Opinión

Chacón

| 12 de enero de 2009
El Gobierno español se estará frotando las manos con la atención que han concedido los medios al atuendo de la ministra de Defensa en un acto militar. En este país que tanto presume de civilizado, este asunto ha ocupado un espacio en todas las portadas. Resulta, querido lector, que en estos últimos meses el PP y el PSOE han pactado uno de los amaños más inmorales de la democracia: al destaparse que tanto los ejecutivos de Aznar como de Zapatero estaban manchados por los llamados ‘vuelos de la CIA’ (personas secuestradas por los servicios secretos de EE UU en terceros países), ambas fuerzas políticas han decidido enterrar el escándalo y esconden a la opinión pública lo sucedido. Resulta también, lector, que en estos años se ha producido una transformación histórica en el ejército español, que se ha puesto a la orden de las campañas interesadas del imperialismo y que el actual gobierno pretende incrementar a un número sin precedentes de efectivos. Son militares que van a morir o a matar en terceros países y como si nada. Resulta, en definitiva, que lo único que se ha conseguido llevar a las tertulias y a la reflexión de nuestros ciudadanos es lo apropiado de la vestimenta de la ministra, que estará encantada con esta maniobra de despiste propia de Alejandro Magno de la batalla de Gaugamela. Esto es duro, pero deberíamos asumir que existan personas llenas de odio que piensen en ponernos una bomba en las narices.
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