Opinión

El teniente de navío Juan José de Elizalde en Tierra de Fuego

Isaac Otero | 10 de enero de 2022

“La más completa expedición naval española realizada hasta la fecha, 1791, cubrió de topónimos las costas del Este y del Sur de la isla Grande, pero pocos sobrevivieron. Entre los supérstites sobresalen ‘cabo San Pablo’, ‘cabo del Medio’, ‘Mesa de Orozco’, ‘caleta Policarpo’, ‘caleta Arredondo o Falsa’, ‘bahía Aguirre’ e ‘isla Margarita’, más el de ‘Elizalde’ para una ‘isla de Año Nuevo”, leemos en la obra escrita por el insigne historiador de origen vasco Juan E. Belza, la titulada Romancero del topónimo fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1798.

A fin de comprender por qué razón la Corona española determinó fijar sus ojos en las costas sureñas, revisando concienzudamente numerosas excursiones militares y científicas, es inevitable evocar aquel escenario de la guerra –real o latente– entre España y Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII. De igual modo, la generalización de las teorías de Lord Anson acerca de los puertos patagónicos y fueguinos. La guerra de las pieles, la notoria euforia de aquellos viajes científicos, sin olvidar la publicidad de la Descripción del Padre Tomás Falkner, de 1774, y los informes del espionaje español en torno a la fundación de una colonia denominada de ‘Nueva Irlanda’ en la Tierra de Fuego o isla de los Estados.

Asimismo, como señala el profesor Belza, “el catalizador naufragio del navío de registro ‘La Purísima Concepción’ en las inmediaciones de ‘caleta Falsa’ en 1765”. Entre aquellas memorables expediciones, es imprescindible recordar “el viaje al estrecho de Magallanes de la Fragata Santa María de la Cabeza’, dirigida por el brigadier don Antonio de Córdoba a lo largo de los años de 1785 y 1786. El brigadier Córdoba zarpó del puerto de Cádiz el 9 de octubre de 1785. Después, el 11 de diciembre avistó el cabo Vírgenes. Recorrió el estrecho durante tres meses. La noche del 17 al 18 de mayo enfrentó nuevamente el océano Atlántico, para fondear en Cádiz el 11 de junio.

Ahora bien, entre 1789 y 1794 –es decir, cuatro años después– tuvo lugar el “Viaje científico-político alrededor del mundo por las corbetas ‘Descubierta’ y ‘Atrevida’ al mando de los capitanes de navío don Alejandro Malaspina y don José Bustamante y Guerra”. “El viaje de Malaspina –afirmó en 1885 Martín Fernández de Navarrete, según el teniente de navío don Pedro de Novo y Colson, miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Historia– es el más brillante testimonio que, a fines del siglo XIX, dio nuestro Gobierno del laudable interés que se tomaba en aumentar los conocimientos de la ciencia de nuestro globo”.

En Buenos Aires –desde el período del gobernador Francisco de Paulo Bucareli y Urzúa, hasta el del virrey Nicolás Arredondo– se montaron un sinnúmero de expediciones de ‘rastreo’ para ubicar supuestos ‘intrusos’ ingleses. Merece destacarse la del teniente de navío Juan José de Elizalde y Ustáriz. Partió Elizalde de Montevideo al mando de la corbeta ‘San Pío’. Ejercía la gobernación de Malvinas desde el 30 de junio de 1890. Ahora mismo contemplo el plano de ‘bahía Aguirre’ levantado por Elizalde desde su lancha en febrero de 1792.

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