fuego

El capitán Luis Piedra Buena y Puerto Cook en Tierra de Fuego

Isaac Otero -

“Con Sharp viajaba otro famoso bucanero. Guillermo Dampier, que dejó su nombre a un grupo de islas ubicadas dos millas al Sur del ‘cabo Webster’ en la isla de los Estados”, escribe el admirado historiador Juan E. Belza en su imprescindible obra Romancero del Topónimo Fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

“Doblan el Cabo Hornos…” en Tierra del Fuego

Isaac Otero -

“Si marcamos el punto de cruce del paralelo de los 54º 50º de latitud Sur y del meridiano 65º de longitud Oeste, quedaríamos situados en el medio de las aguas de un estrecho totalmente nuevo para las fechas de esta gesta y en cuyo derredor se agruparon los topónimos originados en la expedición holandesa de 1616: ‘Isla de los Estados’ (para Le Maire ‘Tierra de los Estados’). Para Cowley, ‘isla de Albemarle’. ‘Jaius o Jaiwesen’ para los ‘aus’. El ‘chuanisin’ de los ‘yamanas’. Y el ‘Koin harri’ de los ‘sélknames’. El ‘estrecho de Le Maire’ (que los Nodales quisieron llamar ‘de San Vicente’). La ‘caleta de San Mauricio’ (de ex ‘Tierra’ y ‘cabo de Mauricio de Nassau’). Las ‘islas de Barneveldt’ y ‘cabo de Hornos’, que para los Nodales fue ‘de San Ildefonso”, escribe el historiador Juan E. Belza en su magnífica obra Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Argentina, Tierra del Fuego, 1978.

El navegante Pedro Sarmiento de Gamboa en Tierra del Fuego

Isaac Otero -

“Veintidós millas al sur del cabo del Espíritu Santo, la línea de la costa apenas dobla rumbo al Sudsudeste. El vértice del ángulo se llama ‘Cabo Nombre’. Fue un topónimo viajero que disputó con éxito la posesión del paraje a sus colegas ‘Reina Catalina’ y ‘Reina Carlota”, escribe Juan E. Belza al frente del capítulo ‘Las angustias de Pedro Sarmiento de Gamboa’, correspondiente a su magnífica obra titulada Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

Juan Sebastián Elcano en Tierra del Fuego

Isaac Otero -

“El escenario de la primera bizarría se yergue y penetra en el mar Atlántico a los 52º 40º de latitud Sur y 68º 36º 38º de Longitud Oeste. Los indígenas lo llamaban ‘Jolwenor, Tajrren, o Kearn’. Los mapas actuales lo anotan como ‘cabo Espíritu Santo’, aunque algunas veces le dijeron ‘Nombre de Jesús, San Severino, de La Reina Carlota o de la Reina Catalina”, escribe el notorio historiador Juan E. Belza en su imprescindible obra Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

Pilotos y “ruta magallánica” en Tierra del Fuego

Isaac Otero - “Naturalmente, no se escondían estas noticias a los pilotos oficiales que abundaban. En efecto, casi en seguida de Magallanes, zarpó la armada de Frey García Jofre de Loayza, piloteada por Juan Sebastián Elcano y abocó el estrecho el 14 de enero de 1526. Tal vez la más destacada aventura de la expedición correspondió a Francisco de Hoces, quien al mando del navío ‘San Lesmes’ derivó hasta el ‘acabamiento de la tierra’ a los 55 grados. Por ello alguna cartografía argentina designó con su nombre al pasaje o mar de Drake”, escribe el reconocido historiador Juan E. Belza en su concienzudo libro Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

Antiguos y nuevos topónimos de Tierra del Fuego

Isaac Otero -

“Después vino ‘Tierra de Fuego’, para algunos la soñada ‘Cola del Dragón’ de los Tolomeos. Los autóctonos la llamaban ‘Yaktemí’, ‘Ayukenk’, ‘Yac Haruin’, ‘Tkoyuská’, o ‘Tkeyuská’, ‘Karukinká’ o ‘Karuinká’, ‘Huisiac cu’, ‘Oneshin’ o ‘Kojokeren’. Los blancos comenzaron a incluirla en la ‘Brasilia inferior’ o en la ‘Terra Australis incógnita’, hasta que finalmente la llamaron ‘Tierra al Sur del Estrecho’, para continuar por ‘Tierra de Mauricio’, ‘Tierra de Játiva’ y ‘Tierra Meridional del Rey Carlos II’. Triunfó el nombre megallánico de ‘Tierra de Fuego’, escribe el historiador Juan E. Belza en su imprescindible obra ‘Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna’, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra de Fuego, Argentina, 1978.

