La llamada clase política española (la que tiene conciencia de clase, de su clase política, frente a otras clases inferiores ante las que niegan que exista la lucha de clases) ha encontrado un nuevo motivo de discusión en la última jugada del rey de este país, al que ahora se le ha dado por una suerte de filantropía aparente y realiza constantes entrevistas con representantes del mundo de la empresa y los grandes sindicatos (en España,