Las casualidades no existen, ¿verdad, querido Freud? Cuando recibí la generosa invitación de Romualdo Brughetti para opinar sobre mi país de nacimiento en cuanto a su panorama cultural, con destino a su sintomático libro ‘Repensar la Argentina’, me encontraba en medio de una bronquitis infinita, que aprovechaba para leer –entre otros– a Nietzsche.