‘Juaniep’ y las leyendas de Tierra del Fuego

Isaac Otero -

“Juaniep’, encarcelado por el ascendiente de ‘Chasquel’ e irritado por su antropofagia, decidió acabar con los abusos y le salió al paso en el extremo norte de ‘Khami’, cerca de la barranca del ‘Ackekukin’. El encuentro culminó en choque feroz y descomunal pelea. Enredados los gigantes en golpes y forcejeos, rodaron por el declive hasta la ribera del lago. ‘Juaniep’ acollaró a ‘Chaskel’ con sus manazas, le oprimió el cuello y, a pesar de bestiales convulsiones, le hundió la cabeza en las aguas hasta asfixiarlo”, asevera el insigne historiador Juan E. Belza en su seductora obra Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

Mitología de los habitantes de Tierra del Fuego

Isaac Otero - “Las mujeres se transmitían los secretos del manejo de la situación en los ritos de la pubertad. Un buen día, ‘Kren’, cuando volvía de caza, descubrió fortuitamente las astucias femeninas a través de la imprudente conversación de dos niñas que participaban fascinadas de las ceremonias del ‘hain’. Así ‘Kren’ comunicó a todos los hombres y juntos tramaron la liquidación de la dictadura: decidieron asesinar a todas las púberes iniciadas y destruir el sistema”, escribe el historiador Juan E. Belza en su imprescindible obra Romancero del topónimo fueguino, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

La tribu de los ‘aus’ de Tierra de Fuego

Isaac Otero -

“Muy pronto ambas parcialidades –los “choncóiucas” y los “sélknames”– debieron advertir que no vivían solas. Rastrearon huellas de cazadores primitivos y toparon a ‘canoeros’ que los habían precedido desde cincuenta siglos. Al fin tropezaron con una tribu compacta y de larga experiencia lugareña, los ‘aus”, leemos en el magnífico libro del historiador Juan E. Belza cuyo título responde a Romancero del topónimo fueguino, Instituto de Investigaciones Históricas de Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

Las fuerzas telúricas, Tierra de Fuego, sus habitantes

Isaac Otero -

“Se entreabrió una hendedura, filtraron crestas de agua ascendente, reventaron espaldones y un torrente frenético se abalanzó por la segunda angostura hasta chocar con el mar opuesto en una baraúnda de ciclones y marejadas. La primera se había quebrado ochenta siglos antes”, escribe el historiador Juan E. Belza en su magnífica obra Romancero del topónimo fueguino, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

Medio siglo en la memoria: El fuego que aguarda en la ceniza

Edmundo Moure -

Mi generación nació en los albores de la II Guerra Mundial. Somos hijos de muchas hogueras y de terribles holocaustos. No obstante, aprendimos muy temprano, por boca memoriosa de los ancestros de la Galicia remota, que el espacio sagrado en donde se guarda el fuego se llama hogar, o lareira... Cuando había que conservarlo, como el mayor de los tesoros surgido de las tinieblas, las benefactoras brasas se cautelaban durante todo el año. El último día de aquel ciclo, a medianoche, se las dejaba extinguir y las cenizas eran arrojadas sobre el campo, en señal unívoca de muerte y resurrección. Y se volvía a encender la nueva lumbre, con la promesa de doce meses venturosos. Si, por alguna razón, se apagaba antes de tiempo, la desgracia caía sobre la casa-hogar, en la forma mustia de la ceniza, metáfora ancestral de la desdicha humana que conlleva toda aniquilación.

