Opinión

La visión del otro es como una extensión de nuestra propia perspectiva, enriquece aun cuando suscite disenso o desconfianza. Nos da la posibilidad de volver a mirar, rever lo que dábamos por cierto, confirmar nuestra imagen original o modificarla.
Pedagogos y algún brillante juez de menores reprochan que los padres españoles se han relajado en exceso y, para contrarrestar el brutal autoritarismo que padecimos algunos, ahora se escoran a la banda de babor. A la Academia de la Lengua Española podría sucederle algo similar, convencida de que suena a caduca o pedante la imagen de estrictos guardianes de las normas de la escritura.
“–¿Cómo te llamás?“–Finetti.“–¿Pero eso qué es? –terció de nuevo el Goyo– ¿Un apellido o...?”.El diálogo fue insertado por el novelista argentino David Viñas, y claro que no inocentemente, al correr de su novela ‘En la Semana Trágica’ (1966).
La barra anda a vueltas con el tema de la impunidad. Andan medio calientes en contra de algunos legisladores del Frente Amplio que se despistaron. Afirman que no caben falsas interpretaciones jurídico-constitucionalistas sobre la soberanía popular. El hecho es que se cometieron delitos que no pueden quedar sin pena. A los boleados les recomiendan leer despacito el informe que presentó el diputado Felipe Michelini en la Cámara de Representantes.
Navalafuente no es nada. Apenas una pequeña villa de Castilla, perdida en las estribaciones de las sierras de Guadarrama. Un pueblito con una calle que se llama Travesía del Peral, con algunas casas, algunas tabernas, una panadería, unas vacas con cencerro que se las escucha de lejos. Y un arroyo con un sendero silencioso que con toda seguridad Azorín hubiera recorrido a gusto. Como en casi todos los pueblos de la zona se conserva el Potro donde se herraba al ganado.
“Eligiendo la que parece más probable de todas las suposiciones que se han hecho acerca del contenido del ‘Pórtico de la Gloria’, hemos de decir que es una representación de la Iglesia, al menos en dos de sus fases: la militante y la triunfante”, nos recuerda el ilustre historiador Jesús Precedo Lafuente en su tan estupenda como didáctica obra titulada Catedral de Santiago de Compostela, Ediciones Aldeasa, Madrid, 2002.
No se me ocurriría decirle a un paisano: bueno, hombre hace tanto tiempo que eres parte de Europa que ya ni debes sentirte gallego, ni español, sino europeo, vamos que muestras con particular orgullo tu pasaporte con el símbolo de la Comunidad, la prestigiosa UE, y estás más apegado a la cocina molecular y el sushi que al Pote aldeano.
Sazatornil dijo una de las frases eternas del cine español. Tratando de ganar para su empresa el favor de los caciques franquistas, les recuerda que “yo soy apolítico, oiga, de derechas de toda la vida”. Berlanga retrató los vicios del poder como otros no se atrevieron a hacer. De manera graciosa pero insinuando el dolor que podían causar esos mismos personajes en el mundo real.
Hay nombres que llegan de la infancia. Nombres cargados de afecto, de mitos. Palabras que navegan en esa niebla del ensueño, en la niebla de los hijos de la diáspora. Podemos levantar la cabeza y decir verraco vetton. Y es hermoso el término, bella la imaginación, utópico el pronunciar. Pero eso es parte de la inteligencia emocional.
De su segunda estancia en México, en 1921, el célebre escritor gallego Ramón del Valle Inclán regresa a Galicia, abastecido con tres o cuatro sacos de marijuana –la cannabis sativa que indígenas y mestizos de la península de Yucatán empleaban para sus ceremonias rituales, dándole un nombre femenino compuesto–, obsequio de sus amigos chiapanecas, unido a la experiencia fascinante de aquellas comarcas subtropicales que
Dona Diáspora está nas beiras atlánticas do sur. Foi convidada polo seu amigo Emiliano Penelas Danussi para a asistir á proxección da curtametraxe ‘Tres minutos de mar’ en Mar del Plata. O seu neto arxentino é un talentoso creador cinematográfico que ademais defende con paixón que o Río da Prata une en irmandade ás culturas arxentina e uruguaia.
La muy de moda cocina peruana tiene obvias influencias precolombinas, españolas, moriscas, africanas y asiáticas, y en definitiva las múltiples corrientes migratorias le dieron el sello moderno que hoy exportan los chefs andinos; es posible encontrar en Angola y Mozambique vestigios de la gastronomía hispana, y si varios platos, como la tempura, alegan ascendencia portuguesa nadie se sorprende.
Es cierto que los hombres, como todos los humanos, no somos capaces de hacer dos cosas a la vez, y posiblemente por eso los políticos y sus periódicos lanzan cortinas mediáticas que tapan otra noticia. Unos se afanan en analizar el plan del Gobierno sobre la prioridad del esposo o la esposa al dar el apellido a su descendencia, cuestión nimia en comparación con la debacle del empleo decente en todo el Estado español.
“…Y todo allí veíamos como tras una espesa niebla, los nativos, las plantas y los animalesfabulosos…”Diario del AlmiranteMi hija Sol, a sus dieciséis años, anda enredada con el aprendizaje de la Historia, partiendo por el Descubrimiento de América y la empresa de ese marino loco y medio poeta que se llamó Cristóbal Colón, genovés para los italianos y
Cuando en la tarde aparezco en los espejos…Jorge Teillier He descansado poco. Todo fue muy intenso. Cada tanto, ahora en Buenos Aires, llegan imágenes, voces, mareas. Llegan gaviotas y pelícanos entre barcazas milenarias. La verdad poética nos une y nos sitúa en una región de paz, en una zona de utopías y velas, en un itinerario de motivos aéreos que nos proponemos transitar.
Dona Diáspora estivo en dous funerais no Río da Prata. Tiña todo preparado para achegarse ata Montevideo cando recibe a nova do falecemento do ex presidente arxentino Kirchner. Así foi que lle pediu a Graciela Pereira que a acompañase ata a praza de Maio. A nosa neta ía repetindo que o golpe recibido ten que servir para fortalecer a unidade por enriba de calquera liña política.
Según la tradición, el peregrino a Compostela, a fin de poder dar el abrazo con mayor soltura, situaba su sombrero-viajero sobre la cabeza del Apóstol, que antaño no estaba coronada con la presente aureola.
Cuando el gallego canta desespera, solía decir mi abuela, y siempre cantaba, nunca claudicaba. Alfredo Zitarrosa, cantor uruguayo, seguramente conoció en su juventud en el interior del país a muchos emigrantes gallegos. Y por ello compuso la canción ‘Para vos, Manolo’ recordando a algún paisano que cantaba detrás del mostrador del almacén o bar, mientras realizaba sus tareas.
Casi se ha contado todo, en estas horas, de Marcelino Camacho, el sindicalista español más importante del siglo XX, el primer hombre que ocupó la portada de esa asquerosidad machista que es la revista Interviu, en la que como sujeto masculino no tuvo que enseñar las tetas, objeto femenino. Estuvo en la cárcel tras el golpe del 36 y otra vez más, esta vez nueve años, al final del franquismo.