En 1983 publiqué La piedra del Destino. Sus poemas rozan lo lírico, el exilio gallego, la mirada libertaria. Hay uno que se titula Posdata. Hablo de mi padre y del padre de mi amigo. Mi padre que labraba imágenes íntimas en torno a la inmigración, a la lucha de los viejos republicanos, al asesinato de García Lorca, la búsqueda de una humanidad libre de autoritarismos, de mitos, de religiones. Libre del estalinismo, del nazismo, del franquismo.