Pero el fuego ardía también en nosotros. Temprano escuchamos al poeta Kazantzakis diciéndonos: “No es el hombre lo que me maravilla, sino el fuego que devora al hombre”. Queríamos aprehender esas llamas y atesorarlas en el arca del corazón. Las brisas que las avivaban eran las ideas. Había que cambiar el mundo con ellas, y éramos los elegidos para esa tarea, por convicción íntima, nacida de la voluntad de entregarnos a la incipiente lucha revolucionaria. Desde un modesto barrio, al sur de Santiago de Chile, comuna de La Cisterna, en las calles de una república joven que entendíamos como ‘ejemplar democracia’, según se nos enseñaba en la clase de Historia y Educación Cívica, íbamos a derribar los odiosos poderes de la plutocracia. Era posible. Bastaba con que nos uniéramos, conjurados bajo la luz de generosos ideales, hermanos en la común batalla liberadora.

 

Teníamos dieciocho años en el despertar de 1959. Por la radio nos enteramos, a eso del mediodía, de la victoria de Fidel, Camilo y el Che, del desplome del tirano Batista y de su vergonzosa y consiguiente huida a Miami, donde el Gobierno del Imperio de las Estrellas le recibía como huésped dilecto, al igual que lo hiciera con otros sátrapas de nuestras repúblicas bananeras del Caribe; también con tiranos engendrados en países de más al sur, entre quienes nos jurábamos demócratas, herederos de Miranda, Lastarria, Bilbao, Martí, Rodó e Ingenieros… 

Celebramos el histórico triunfo cubano, con familiares y amigos del barrio, dentro de nuestras coléricas cofradías. Íbamos a cambiar la Historia, codo a codo con aquellos sucios barbudos de la sierra y de la selva. Nada ni nadie podría detener el proceso de transformación inminente. Las añosas estructuras no podrían eludir su derrumbe.

El fuego incubaba entre nosotros su tiempo y su ira.

Éramos jóvenes llenos de ideales. Nos apasionaba la política, porque veíamos en ella, más que simple estrategia de lucha por el poder, medio posible de crear un mundo mejor. El socialismo marxista, la social democracia europea y el social-cristianismo de Maritain eran vías abiertas, caminos para encauzar las diversas corrientes de pensamiento filosófico, en detrimento del credo ramplón del libre mercado, regulador ‘natural’ de la vida humana, que representaba el viejo capitalismo de cuatro siglos, opresor e injusto, sustentador –sobre todo en nuestro continente– de las peores tiranías, culpable de crímenes de lesa humanidad, del genocidio de los pueblos originarios y del hambre de millones de seres.

La noche del domingo 4 de septiembre de 1970, arribamos a Casa, con algunos compañeros de militancia, cargados de banderas, celebrando a gritos la victoria en las urnas de Salvador Allende. Mi padre gallego, emigrante, hijo apasionado de la República Española, estaba frente a la verja, los brazos sobre el tórax y una mirada que encendía de preocupación sus ojos azules.

-“¡Ganamos!”– grité, palmoteándole… -“Aún no hemos ganado nada- retrucó, porque desde este momento las fuerzas reaccionarias se confabularán para impedir que Allende gobierne. Se avecinan días terribles”- Cerró la puerta. A través de la ventana observé su silueta. Había abierto un libro. Quizá buscaba también una respuesta que no fuera la tragedia de otro pueblo avasallado por sus opresores.

Pensé que él estaba equivocado, que en Chile no ocurriría lo de España. Mil días más tarde, Allende se despidió para siempre de las grandes alamedas y pereció, en medio del humo y la metralla, en la feroz asonada militar del 11 de septiembre de 1973 contra la República, simbolizada en su Casa de La Moneda, habitación de los presidentes democráticos de Chile, bombardeada sin piedad por criminales facciosos. Una vez más, la artera ceniza parecía ahogar todo ardor propiciatorio.

Pese a todo, continuamos acariciando los sueños del fuego liberador; los alentamos durante un cuarto de siglo, hasta que los sentimos desplomarse, bajo el peso de nuestros propios errores y de la garra ávida del enemigo, con la caída del socialismo de estado, y con otras decepciones íntimas en la pequeña patria. Antes, habíamos presenciado la muerte del Che –abandonado por sus antiguos camaradas–, y la desaparición de otros combatientes heroicos, en medio de la utopía del fusil justiciero y de la redención campesina.

