Opinión

Una de las virtudes más palpables de la fotografía es la de documentar. Mediante ella, el tiempo que nos constituye y al mismo tiempo pasa a través de nosotros, el tiempo de fluir ineludible, puede ser detenido, puede ser fijado, al menos como imagen. Pero sería un grave error creer que allí termina la cuestión.
Non me cae ningún anel en recoñecer que o presidente Núñez Feijóo foi claro e valente en Montevideo ao propoñer que os centros galegos espallados polo mundo se unan. Non debemos de tomar á lixeira as súas palabras porque é o primeiro presidente de Galicia que fala da necesidade de unión en público e diante dos micrófonos.
¿Cómo hablar de la complejidad de las decisiones humanas? ¿Qué decir de cada microcosmo moral, de cada sueño o vuelco emocional, de cada sospecha o intuición? ¿Qué leer después de sumergirnos con detenimiento y dolor, con placer y secreto en una novela como El último encuentro de Sándor Márai? Nos reconforta el espíritu la precisión de su prosa, el amor por la palabra, la búsqueda
La linda y sonriente balcarceña Marita di Marco nos envía a Susana Beguiristain y a mí, desde su amada tierra argentina, el ‘Especial de Colección’ del diario La Vanguardia (periódico de primera línea), con fecha de 22 y 23 de agosto de 2009, dedicado en ‘Historias de Vida’, a ‘Los vascos en Balcarce’.
Cando pensamos na emigración cubana estamos lembrando un pasado. Certamente que é recente pero non deixa de ser pasado. Non sucede o mesmo no Río da Prata onde aínda hai forte sentimento galego nos milleiros de herdeiros-netos desta fermosa terra chamada Galicia. Se falo así é porque a política de emigración que se faga non pode ser uniforme senón adaptada a cada realidade.
“Los criollos se debatían entre la ancestral lealtad a la Corona española y los cantos de sirena británicos que les enrostraban el abandono que habían sufrido por parte de la metrópoli”, puntualiza el autor de Héroes del Tercio de Gallegos, Horacio Guillermo Vázquez –bonaerense nacido en 1964, oficial de la Marina Mercante Argentina en la Escuela Nacional de Naútica–, cuya obra fuera publicada por la Excma.
El mal llamado acuerdo de Copenhague es una porquería sin defensa posible según todos los expertos independientes. Se carga la trayectoria de Kyoto y costará millones de vidas.
Ha sido para nosotros una sorpresa que el aumento de nuestras pensiones haya tenido que pasar en el paquete de los Presupuestos Generales del Estado (PGE); cuando las pensiones son competencia del Instituto Nacional de la Seguridad Social.Según la información que ha dado la Sra.
Al margen de que estemos más o menos de acuerdo con las declaraciones del presidente del Congreso, José Bono, respecto de las insuficiencias y las “vergüenzas” de la programación del Canal Internacional de TVE y aún considerando que la forma, el momento, el día y el lugar no fueran, quizás, los más indicados, es evidente que tuvieron el mérito de ubicar el problema y manifestar lo que muchos pensamos desde hace ya muchos
Cuando el futuro ‘gaucho’ Juan Moreira salió de su Pobra do Caramiñal natal para embarcar en Vigo como cualquier emigrante que se va a Buenos Aires para hacer ‘la América’, ya lleva el estigma de una muerte en su conciencia y no emigra, huye.
Pensemos por un momento que los gobiernos del mundo se empeñan en poner fin a la pena de muerte. Y van esos políticos y nos presentan modernísimas guillotinas que no irritan el cuello o una inyección letal tan humanitaria que provoca la sonrisa del reo durante sus últimos minutos en el cadalso. Estafa, diríamos.
“Matando la perra se acaba la leva”(Dicho popular adoptado y repetido, “magistralmente”, por Augusto Pinochet)Las pruebas son irrefutables. Eduardo Frei Montalva, Presidente democrático de Chile (1964-1970), fue asesinado mientras convalecía de una operación de cirugía menor (hernia al hiato), calificada por su médico de cabecera como “exenta de riesgo vital”.
“El general Crawford se niega y los patriotas comienzan a batir las torres del convento de Santo Domingo con los cañones del Fuerte de Buenos Aires. Persuadido por Pampillo de la inutilidad de la resistencia, Crawford entrega su sable al capitán gallego D. Bernardo Pampillo, de la 7ª de Fusileros del Tercio de Gallegos, quien lo conduce a salvo hasta el Fuerte, donde se concreta la claudicación total.
Ya sabrá, lector, que los obispos españoles están que arden por un rumor irrelevante sobre la posibilidad de eliminar los crucifijos de las escuelas financiadas por el Estado, a las que asisten alumnos de cualquier religión o de ninguna. Dicen que son perseguidos y que son unas víctimas. Ojalá algún día sean perseguidos, sinceramente.
“Para vivir mejor, hay que optar por las pequeñas utopías de todos los días”, reza el título de una entrevista de Claudio Martyniuk a la historiadora argentina, radicada en España, Marisa González de Oleaga, que publicó el diario ‘Clarín’.
A Carlos PenelasHoy se puede obtener, a través de la red virtual de Internet, una enorme variedad de textos de diversos autores… Con esto se va materializando gran parte del sueño de los enciclopedistas del siglo XVIII, que buscaban reunir lo esencial del conocimiento humano en una gigantesca biblioteca, pero también se cometen abusos flagrantes en desmedro de los creadores, pues la justa retribución por los derechos del creador no se cumple.
La flota británica desembarca en Buenos Aires el 28 de junio de 1807, más al sur de Quilmes. Sus regimientos forman con una vanguardia superior a 2.500 hombres, conducida por el teniente coronel Denis Pack, jefe del 71º Regimiento de ‘Highlanders’ de Escocia, cuyas gaitas y banderas habían sido tomadas como trofeos de guerra durante la 1ª invasión, y ofrecidas a la Santísima Virgen en el templo de Santo Domingo.
Nuevamente pasó por Buenos Aires ese gallego, mitad duende mitad druida, bardo que navega encantando sirenas con sus flautas y su gaita mágica, llamado Carlos Núñez. Pasó, como las anduriñas, prometiendo volver.
La memoria de muchos lectores de este semanario, especialmente de los que llegaron a América del único modo asequible hasta hace una generación, guardará sin duda imágenes del puerto vigués y de su movimiento de pasajeros en los muelles. No eran pasajeros, eran emigrantes. Vivo a sólo unos metros de los lugares en los que la mitad de Galicia lloraba al despedir a la otra mitad, embarcada con rumbo incierto.
En verdad me decepciona, leedor. No es que haya pensado, en algún momento, mucho mejor de usted; pero que se acerque a esta columna para saber algo de las mujeres que he conocido o he amado, me parece de una indiscreción, de un huroneo lamentable. De esta manera advierto lo cursi; lo vulgar, lo ridículo. Hasta lo presumido, me atrevería a decir.