“Pongo mucho fervor del corazón para recordar a Rafael Tuegols, brillante músico del tango, nacido en marzo de 1889 y fallecido en abril de 1960”, confiesa el enorme poeta y tangómano Francisco García Jiménez en su esencial libro Así...
El danzarín del tango dice en la letrilla con la que alardea: “Para bailar soy como un trompo”. “De acuerdo. Pero el grande e indiscutible trompo es el propio tango.
Con justicia, se lo ha recordado. La noticia de su muerte lo devolvió a una “actualidad”, de la cual pareció estar ausente desde hace siete años. Fue cuando injustamente lo derrumbó un cruel ACV, que al parecer lo privó desde entonces de lo que más amaba: la voz y la lectura.
Mientras miraba antigüedades en una feria, observé una enorme tina de patas de león, atiborrada de cachivaches de loza y metal. Surgió un recuerdo de muchas décadas, en la casa de Ñuñoa, asociado a la memoria de mi madre, nacida en un día como hoy, el último del año, hace ciento dos diciembres.