Opinión

Las casualidades no existen, ¿verdad, querido Freud? Cuando recibí la generosa invitación de Romualdo Brughetti para opinar sobre mi país de nacimiento en cuanto a su panorama cultural, con destino a su sintomático libro ‘Repensar la Argentina’, me encontraba en medio de una bronquitis infinita, que aprovechaba para leer –entre otros– a Nietzsche.
Don Emiliano Balás Silva, quien naciera en Ferrol el 8 de mayo de 1859, licenciado en Medicina y artista poliédrico, se aplicó esmeradamente al cultivo de la Pintura, sobresaliendo en lienzos consagrados a la perennidad de flores y bodegones, alegorías y paisajes. Obtuvo diversos premios en certámenes convocados en Galicia, como en Lugo en 1896 durante la Exposición Regional.
Desde siempre la cocina occidental se ha debatido entre la revalorización de las fórmulas tradicionales, el retorno a la simplicidad de las cocinas regionales, los sabores y aromas de la infancia, y una desmedida admiración por la invención pura.
Qué difícil es, a veces, tomar posiciones sobre algunos asuntos que se manipulan maliciosamente. Sucede estos días con la última ocurrencia del juez español Garzón para ‘procesar’ la dictadura de Franco y remover las fosas anónimas en las que los golpistas arrojaron a los republicanos o a quien les vino en gana durante cuatro décadas.
E moiro-me d’amor reza el título de la obra musical preparada por Paulina Ceremuzynska, una amiga polaca que me regalara su CD con cantigas de desexo e soidade, grabado en la Capela da Madalena de Castrofeito. La evoco, cuando nos ofreciera su canto a decenas y decenas de ex alumnos de los cursos de Lengua y Cultura de Galicia para extranjeros y españoles de fuera de Galicia la semana pasada. Ya es miércoles, estoy en Santiago de Chile.
Por suerte todo está como debe ser. Hay dinero de sobra en los bancos, los bonos crecen o están protegidos, la moneda extranjera es estable. En los restaurantes de Puerto Madero cuesta conseguir una mesa los fines de semana. Lo mismo ocurre en Palermo Soho o en San Telmo. Los centros comerciales son visitados de manera fenomenal. Los cines a pleno. El turismo resulta una bendición.
Tuvimos durante un tiempo en Buenos Aires dos grandes diarios de Italia que llegaban acompañando, cotidianamente, a sendos periódicos argentinos.
“Don Emiliano Balás Silva nació el 8 de mayo de 1859. Finaliza la carrera de Medicina a los veintiún años –profesión que ejerce de modo circunstancial– y desde Ferrol, su ciudad natal, parte para llevar a cabo estudios durante varios cursos en la Academia de Bellas Artes de Sevilla.
Uno quisiera, en mágico instante, sentarse como Álvaro Cunqueiro en banco de centenarias piedras cruzando las piernas en actitud displicente, y sonreir con sorna y cierta melancolía mientras observa, los ojos entrecerrados por la lluvia menuda, los hechos que acontecen en los valles lucenses, las rías atlánticas y cántabras y los difusos confines de la Galicia exterior.
Un buen amigo, periodista económico de éxito con el que compartí grandes años en el viejo Diario 16, me dice que uno de los aspectos que más le impactan de esta convulsión económica es la crisis de confianza en la opinión pública. “Con la inyección de dinero que los Estados están dando a los bancos, me parece increíble que sigan sin fiarse”, me dice convencido de lo que dice.
Rocío estuvo ordenando papeles pues necesitamos otro espacio en la casa. En una valija de cuero, fue revisando –por décima vez– cartas, manuscritos, afiches, direcciones, proclamas. Borradores de relatos y borradores de documentos. Papeles amarillos, papeles cargados de emoción, de sensibilidad. Una parte, muy íntima, seguirá quedando en la biblioteca.
Los muchachos están dándole vueltas a la taba. Dicen que cae siempre del mismo lado, es decir, del lado de los ricos. Resulta que los bancos dejan de ganar guita y hay que salir corriendo a ayudarlos. Están esperando que venga don José Gervasio para que les recuerde viejas historias de bancos nacionales que se fueron a la mierda.
Los humanos somos más cultura que instinto, y por eso las sociedades son capaces de enmendar sus errores a lo largo de la Historia, porque no son hereditarios y somos más responsables de lo que ejercemos. El pasado de la sociedad española es de un machismo repugnante, violento y con una clara separación entre el hombre/sujeto y la mujer/objeto. Ahora vamos de modernos europeos porque ya sabemos guardar las formas y un poquito más.
Hoy que la juventud gallega muestra una noble inquietud por fijar con líneas bien destacadas la personalidad regional, es deber de todos aquellos que de buenos gallegos nos preciamos, ayudar resueltamente con nuestro esfuerzo a esa obra de resurgimiento (cultural).
“Donde está tu interés,ahí está tu corazón”El Capitalismo lleva trescientos años en el poder… Es un gobierno larguísimo, con la salvedad del intento desastroso del socialismo soviético, que duró menos de siete décadas; quizá el riguroso apronte del chino, que después de medio siglo vuelve con bríos a las viejas enseñanzas del liberalismo, que sobre la
Solía decirme el olvidado poeta orensano –generoso amigo– Xosé Conde: “Los poetas parecen monos, algunos saltan de aquí para allá”. Con el tiempo comprobé que tenía razón. Muchos saltan de rama en rama y de premio en premio. Se auto elogian, se suspenden, se convocan. Se llaman, se publican, se coronan. Muchos hacen traducciones de sacristanes.
Darren C. Zook –profesor de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales en la Universidad de Berkeley– trabaja en áreas de investigación que incluyen derechos humanos, política comparativa de Asia, derecho internacional y proliferación de armas de destrucción masiva. Elabora un libro acerca de las consecuencias jurídicas y políticas de la descolonización y su legado para la política mundial.
Nuestros antepasados legendarios enfrentaban con valentía y algo de locura las embravecidas aguas del Atlántico Norte, luchaban a hierro y sangre con los nativos de las islas verdes, y sentaban reales en tierras extrañas. Las crónicas irlandesas sobre las invasiones dejan constancia de tanto héroe con destino de semidiós.
Una pequeña editorial, Los libros del Lince, acaba de publicar una obra demoledora –Crónicas de la América profunda– sobre la decadencia de la sociedad estadounidense, en la que los pobres trabajadores blancos ocupan un espacio cada vez mayor.