Opinión

Arquitectura y arte gallego en la Catedral de Tui

Estoy ante la inefable portada de la Santa Iglesia Catedral de Santa María de Tui. Además de los apóstoles y profetas, los dos principales personajes parecieran representar a los profetas Jeremías y Daniel. Ahora bien, las estatuas de la izquierda nos muestran a Moisés con las Tablas de la Ley, al profeta Isaías con una “cartela”, a San Pedro con sus llaves y a San Juan Bautista, quien sostiene un disco con el Cordero. Ved ahora el tímpano, dividido en dos registros. En el inferior representa, en continuada escena, el anuncio a los pastores, una especial y rica representación del “Nacimiento del Señor”. Si observáis el registro superior, os mostrará la “Adoración de los Reyes Magos”, flanqueados por el rey Herodes y San José. El lado sur de la fachada –junto con el Claustro– os dejará ver la capilla de Santa Catalina; en su parte superior, las salas del palacio de Don Diego de Muros.
Arquitectura y arte gallego en la Catedral de Tui

Ya nos hallamos en el maravilloso interior de la Catedral. En seguida veréis una “catedral gótica” de comienzos del siglo XIII, cuya principalísima nave exhibe arcos “formeros”, galería del “triforio” y arcos “torales” apuntados que sostienen las bóvedas de “crucería”. Las bóvedas inferiores de “arista”, en cambio, nos están remitiendo al siglo XII, esto es, al estilo del “Románico”, regalándonos sus bellos, historiados y florales capiteles. El “apuntalamiento” de la Catedral está construido por “tirantes” que van desde el siglo XV hasta el año 1715. Todos ellos, por cierto, anteriores al funesto terremoto de Lisboa de 1755, el cual, asimismo, afectó a la estructura de esta admirable arquitectura. Visible es, no obstante, la inclinación de pilares y arcos deformados, sobre todo en la nave sur.

Si os detenéis delante del “cimborrio” que cubre el crucero –cuyo autor fue el obispo Don Diego de Avellaneda–, veréis una esplendente bóveda estrellada, mientras que en la parte inferior se encuentran cuatro figuras de “atlantes” policromados que sostenían el “botafumeiro” existente durante la Edad Media. ¿Y en la nave mayor? Dos enormes cajas de “órganos barrocos”, obra realizada en 1714 por el escultor Domingo Rodríguez de Pazos de Fornelos. Os sonreirán, arriba, las imágenes ecuestres de Santiago Apóstol y San Telmo. Debajo de los órganos veréis dos series de sillas que pertenecen al “coro” de Castro Canseco, hoy en la capilla mayor.

Si vamos hacia la mano derecha, he aquí la capilla-museo de Santa Catalina, edificada por el obispo Don Diego de Muros a fines del siglo XV. El retablo mayor corresponde a la autoría de los maestros Bartolomé Barreiro y Juan de Castro, ambos de Santiago de Compostela. Los laterales, dedicados a San Pelayo y San Zoilo, mártires de la pureza y la fe. Si entráis en esta “Capilla-Museo Catedralicio”, nos hallaremos ante las artísticas piezas del “Tesoro de la Catedral”, entre las que tiene primacía la imagen de la “Virgen Sedente con el Niño”, comúnmente conocida como “La Patrona”: talla en madera del siglo XIV, que presidió la capilla mayor de la Catedral hasta el siglo XVII.

¡“Custodia Procesional”! Realizada en plata en 1602 por los “plateros” de Valladolid Juan de Nápoles, Miguel Mojado y Marcelo de Montanos. En las vitrinas, la colección de “cálices” que figuraron en la Exposición Universal de Barcelona de 1929. Posteriormente, en la siempre recordada “Galicia no Tempo” de 1991 en Santiago de Compostela.