Opinión

Símbolos desde el ‘Centro Vasco’ de Balcarce

| 14 de enero de 2010
“La lengua está presente en todo lo vasco y es, a la vez, el principal rasgo diferenciador de los vascos respecto de los otros pueblos. Una lengua no parecida a ninguna otra del mundo. Sólo se ha conseguido hallar semejanzas tan elementales que recaen, en morfología y sintaxis, dentro de rasgos comunes al lenguaje humano en general. En cuanto a la semántica, es decir, la significación de las palabras, las coincidencias se sitúan en las posibilidades que estadísticamente tiene una determinada combinación de segmentos del ‘continuum sonoro’, de repetirse con significados aproximados”, proseguimos con la lectura del Especial ‘Historias de Vida’, ‘Los vascos en Balcarce’, correspondiente al diario La Vanguardia (periódico de primera línea), 22-23 de agosto de 2009.
Fácil de comprender el regocijo que nos expresa Marita di Marco, ufana como un cascabel y balcarceña de raíz, cuando expande a los cuatro vientos la historia y los testimonios y los recuerdos de aquellos que llegaron a la Argentina desde el País Vasco, así como las vivencias de los descendientes que hoy mismo residen en la espléndida ciudad de la Pampa serena y húmeda, territorio sureño y gaucho de la provincia de Buenos Aires. Habitantes respetuosos y animados por el ‘Centro Vasco’ de Balcarce, el gozoso “cuerpo de baile”, al igual que por la completa “colectividad” originaria de Euskadi.
Entre los celebrados símbolos de los vascos evoquemos la denominada ‘txapela’, esto es, la boina vasca. Si bien no existe acuerdo en lo que a su origen concierne, la boina azul oscura o negra se ha usado desde hace algunos siglos. Todo hay que decirlo: cada uno la lleva a su manera, mas convirtiéndose en prenda característica de la identidad vasca. ¿Quién sería capaz de resistirse a la comodidad de la ‘abarka’, es decir, la ‘alpargata vasca’? Habituado al alado y agilísimo baile, al juego de la pelota o a las caminatas y escaladas de montaña, el vasco siempre empleó la renombrada ‘alpargata’. Está confeccionada en suela de cáñamo, siendo su parte exterior en tela, atada con vistosas cintas. Muchos hombres –recordemos a los ‘pelotaris’–, debido a su liviandad, con ella siempre vistieron sus pies en sus competiciones deportivas.
Mas, ¿cómo podríamos echar al olvido el enigmático dibujo del ‘laudaburu’, asimismo acuñado ‘cruz vasca’? Con cierta profusión se pueden encontrar tanto en las vetustas arcas como en las piedras ‘tumbales’. Pese a las muchas hipótesis que se han barajado, todavía se ignora cuál sea su críptica significación o valor simbólicos.
El ‘Centro Vasco’ de Balcarce –‘Ko euskaldunak’– comenzó sus actividades el 28 de abril de 1991 en los locales municipales y de organizaciones intermedias no gubernamentales, las cuales cedían un espacio ‘ad hoc’, hasta que en mayo de 1992 se alquiló un amplísimo lugar con tres dependencias más reducidas, que se acondicionaron con diversos fines: la instalación de un ‘txoko’ o cantina muy espacioso, secretaría, biblioteca y sala de utilería del ‘cuerpo de baile’. Un privilegio que hace ya unos cuantos años nos brindó el ‘tano’ Ángelo di Marco –el amado tío de Marita, que Dios tenga en su Gloria– a Susana Beguiristain y a mí, presentándonos allí mismo a sus amigos, incluso sus compatriotas de los Abruzzos, familiares del corredor Juan Manuel Fangio.
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