías y Daniel. Ahora bien, las estatuas de la izquierda nos muestran a Moisés con las Tablas de la Ley, al profeta Isaías con una “cartela”, a San Pedro con sus llaves y a San Juan Bautista, quien sostiene un disco con el Cordero. Ved ahora el tímpano, dividido en dos registros. En el inferior representa, en continuada escena, el anuncio a los pastores, una especial y rica representación del “Nacimiento del Señor”. Si observáis el registro superior, os mostrará la “Adoración de los Reyes Magos”, flanqueados por el rey Herodes y San José. El lado sur de la fachada –junto con el Claustro– os dejará ver la capilla de Santa Catalina; en su parte superior, las salas del palacio de Don Diego de Muros.

El collar de islas de Chiloé

Como lo realizó don Alonso de Ercilla –el épico autor de La Araucana–, dejamos la tierra firme a través del canal de Chacao, si bien hubiéramos podido elegir la partida desde Puerto Montt, por mar. De improviso, nos topamos con una alargada costa sembrada de islas; tan extensa que podríamos creer que forman parte de un continente. Henos ante el prodigioso collar de islas de Chiloé. Chacao fue el “desaguadero” de un viejo lago que ocupaba completamente el golfo de Reloncaví. Cuando se hundió la región, Chiloé quedó metamorfoseada en isla: la “Isla Grande”, que llaman los “chilotes”. Pues, en verdad, 8.394 quilómetros cuadrados es, por ejemplo, una extensión suficiente para dar cabida a tres Ducados de Luxemburgo. Es, empero, la región chilena con menor densidad de población.

La magia catedralicia de Tui, entre Galicia y Portugal

La ciudad de Tui tuvo una gran significación en los aconteceres de la Galicia Medieval y Moderna como “plaza fuerte” durante la guerra de “Restauración Portuguesa”. Al inicio de 1809 padeció enormes y numerosas pérdidas a causa de la invasión francesa por parte de las tropas del mariscal Soult, porque la habían designado “cuartel general”. He aquí una encrucijada de severos caminos entre el sur de Galicia y el norte de Portugal. Porque, en efecto, por estos lugares pasaba la “via XIX” del “itinerario” del romano Antonino, la cual –partiendo de Bracara Augusta– se dirigía a Lucus Augusti y a Brigantium, constituyendo siempre un insólito “centro de comunicaciones” y con sus singulares puertos fluviales durante la Edad Media.

Valparaíso, ciudad “vertical”, y sus “ascensores”

Siempre que aludimos a la ciudad chilena de Valparaíso, existen dos adverbios de lugar que nos persiguen: “arriba” y “abajo”. Porque, claro es, los “porteños” no conciben otro aspecto topográfico que el de consultar los horóscopos de los cerros. La mayoría conocemos la parte baja de la ciudad, mientras que ignoramos esa segunda mitad, mucho más extensa, que se dilata en las alturas. Así comprendemos que el pensamiento de los “porteños” ha sido, día y noche, “subir”. Porque los cerros son empinados, de modo que incluso los automóviles han de hacerse cruces para alcanzar los barrios altos. Al igual que en la populosa ciudad gallega de Vigo –también en las italianas de Génova y Nápoles– Valparaíso es una población “vertical”.

800 aniversario de la Catedral de Tui: historia y arte

“La antigua ciudad episcopal tudense, una de las siete capitales del Reino de Galicia hasta 1833, se halla situada sobre una rocosa colina, al borde del río Miño, en la frontera con Portugal. De míticos orígenes griegos, aparece, en la época romana, con el nombre de Castellum Tyde como cabeza de la comarca de los Grovios, perteneciente al Conventus Bracarensis. Fue capital en la época de los suevos y visigodos, en donde acuñaron moneda de oro. El rey Vitiza tuvo su corte y palacio en la inmediata entidad menor de Pazos de Reis”, leemos en las páginas del bello e imprescindible libro La Catedral de Tui. Historia y Arte, cuyos autores son Domingo Cameselle Bastos y Ernesto Iglesias Almeida, con fotos de Pío García, y publicado en ‘Edilesa’, León, 2004.