Fidel envejeció, como los patriarcas otoñales de palacio que recrea el realismo mágico, sofocado en los estertores de su propio anhelo mesiánico. Cuba sobrevive, bajo un bloqueo de más de medio siglo, que ningún otro país nuestro hubiera podido resistir, pero es un pobre consuelo ante el esfuerzo contumaz de su pueblo digno y solidario. Hoy se espera también su definitivo derrumbe, para que el Imperio entre a saco en la isla y reponga los alegres y lujosos casinos de los 50’.

Concebir un sistema social más justo y equitativo, que no se mueva según las leyes de la oferta y la demanda, que desestime la codicia como regla de oro para los móviles humanos, que condene y proscriba la avaricia, anatematizada por todas las grandes religiones, parece en nuestros días una intención utópica, fuera de la realidad, propósito tan descabellado e incierto como preconizar revoluciones armadas. Se colegiría, entonces, que el ser humano no puede ser mejor de lo que es y que los ilusos que porfíen lo contrario deben ser apartados del fluir imparable del progreso tecnológico, nueva panacea vertiginosa que sólo permite medrar a los más astutos.

Puede que nos hayamos vuelto extemporáneos, porque cada cultura tiene sus propios dioses y cada generación sus códigos para entender el mundo, y los nuestros fueron ya borrados de los altares y proscritos de los libros de texto.

¿Qué nos queda hoy? La respuesta rotunda y totalitaria de la globalización real y virtual: la productividad a todo trance del capitalismo salvaje, hecha filosofía planetaria de vida circense y de muerte ecológica del planeta. Un solo guía, un solo sistema.

El principal móvil humano parece ser la ambición devenida en avaricia, el deseo sin pausa de poseer, que la subcultura de hoy exacerba a través de los medios de información, dominados de manera casi incontrarrestable por las grandes corporaciones, adversarios sin rostro ni nacionalidad, como el señor del castillo de Kafka, amo anónimo de individuos numerados que le sirven y veneran.

Quizá por eso, a cincuenta años de la tragedia que se abatió sobre la patria, organizada y ejecutada por quienes se mimetizan hoy bajo nuevos disfraces de hipocresía, toda esta farándula electorera nos resulte vacua, sin sentido, salvo para los prevaricadores del poder, cuyo discurso se hace único y homogéneo, como si se cumpliera el verso-arenga de Nicanor Parra: “La Izquierda y la Derecha unidas, jamás serán vencidas”.

No obstante, vivimos las postrimerías de una crisis del modelo neoliberal y los albores de una nueva esperanza, a partir del próximo Plebiscito del 25 de octubre, donde decidiremos el anhelado cambio de Constitución, desechando la carta magna impuesta por la dictadura militar-empresarial, para dar paso a un ordenamiento jurídico democrático y equitativo.

Entretanto, la literatura y otras artes han seguido y seguirán siendo cálido refugio para muchos de nosotros –lo fueron ya en tantas derrotas y fracasos–, uno de los escasos reinos que pueden cobijar aún a la inmensa minoría de desterrados a la que pertenecemos, tú y yo, nunca rendidos, fieles al fuego, a la sangre y a la memoria, cobijados en esta Casa reconstruida sobre ‘la triste ceniza que yace y duerme en el olvido’.

 

Medio siglo transcurrido desde aquella proeza de la voluntad popular, simbolizada en un nombre que vuelve a convocarnos desde el balcón ciudadano para que seamos capaces de unirnos en una sola voluntad: Salvador Allende, compañero, ¡presente!

