Opinión

Los corsarios ‘maluines’ franceses en Tierra del Fuego

Isaac Otero | 13 de diciembre de 2021

“Navegantes de Saint Maló aportaron su cuota de topónimos australes: ‘Cabo San Juan’ de la isla de los Estados, los ‘Tres Hermanos’ de la isla Grande y ‘bahía de la Massacre’, islas de ‘Beauchene’ y ‘Danycan’, ‘bahía de San Francisco’ y ‘estrecho de Santa Bárbara’, en zonas aledañas”, afirma el prestigioso historiador Juan E. Belza en su admirable obra Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

“Cuando empecé a redactar este Romancero, sólo disponía de aproximaciones al origen toponímico del ‘cabo San Juan’, extremo noreste de la isla de los Estados –escribe Juan E. Belza–. Entonces para mí la carta más antigua con ese nombre estaba en la Relation du voyage de la mer du sud aux côtes du Chili, du Perou et Brésil, fait pendant les annés 1712, 1713 et 1714 del célebre ingeniero y navegante francés Amadeo Francisco Frezier”. Es preciso recordar que Frezier se había enrolado como oficial del Marie. Zarpó de Saint Maló el 23 de octubre de 1711 bajo el mando del capitán Duchesne Battas. El 7 de marzo del año siguiente avistó el ‘cabo Espíritu Santo’. Después enfrentó los ‘Tres Hermanos’, cruzó el ‘estrecho de Le Maire’, recalando en ‘Buen Suceso’, donde tuvo la oportunidad de observar a los indígenas ‘aus’, a quienes describió como “presque aussi blancs que les européens’, es decir, casi de color tan blanco como los habitantes de Europa.

Frezier dobló el 2 de junio el ‘cabo de Hornos’, para aproximarse a Valdivia y otros puertos del Pacífico. Jean-Baptista Bourguignon D’Anville –primer geógrafo del Rey de Francia desde el 16 de noviembre de 1772, esto es, durante los reinados de Luis XV y Luis XVI– puso en orden una de las colecciones cartográficas más completas del orbe y, además, en una época en que, todo hay que decirlo, la geografía “estaba en pañales”. Realizó la donación al Estado. Hoy en día se conserva en esta biblioteca bajo la “signatura Ge DD 2987”.

Ahora mismo estoy observando el retrato de Luis Antonio de Bougainville –cuyo apellido dio nombre a la hermosa flor–, nacido en 1729 y fallecido en 1814. Él fue el colonizador de Malvinas en 1763 y el primer francés que rodeó el mundo en la ‘Boudeuse’ y ‘L’Etoile’ desde 1766 hasta 1769. Asimismo contemplo la “carta del estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego” de C.P. Claret Fleurieu, segundo francés que rodeó el mundo desde 1790 a 1792. El diseño corresponde a Esteban Marcand.

Los ‘maluines’ –es decir los habitantes de Saint Maló, el modesto puerto amurallado, erguido sobre las islas roqueñas, antes denominadas ‘de Aarón’, que rodean una península de la costa bretona francesa– poseían un carácter intrépido y excelentes habilidades marineras que los convirtieron en nautas muy avezados y notorios comerciantes. En Saint Maló se refugiaron durante las invasiones normandas los habitantes de la vieja ‘Aletum’ o ‘Saint Servant’. El obispo aletiano emigró con las reliquias de San Maclovio o Saint Maulou, que concedió el nombre a la fortaleza. Andando el tiempo, alcanzó el rango de ‘república independiente’ y sus instituciones están datadas, cuando menos, desde el siglo XII.

Más acciones:

Crónicas de la Emigración en la red

Boletín de noticias

Si quiere recibir información actualizada de Crónicas de la Emigración, envíenos su correo electrónico.
Suscribirse al boletín

Hemeroteca