Opinión

‘Historia de la Peseta’, estudio de José María Aledón

| 05 de enero de 2009
Historia de la Peseta corresponde al título de la obra escrita por José María Aledón y publicada por la Real Casa de la Moneda, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Madrid, 2001, con la presentación viva del ICO (Instituto de Crédito Oficial) bajo el epígrafe de “28 de febrero de 2002. De la calle al museo. Homenaje a la peseta”. “Desde que la ley del 19 de octubre de 1868 decretara la emisión de la peseta como unidad monetaria española, hasta la actualidad en que preparamos su adiós definitivo, la peseta ha sido, durante más de un siglo, la expresión material de nuestro dinero y, por tanto, un fiel testigo de nuestra historia más reciente”, escribe en su ‘Presentación’, Gonzalo Ferre Moltó, Presidente-Director General de la Real Casa de la Moneda. Y en efecto, porque revisar la historia de la peseta, al tiempo que estudiarla merced a sus grabados, significa el excepcional mirador para contemplar, desde una diversa perspectiva, la historia social y política y económica de la España a lo largo de los postreros 133 años.
Este tan documentado como didáctico estudio del investigador Aledón se halla distribuido en XII capítulos bellamente impresos e ilustrados con gran lujo de fotografías y grabados. Evoquemos, por ende, ‘La Reforma de la Peseta’ y ‘La Revolución del ‘68’. ‘Amadeo I’ y ‘I República’. ‘Tercera Guerra Carlista’ y ‘Alfonso XII’. ‘Alfonso XIII’ y ‘II República’. ‘Guerra Civil Española’ y ‘Francisco Franco’. Y ‘Juan Carlos I’ y ‘Monedas Conmemorativas’. A ello se le agrega una lúcida y rica bibliografía, además de los esclarecedores agradecimientos.
Convendría recordar que, antes de la ‘Reforma’, en la primera mitad del siglo XIX, convivían en España decenas de monedas que pertenecían a épocas y sistemas monetarios diferentes. Es el caso de los reales, escudos, maravedís y pesos, entre otras monedas de antigua y firme raíz histórica. En el mercado ese trueque cotidiano constituía un completo caos: tanto es así que los cajeros y no pocos comerciantes se veían forzados a recurrir a tablas y manuales en los que se detallaban los cambios, reducciones y equivalencias entre monedas de diferentes regiones, épocas, sistemas y aleaciones. El vocablo “peseta” –con el cual se denominaba popularmente a las monedas de 2 reales desde principios del siglo XVII– no aparece inscrito en moneda alguna hasta principios del siglo XIX.
Las tropas francesas que en 1809 invadieron España fabricaron las primeras piezas con el nombre “peseta” inscrito textualmente, emitiendo monedas de 1, 2, 1/2 y 5 pesetas hasta el final de la Guerra de la Independencia. Si bien José Napoleón asimismo acuñó moneda en las cecas de Sevilla y Madrid, sólo imprimió la palabra “peseta” en las piezas fabricadas en Barcelona. En 1808 y 1809 se acuñaron monedas de 5 pesetas –del tamaño y peso de las de 8 reales– en las plazas de Gerona, Lérida y Tarragona durante el asedio de las tropas napoleónicas. También una emisión esporádica en 1923 de 5 pesetas en las islas Baleares.
La reforma unificadora de la moneda española tuvo sus cimientos en la época de Isabel II, pero fue el Gobierno Provisional el que promulgó el Decreto que establecía la peseta como unidad monetaria única, el 19 de octubre de 1868, tan sólo veinte días después de su victoria y destronamiento de la reina Isabel II.
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