Opinión

Felipe Sagastuy es descendiente de vascos, reside en Balcarce en cuya casa cada elemento semeja poseer una menuda historia peculiar: su papá, Marcelino Felipe Sagastuy, y su mamá, Herminia Menéndez, lo alimentaron en el sagrado valor de la palabra empeñada –“palabra de vasco”– y la nobleza humana de “palabra de honor”.
Cuando se intenta exaltar el proverbial ingenio argentino suele mencionarse la birome, el dulce de leche, la dactiloscopia, y el colectivo.
Tengo un pequeño libro de gran título, ‘Huracán’, que me regaló mi amigo Anxo Mariz, el célebre crítico de jazz latino. Explica los protocolos de emergencia que emplea la Administración cubana ante una catástrofe.
Sánchez une amistad y afecto. En sus dibujos, para quien tiene la frecuentación de sentir, puede advertirlo. Sánchez es así en toda su obra; va en busca de la esencia del dibujo: anhela la síntesis. Percibimos un lenguaje estético, un concepto ideológico, una sensualidad inquietante. Bien. Decimos vitalidad, utopía, fidelidad.
Nuestras sociedades del siglo XXI siguen siendo más o menos represoras, incluso las ‘avanzadas’ o del llamado primer mundo. El ser humano reprime a sus semejantes, desde el seno de la familia, desde que abrimos los ojos a esta vida terrena y hasta que nos meten en la caja de madera final o nos arrojan, como Dios nos echó al mundo, a la última cueva.
Poida que o actual goberno galego sexa quen de sandar as feridas que se foron facendo durante máis dun século de emigración galega. Estou a falar da diáspora desta vella terra atlántica que buscou acubillo lonxe e que deixou alí a súa honrada pegada de esforzo solidario. Non hai máis honra que a incondicional achega de sangue para erguer un novo espazo onde quecer e esquecer longas noites de friaxe.
“La lengua está presente en todo lo vasco y es, a la vez, el principal rasgo diferenciador de los vascos respecto de los otros pueblos. Una lengua no parecida a ninguna otra del mundo. Sólo se ha conseguido hallar semejanzas tan elementales que recaen, en morfología y sintaxis, dentro de rasgos comunes al lenguaje humano en general.
Mencionamos alguna vez el desprestigio de España en América a partir de los movimientos de emancipación de hace doscientos años, debido a la tozudez de la monarquía en no reconocer a los nuevos países como independientes; y el avance de otras potencias como Inglaterra, Francia y los jóvenes Estados Unidos que logran una gran influencia política y concretan fecundos negocios con las ricas (en materias primas) naciones latinoamericanas,
Greeenpeace es la única gran organización ‘buena’ que ha comprendido y superado la globalización. El resto –sindicatos, partidos políticos, etc– no han podido por su corrupción o por intereses nacionalistas y están indefensos frente a otras entidades globales en manos de los poderosos: las mafias, la especulación financiera, la explotación laboral, los derechos del mercado antes que los de los hombres, etc.
El contexto de discriminación y extrañamiento provocado en la Argentina, desde mediados del siglo XIX, por las oleadas de inmigrantes resulta por lo menos complejo, cuando no también contradictorio. Como suele ocurrir, y desgraciadamente muy a menudo, el verdadero ajuste de cuentas vino desde arriba. Y supo tener sus ideólogos, que los retratan a ellos mismos de una forma tal como nunca se hubieran siquiera imaginado.
Para Camus, la escritura fue una elección, el arte fue la alternativa para que, más allá del nihilismo y de la soledad del hombre en un entorno de guerra, muerte y destrucción, pudiera construirse un segundo momento de paz, de armonía y fraternidad.
Piove, goberno ladro(refrán italiano)“Nunca llueve como truena” escribió Federico Schiller, junto con Goethe una de las figuras centrales de la cultura en Weimar. Naturalmente no por esta frase. Todo se vuelve extraño en el mundo del arte. La industria cultural penetra sin piedad; borra, olvida, encierra, genera marcas. Las citas, las instalaciones, los iconos.
“Desde el siglo XV las referencias a la ‘pelota vasca’ son cada vez más numerosas y demuestran la importancia que tenían los ‘partidos’ para los vascos”, leemos en el Especial ‘Los inmigrantes vascos de Balcarce’, Diario La Vanguardia, Balcarce, agosto de 2009, que tan cumplida como amorosamente nos envió –a Susana Beguiristain y a mí– la bella y encantadora Marita Di Marco, escuchando las
No podemos esperar que los gobiernos atiendan los intereses de reparto justo de la riqueza porque este sistema político que sufrimos les anima a servir fielmente a los que ganan mucho, aunque sean muy pocos. En otros aspectos tampoco se puede esperar una Administración más justa porque en lugar de atender a lo que es justo estos políticos atienden a lo que suena más equilibrado para la opinión pública, aunque sea un disparate.
A Edmundo Moure¿Qué sería sin usted, lector? Sabe que no confío del todo en su forma de opinar ni de sentir. Sabe que, por lo general, le tengo desconfianza. Muchas razones me inducen a pensar así. Pero usted es el otro. Fundamental para un poeta o un escritor. No una masa de lectores. Eso no sirve. Dos o tres bastan. Pues bien, le pido por primera vez un favor. Lea esta crónica con serenidad.
Marita di Marco –la rubia balcarceña de los perfumados tilos y de la Plaza Libertad, cerca del Museo ‘Juan Manuel Fangio’– está entusiasmada por la influencia de vascos e italianos en su amada tierra argentina: sus sagrados apellidos ‘Di Marco’ y ‘Beguiristain’.
La alegría de la barra por el triunfo del Frente Amplio está haciendo que la esquina de Propios y San Martín sea el punto de encuentro y debate sobre el futuro en la tierra de Artigas. Los muchachos son conscientes del desafío pero están animados al ver que ahora los veteranos son mayoritariamente frenteamplistas. El jueves 31 antes de irse de bailongo el horno del ‘Rover’ laburó como loco.
Desde la más remota antigüedad vivimos ordenando nuestra vida por ciclos preestablecidos. Ya en el Neolítico el hombre se regia por un concepto de calendario; observando el discurrir de las estaciones, los sumerios elaboraron un calendario lunar de 12 meses de 30 días cada uno, 2000 años antes de nuestra era; el primer calendario de los romanos, puesto en vigencia al fundarse Roma, también era lunar y tenía 10 meses.
Decían los bardos que conocían los secretos de la historia antigua, cantaban los trovadores que añadían magia a las palabras esenciales, escribieron, buceando identidades perdidas, novelistas y poetas después de Murguía, que somos los hombres del Fin de la Tierra, descendientes de aquellos valientes que habían llegado a orillas del Mar Tenebroso, y contra todo consejo se quedaron, aun a riesgo de abrasarse en las llamas solares al atardecer;
Hay un pensamiento clásico que advierte de que la gente corriente acaba asumiendo como propia la ideología de los poderosos, como sucedió con el franquismo. Una actualización de esa idea, en pleno siglo XXI, incluiría a los grandes medios de comunicación cuando crean un estado de opinión de la gente a la medida de los cuatro que se benefician de ello.