“Analizar y pensar el reposicionamiento de las políticas de Derechos Humanos en la política internacional supone, al menos, la articulación de tres grandes actores: las principales potencias, los organismos internacionales y los países medios. Estos últimos, donde podemos ubicar a la Argentina, aparecen pujantes para conseguir, primero ser escuchados y, posteriormente introducir normativas en el orden internacional”.