Opinión

‘La descolonización del derecho’ y el profesor Darren C. Zook

| 13 de octubre de 2008
Darren C. Zook –profesor de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales en la Universidad de Berkeley– trabaja en áreas de investigación que incluyen derechos humanos, política comparativa de Asia, derecho internacional y proliferación de armas de destrucción masiva. Elabora un libro acerca de las consecuencias jurídicas y políticas de la descolonización y su legado para la política mundial. “Aunque existe un acuerdo general sobre la necesidad de que Naciones Unidades garantice la defensa de los derechos humanos, las diferencias en torno a cuáles son esos derechos y cómo deberían interpretarse, obstaculizan cada vez más la capacidad del organismo para cumplir sus funciones”, leemos en su monografía titulada La descolonización del derecho: política de identidad, derechos humanos y Naciones Unidas, cuya publicación se encuentra en la Revista ‘Res Diplomatica’ (RD), Instituto del Servicio Exterior de la Nación, Buenos Aires, Segunda Época, nº 2, diciembre de 2007. Y prosigue: “Por primera vez desde que se adoptó la ‘Carta’ de 1945, se vislumbra una posibilidad de reforma de la ONU. Para lograr que gane eficacia en la defensa de los derechos humanos, la ONU necesita volver a discutir abiertamente nociones como derechos de las minorías e indígenas nacidas en el período poscolonial”.
Recordemos aquella cita literaria de Wole Soyink: “No me importa el color del pie que me pisa el cuello: sólo quiero quitármelo de encima”. Ya hace algún tiempo que se viene hablando de introducir reformas en las Naciones Unidas. El informe en torno a la reforma de la ONU publicado en diciembre de 2004, no obstante, le ha concedido energía y urgencia a tales comentarios. “Existe la posición cuestionable de que el único imperialismo que amerita un análisis para el entendimiento de las crisis y conflictos de identidad en la comunidad internacional es el de los europeos”, afirma el profesor Darren C. Zook. No conviene olvidar que, pese a las circunstanciales opiniones de que el sistema de la ONU se ha alejado con firmeza de la acuñada “era de la descolonización”, no pocos estudiosos están convencidos de que los temas de identidad que  implican los derechos humanos todavía se derivan o se vinculan férreamente a la experiencia del imperialismo y del colonialismo.
Una muestra del pensamiento político en la retórica de los derechos humanos está representada por la ‘Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia’ que tuviera lugar en Durban, en Sudáfrica, en agosto y septiembre de 2001. Habría que decir que la mayoría de los países asistentes eran ex-colonias de otros imperios europeos. A lo largo de aquellos días de la ‘Conferencia’ en vez de abordar los problemas contemporáneos de “racismo e intolerancia globales”, los participantes se aplicaron sobre todo a intentar buscar renovadas formas de atribuir la persistencia de las preocupaciones actuales al imperialismo europeo. Rememoremos cómo el presidente sudafricano Thabo Mbeki les recordó a los delegados su responsabilidad de “erradicar el legado de una experiencia centenaria de esclavitud, colonialismo y dominación racial”. Ahora bien, el objetivo de la ‘Conferencia’ perdió su figura, cuando muchos países aprovecharon la oportunidad para plantear “reclamos históricos” de compensación ante las antiguas presencias imperialistas de Europa.
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