Opinión

Tarea artística e intelectual del ferrolano Emiliano Balás Silva

| 24 de octubre de 2008
“Don Emiliano Balás Silva nació el 8 de mayo de 1859. Finaliza la carrera de Medicina a los veintiún años –profesión que ejerce de modo circunstancial– y desde Ferrol, su ciudad natal, parte para llevar a cabo estudios durante varios cursos en la Academia de Bellas Artes de Sevilla. Entra en contacto con señeros artistas contemporáneos y se siente parte activa dentro de los diversos certámenes pictóricos: el organizado por el ‘Centro Gallego de La Habana’ y asimismo en la Exposición Regional de Lugo de 1896, en la cual logra la medalla de cobre”, me revela, entusiasmada, la apreciada señora Francisca Díaz Rojo de Lamas, residente en la bella población de Valdoviño, adorable costa ferrolana y provincia coruñesa, oteando el inmarcesible horizonte marino desde su finca ‘Abresa’, idílico señorío.
Don Emiliano fue un artista polifacético y, observando el contenido de su obra, se nos ofrecen bodegones y alegorías, paisajes y, sobre todo, lienzos ricos en flores y animales. Igualmente desarrolló su labor como crítico de arte. En 1894 es designado ‘socio corresponsal’ de la Academia de Bellas Artes de Madrid. Desempeña también una relevante tarea ciudadana mediante su activísima presencia a lo largo de la vida política, social y cultural de la noble ciudad que lo vio nacer. Fue miembro del partido liberal, ocupando en 1913 el cargo de presidente de la agrupación local.
Durante la época del alcalde Antonio Usero ejerció el cargo de concejal de su Municipalidad ferrolana. Se integró en la Liga de contribuyentes; en 1929 es nombrado presidente de la Cámara Oficial de la Propiedad. Interviene también de forma constante en la ‘Comisión Pro-ferrocarril’ a la ciudad de Ferrol. Componente de una generación de intelectuales agavillados en el ‘Ateneo Ferrolano’, ocupa su presidencia durante el curso 1906-1907. Y al darse término al período de la Dictadura –o ‘Dictablanda’, como la denominaron algunos historiadores– de Don Miguel Primo de Rivera, retorna al mismo cargo.
En 1917 el Coro ‘Toxos e Flores’ le otorga el título de ‘socio de honor’, puesto que había sido uno de sus fundadores, al igual que director y creador de algunas obras representadas por su reconocido ‘cuadro de declamación’. No sería en vano recordar que en 1920 llegó a presidir la fundación del grupo ‘Exploradores de España’. No sólo es digna de reseñarse su paciente labor divulgadora en calidad de conferenciante y trabajo artístico en la vena de la pintura, sino también su inspiración poética, ya que, a los cuarenta años, inicia sus publicaciones tanto en lengua gallega como castellana. Nos ha legado no pocas colaboraciones en el Faro de Ferrol, periódico del que fue uno de sus fundadores. Colaboró igualmente en El Correo Gallego, Anuario Ferrolano y Cultura. Órgano del Centro Obrero. Y firma, además, artículos para los diarios en la prensa gallega de Cuba y Argentina.
No pasaremos por alto, desde luego, su colaboración en el libro de carácter colectivo, cuyo autor fue F. Mañache, y titulado Concepción Arenal, que saliera de imprenta en Buenos Aires en 1907.
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