Opinión

Las elecciones ‘gayegas’ son únicas

En la esquina está haciendo bastante calor. Menos mal que la sombra del paraíso protege un poco porque las baldosas de la vereda montevideana están hirviendo. Los muchachos charlan hasta bien entrada la noche chupando tranquilamente una cervecita mientras se rompen el mate con la crisis y los judíos soretes que están masacrando a los palestinos de Gaza y las próximas elecciones ‘gayegas’ del primero de marzo.
Las elecciones ‘gayegas’ son únicas
En la esquina está haciendo bastante calor. Menos mal que la sombra del paraíso protege un poco porque las baldosas de la vereda montevideana están hirviendo. Los muchachos charlan hasta bien entrada la noche chupando tranquilamente una cervecita mientras se rompen el mate con la crisis y los judíos soretes que están masacrando a los palestinos de Gaza y las próximas elecciones ‘gayegas’ del primero de marzo.
Al acercarse don José Gervasio le preguntan antes de nada su opinión sobre un laburito que le ofrecieron al Pocho y al Tito para recoger votos de los ‘gayegos’ por las casas antes del primero de marzo.
–A ver don José qué le parece a usted el laburo que nos ofrecieron. A mí me dijeron que tenía que empezar a finales de enero a recorrer casas llevando información política y que después antes de finales de febrero tenía que volver para recoger los sobres con los votos. Por cada sobre entregado en mi mano me dan 10 dólares.
–A mí me dijeron lo mismo. No tengo que acercarme a ninguna oficina de correos. La cosa es bien sencillita. Primero llevar folletos a los domicilios y después volver a recoger los sobres de los votantes. Por cada sobre son 10 dólares.
–Bueno...bueno queridos Pocho y Tito. Veo que están contentos. La verdad es que unos mangos siempre vienen bien. Claro que la honradez está primero. Digo yo que habrá que plantaerse si son billetes manchados. Habrá que pararse un poquito a darle vueltas a la taba. Entiendo perfectamente que es época de playita. Las guachas están muy lindas así bien tostaditas y es normal que quieran salir a tomarse un heladito.
–Pero don José...por favor...no nos pinche el globo. ¿De qué carajo nos está hablando? Parece que somos nosotros los que elegimos al presidente de los ‘gayegos’ en lugar del que está habilitado para votar. Usted sabe poco de estas cuestiones. Nosotros lo que realmente hacemos es un favor a los votantes de mayor edad para que no tengan que desplazarse hasta el correo a llevar el voto. Al final somos casi como unos asistentes sociales...así fue exactamente como me llamó el delegado electoral ‘gayego’ que me contrató. Mire...acá tengo su tarjeta.
–A vos, Pocho, te llamaría así. El que habló conmigo me dijo que era asesor en el exterior de la Corte Electoral de Galicia y que había un programa social para facilitar el ejercicio del voto a los mayores de 65 años que viviesen en ciudades grandes.
–Pero muchachos...déjense de macanas. Ustedes no nacieron ayer para tragarse cualquier verso. Vienen dos traficantes de votos vendiendo figuritas selladas y ustedes dos, flor de giles, agarran viaje rápidamente. No les parece raro que paguen por la recogida de sobres. No les parece extraño que el voto pase por varias manos pero no por una urna. No les parece sospechoso que se gaste dinero público para que la gente vote. La verdad es que ustedes dos están gritando a los cuatros vientos que los ‘gayegos’ son flor de nabos. Una vueltita por el barrio y cien dólares en el bolsillo. Vamos, che, a ver si nos avivamos un poco para reconocer que los pocos otarios que quedan en América son casi todos riopratenses.
–A mí me viene a hablar un tipo bien encorbatado y me dice que me puedo ganar unos mangos ayudando a los viejitos emigrantes y me apunto. Es una papa don José. ¿Qué quiere? Sería un tarado si le pregunto sobre el sistema electoral español y el reparto de escaños por comunidades autónomas.
–El mío vestía de sport pero las pilchas eran buenas. Me dijo que con 15 días de laburo me podía quitar entre 1000 y 1200 dólares. El pago será diario de acuerdo con los sobres. Estará siempre en la cantina de ‘Casa de Galicia’ a las nueve de la noche. Me entregó una lista de familias que dijo eran originarias de un municipio que se llama Carballo que llevaban muchos años en Montevideo pero que últimamente estaban un poco perdidas porque habían votado a un tal Evencio. No tengo la menor idea de que mierda me hablaba. Me quedé haciendo cálculos porque quiero comprarme una computadora portátil.
–El que habló conmigo dijo que la democracia es lo más importante. El voto de los viejitos emigrantes vale igual que otro cualquiera. Me indicó que mi primera visita será al Hogar Español de Ancianos para saludar a los internados nacidos en Galicia. Tengo que hablar con ellos para decirles que no envíen el voto por correo porque se puede perder. Soy el encargado de que no se pierda ningún voto. Les puedo decir que soy un mensajero y hacer constar que no soy de ningún partido [prohibido hablar del Frente Amplio] pero que cuidaré de su voto porque es valioso para el futuro de su tierra.
–¡La puta que los parió! Esos dos malandras son ladrones de votos y ustedes los ven como miembros de una ONG. Son dos chorros que se aprovechan de un sistema obsoleto que denigra al colectivo emigrante. A ellos también les pagan. No vayan a creer que laburan gratis. Los sobres que ustedes entreguen –los que vayan cerrados se entiende– pasan primero por la inspección obligatoria. Se abren y si son correctos van para el correo. Si son incorrectos hay que meterle la papeleta que corresponda. Es una vergüenza. Una corrupción que se viene repitiendo y que no se detendrá hasta que se vote en urna. Lo que más me jode es la utilización de unos buenos muchachos de corazón de solidario.

Las elecciones ‘gayegas’ son únicas