Desde los cerros hasta el puerto de mar de Valparaíso

En Valparaíso, a la luz del sol, casi nunca matinal, contemplamos un agrupamiento de irregulares viviendas que coronan los cerros, que se internan dentro de un vaho azul debido a las quebradas muy hondas. Los cerros salen ahora a abrazar el mar. Todo se extiende por ‘El Almendral’ y se abre paso frente al ‘Barón’. ¡Hermoso collar de perlas que engarza el ‘camino plano’! Más lejos, los balnearios de Recreo y Viña del Mar; siguiendo la costa, he ahí Reñaca, Montemar y Concón. Al oeste, Valparaíso lleva un saliente y un faro: Punta de Ángeles. En la zona alta, alrededor del faro, nos hallamos ante el barrio de Playa Ancha que nos regala un acervo de antiguos ‘chalets’, estilo 1900, con un jardín romántico, fértil en papayos, parrones y palmeras que el viento sacude entre remolinos de polvo.

La ‘Ruta Transfronteriza’ y ‘O Camiño da Geira e dos Arrieiros’

La “Gran Ruta Transfronteriza Gerês-Xurés” sin duda es una infraestructura de apoyo a la práctica de ‘senderismo’ con aproximadamente 302 quilómetros de extensión, recorriendo transversalmente el ‘Parque Nacional de Peneda-Gerês’ y el ‘Parque Natural de Baixa-Limia-Serra do Xurés’, semejente a la espina dorsal de esta área protegida, singular a nivel internacional. Ineludible es decir que esta ‘Gran Ruta Peneda-Gerês–GR50’ desde Ameijoeira, en el municipio de Melgaço hasta Tourém, en el municipio de Montealegre. Y además, 6 etapas en el área española, prolongándose por caminos que antaño fueron pisados consecutivamente por las comunidades locales, a causa de las más diversas razones. Ello le concede una entidad histórico-cultural muy significativa. Así, pues, acá, en este, hermoso y digno de asombro paisaje, no es difícil experimentar una visión mística, capaz de explorar nuestros sentidos, si descubrimos los secretos galaico-portugueses dentro de este “espacio-temporal” de la inefable Naturaleza.

De Santiago de Chile rumbo a Valparaíso

“Santiago de Chile y Valparaíso –a criterio del geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux– tienen una unidad geográfica y una dualidad psicológica”. Porque, en verdad, situadas a unos veintisiete minutos geográficos de distancia norte-sur, continúan siendo dos ciudades distintas y lejanas. De un lado, el relieve quiso que estas distancias se acrecentaran a causa de las altas cadenas y hondos valles que las separan. Y por otra, el actual ferrocarril con su extenso trazado en semicírculo a lo largo del valle de Aconcagua ayudó a formar en el viajero una dualidad artificial de tanto recorrer comarcas ajenas al punto de partida como al de llegada, terminando por creer que ambas ciudades distaban millas y millas de incomprensión mutua.

Gerês-Xurés: la Reserva de la Biosfera Transfronteriza

Estamos en Gerês-Xurés, la Reserva de la Biosfera Transfronteriza. He aquí los testimonios de la relación entre el ser humano y la Naturaleza, entre valles y colinas. Son los bosques y los extensos altiplanos donde se perpetúan marcas de esta simbiosis que se extravía en la infinitud del tiempo. Aquella que dilata sus tesoros en medio de los tesoros naturales que otorgan forma a la propia identidad de este admirable y hermoso territorio en que confluyen diversos escenarios bucólicos y geórgicos, aptos para descubrirlos en la geografía de Galicia y Portugal.

Santiago de Chile, el ayer de la ciudad

Al margen de los sectores más privilegiados, en Santiago de Chile solamente existen “islotes” de nuevas poblaciones y “villas” donde apenas pudiéramos hallarlas. La Catedral, abajo. Ñuñoz, alto. El barrio de San Cristóbal. He ahí las floraciones de la estrenada ciudad de Santiago, que habrá de acrecentarse tiempo después a través de sus “centros” menos poblados. Pues, en verdad, Santiago exhibe una singularidad: la de carecer de “transiciones”. Así, en Morandé y Amunátegui –calles muy céntricas– nos encontramos próximos al “Mapocho”, un arrabal de contrarias características. Cerca de la Cárcel, oteando la luz del poniente, se sitúan casas y bodegones de un piso, techo de tejas y algún hermoso farol que se quedó huérfano de luz, frente al todopoderoso “foco eléctrico”. También, taciturnas cantinas y puertas entornadas que esconden algún camastro en una “pieza” más baja que la acera.

