Hace un cuarto de siglo fallecía en Francia un escritor argentino que había nacido en Bruselas. Muchos años antes, en 1955, Julio Cortázar había decidido desterrarse en París para huir de una Buenos Aires en la que se sentía encarcelado; escribió entonces: “Ser argentino es estar lejos”. Tenía la mirada del exiliado, del emigrante, del enamorado obligado a estar lejos del objeto amado.