 

 

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Edmundo Moure

4 de septiembre de 2020

Medio siglo de la elección de Salvador Allende

 

 

El fuego infausto

Edmundo Moure -
Canarias
Eligió la zona histórica de La Laguna para lanzar su discurso de fin de año

Ángel Víctor Torres asegura que “las pruebas de fuego” de 2020 se afrontarán con determinación

Canarias-discurso fin de año
Ángel Víctor Torres, durante su discurso de fin de año.
Redacción, Tenerife - El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, ha afirmado que en 2020 se darán “dos pruebas de fuego”, en referencia a la salida del Reino Unido de la Unión Europea y a la amenaza de una desaceleración económica, que las islas, ha asegurado, van a afrontar con determinación. En su discurso de fin de año, Torres ha dicho que no vienen tiempos fáciles
Cantabria

El cántabro Francisco Javier Bustelo de la Riva quiere unir Tierra del Fuego con Alaska en su Citroën 3CV

Bustelo de la Riva
Francisco Javier Bustelo de la Riva, junto a su Citroën 3CV.
Redacción, Bahía Blanca -

El escritor y viajero Francisco Javier Bustelo de la Riva, nacido en Alceda (Cantabria, España), está en Allen y está decidido a continuar con su objetivo de unir Tierra del Fuego con Alaska en su Citroën 3CV.El vecino de Viedma ya ha recorrido parte de la Patagonia (unos 7.000 kilómetros) y ha recibido el respaldo institucional de autoridades provinciales y de municipios que ha ido visitando.

Crónicas
La AECID sigue con atención la evolución de esta crisis humanitaria

España contribuirá con 200.000 euros a paliar la situación en Guatemala tras la erupción del Volcán de Fuego

Redacción, Madrid -

España contribuirá con un total de 200.000 euros a paliar la situación de las poblaciones afectadas por la erupción del Volcán de Fuego en Guatemala. La Embajada de España y su Oficina Técnica de Cooperación (OTC) han estado desde el primer momento de esta crisis en coordinación con las autoridades guatemaltecas y el resto de agencias humanitarias presentes en el país, y atentas a las necesidades de la población afectada por la erupción del Volcán de Fuego.

Crónicas
Las cenizas del coloso, a 35 kilómetros de la capital, alcanzaron varias aldeas

La Embajada en Guatemala recomienda precaución a los españoles en el país ante la erupción del volcán de Fuego

Guatemala-Volcan de fuego
Vista del volcán de Fuego de Guatemala.
Redacción, Ciudad de Guatemala -

La Embajada de España en Guatemala ha lanzado un mensaje en el que recomienda a los ciudadanos españoles en el país tomar las precauciones necesarias ante la erupción del volcán de Fuego. La legación diplomática recomienda concretamente seguir las indicaciones de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) y recuerda que el teléfono de emergencia de la Embajada es el (502) 2379-3530 y el (502) 2334-3757.

Maldad y fuego

Gladys Semillán -
Galicia
En esta obra, la periodista y escritora aborda la emigración gallega a Cuba

Viruca Yebra presentó ‘El fuego del flamboyán’, su primera novela, en la Casa de Galicia en Madrid

A-Los escritores Alfonso Palomares, Almudena Arteaga y Viruca Yebra y el delegado de la Xunta en Madrid, José Ramón Ónega.JPG
Los escritores Alfonso Palomares, Almudena Arteaga y Viruca Yebra y el delegado de la Xunta en Madrid, José Ramón Ónega.
Redacción, Madrid -

La periodista lucense (Sarria) Viruca Yebra presentó este miércoles 24 en la Casa de Galicia en Madrid su primera novela, ‘El fuego del flamboyán’, sobre la emigración gallega a Cuba, en la que el árbol del fuego será testigo de la fortuna y el mestizaje de sus personajes.

Galicia
LA OBRA RECOGE SUS POEMAS ERóTICOS INéDITOS Y LOS PUBLICADOS EN LIBROS ANTERIORES

El libro ‘Nacer del fuego’, de la poeta Pepa Nieto, se presentó en la Casa de Galicia en Madrid

4. Pepa Nieto firmó muchos ejemplares de NACER DEL FUEGO
Pepa Nieto firmó los ejemplares de 'Nacer del fuego' a los asistentes.
Redacción, Madrid -

Más de medio centenar de personas acudieron a la Casa de Galicia en Madrid, este lunes, día 18, a la presentación del libro ‘Nacer del fuego’, de la poeta y polifacética artista coruñesa Pepa Nieto. La obra se compone de dos partes claramente diferenciadas.

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