‘Vía de la Plata’ o ‘Camiño Mozárabe’ hacia Compostela

La ‘Vía de la Plata’ o ‘Camiño Mozárabe’ representa el cordón umbilical entre el espíritu del Sur de los campos andaluces y extremeños y la consagrada ‘Fisterra’ de Galicia. Dilata la ‘calzada romana’ denominada ‘Vía de la Plata’, que engarzaba Emerita Augusta –la actual Mérida– con Asturica Augusta, esto es, la hoy Astorga. Esta ‘vía’ fue trazada a inicios del cristianismo, aprovechando, eso sí, caminos de mayor antigüedad. En Galicia entra por ‘A Mezquita’ para continuar hasta Ourense y, desde aquí, a Santiago de Compostela. Son 254,3 quilómetros en su itinerario por Verín. O bien 223,2 quilómetros por Laza. O bien 198,1 quilómetros por Feces. El hecho es que se trata del ‘Camiño Xacobeo’ de mayor recorrido.

El ‘santiaguino’ y la capital de Chile

“Hablábamos de las minas. A pocos quilómetros de la capital, tenemos un importante centro minero: La Disputada de las Condes. Ya no volveremos a encontrar minas importantes más al sur, excepto Sewell, porque estos dos reventones metálicos son la última réplica a la locura mineral de los Andes norteños”, leemos en las páginas del libro Chile o una loca geografía, cuya autoría responde al imborrable geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux, publicado en Editorial Universitaria, Santiago de Chile, sexta edición, abril de 1988.

El ‘Bar León’, confidencias viguesas de Fernando Ferreira Priegue

“En definitiva, se trata de un intento cumplido de restablecer el recuerdo amable de la vida cotidiana en una concreta zona de los Llorones como ‘Cotomodón’ o ‘Cotomondongo’ que, dentro de sus estrechos límites superficiarios, tuvo y tiene hoy, aunque con una configuración urbana completamente distinta, una trascendencia notable en el actual desarrollo de nuestra ciudad, para cuya reconstrucción su autor se vale de un lenguaje ágil, directo, ameno y desprovisto de toda artificiosidad que facilita enormemente su lectura y comprensión”, leemos en el ‘Prólogo’ del libro titulado Entre café, espuma y confidencias en el “Bar León” y su entorno. Memorias de un barrio vigués mediado el siglo XX, escrito por Víctor M. Areal Méndez, cuya autoría corresponde a Fernando Ferreira Priegue –antiguo compañero de estudios escolares en el Colegio ‘Maristas del Pilar’ de Vigo–, dibujante técnico industrial, con especial interés en las Artes Plásticas, Musicales y Literarias.

El “Cordón de Chacabuco” y Santiago de Chile

“El País de la Senda Interrumpida” –así nombrado por el geógrafo chileno Benjamín Subercaseaux en su clásico libro Chile o una loca geografía, Editorial Universitaria, abril de 1988– alberga a una numerosa población agrupada en la proximidad de los ríos. En Atacama las infinitas soledades desérticas no permiten más de un habitante por quilómetro cuadrado; en Aconcagua, en cambio, donde existen núcleos humanos tales como La Calera, Quillota y Lunache, éstos ya alcanzan 25 por quilómetro cuadrado. El hecho es que las ciudades de Copiapó, Huasco, Vallenar, Illapel, Ovalle, La Serena, San Felipe y Los Andes son, excepto, quizás, La Serena, meros conjuntos de seres humanos con sus polvorientas calles y sus nostálgicos muros coloniales, impíamente calcinados por el sol.

O Salnés y A Barbanza, sellos del pretérito de Galicia

Mientras recorremos las hermosas y nobles tierras del Salnés, meditamos en la travesía de su historia. Así, en 1523, con la reforma de los monasterios en Galicia, el de Armenteira se incorporó a la congregación de Castilla, de manera que tuvo una etapa de reorganización interna que, asimismo, repercutió en sus posesiones. La comarca fue también hospedaje de familias tan ilustres como las de Soutomaior y Ulloa; más tarde, de los Monterrei y, al cabo, de la insigne Casa de Alba. No sería en vano recordar que la Iglesia Compostelana continuaba ejerciendo su jurisdicción sobre estas tierras hasta el siglo XIX, en que le quedaron reducidos sus derechos por un decreto de las Cortes.

‘As Torres do Oeste’, Cambados, Carril y Vilagarcía

Continuando nuestro viaje por tierras de la comarca de la Ría de Arousa, hemos de evocar cómo en el siglo VIII y posteriores estos paisajes sufrieron los ataques de pueblos llegados del norte y sur de Europa. Ya los normandos, ya los sarracenos, llevaron a término incursiones sin cuento en toda esta zona costera, de modo que se levantó una torre de vigilancia en A Lanzada, donde se encendían enormes hogueras que eran vistas desde San Sadurniño. De idéntica manera, ésta comunicaba con ‘As Torres do Oeste’ –en Catoira–, alertando así a la ciudad de Santiago de Compostela de posibles invasiones.