La crisis del Gobierno helénico, y en puertas Portugal y España, demuestra que la conexión de la Unión Europea (UE) en el campo económico, más que en el político, sigue teniendo países de primera y de segunda. Como apuntaba un observador privilegiado –Jacques Attali, director en un tiempo del Banco Europeo de la Reconstrucción y el Desarrollo– si bien se mira, no existe… Existen, en cambio, Europas. Cierto.