Opinión

El capitán Luis Piedra Buena y Puerto Cook en Tierra de Fuego

Isaac Otero | 29 de noviembre de 2021

“Con Sharp viajaba otro famoso bucanero. Guillermo Dampier, que dejó su nombre a un grupo de islas ubicadas dos millas al Sur del ‘cabo Webster’ en la isla de los Estados”, escribe el admirado historiador Juan E. Belza en su imprescindible obra Romancero del Topónimo Fueguino. Discusión histórica de su origen y fortuna, Instituto de Investigaciones Históricas, Tierra del Fuego, Argentina, 1978.

El gobernador delegado de Buenos Aires –el general Martín Rodríguez– estableció el 10 de junio de 1829 el decreto que erigía la “comandancia político-militar” a fin de regir las ‘Islas Malvinas’ y las “adyacencias del cabo de Hornos, incluso la Tierra del Fuego”. Y para ello, designó en el cargo a don Luis Vernet, quien ya en 1826 exploraba las costas y el interior de la isla de los Estados. A los dos años, en 1828, instaló una primera lobería en puerto Basil Hall. Evoquemos cómo en 1828 pasó por ese lugar el inglés Henry Foster con su balandra ‘Chanticleer’, quien, mientras realizaba un ‘relevamiento’, enriqueció la toponimia isleña.

“Los desagradables acontecimientos de 1832 y 1833 obligaron a Vernet a quedarse en Buenos Aires, y entablar pleitos contra el Gobierno inglés, que duraron muchos años”, asevera el historiador Juan E. Belza. El 6 de octubre de 1868 –ya en los postreros días de gobierno– el presidente Bartolomé Mitre promulgó la ley nº 269, por la cual “concedía al capitán de la marina nacional don Luis Piedra Buena, la propiedad de la isla denominada ‘del Estado’, situada sobre el cabo de Hornos, extremidad este del cabo de San Diego…”. Tal donación abarcaba, además, tres leguas por cuatro de terreno sobre el río Santa Cruz. Por entonces, Piedra Buena se había gastado una docena de años frecuentando la isla, donde en 1862 construyó una modesta casa no muy lejos de Puerto Cook.

El capitán Luis Piedra Buena falleció el 10 de agosto de 1883, aunque antes quiso guiar en 1881 –a bordo del ‘Cabo de Hornos’ por la costa norte de la isla de sus sueños– a la expedición científica del Giacomo Bove. El faro-prisión de San Juan –luego denominado ‘del Salvamento’– subsistió hasta 1901. Ahora bien, desde finales del año anterior se organizaba el traslado de la parte científica a la isla ‘Observatorio’. Y el lugar del presidio a puerto Cook.

Es preciso recordar que en 1911 se autorizó al Poder Ejecutivo Nacional con el fin de que comprara la sucesión de Piedra Buena: operación que se escrituró el 19 de marzo de 1913. A partir de entonces, la isla permaneció casi desierta de habitantes. El 14 de julio de 1927 se reservó el paraje Puerto Cook y el ‘chorrillo’ para la Marina de Guerra. La gran isla quedó, pues, vacía y transformada en una reserva de flora y fauna autóctona. “La vegetación –señala el Derrotero Argentino– sorprende por su belleza disimulando, con su perpetuo verdor, el aspecto áspero y desigual de la isla. El clima, húmedo y variable. Precipitación pluvial, muy elevada”. Y agrega: “Todavía abundan los lobos marinos, las cabras, avutardas y patos”.

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