La primera vuelta de los comicios presidenciales franceses celebrada el pasado domingo 22, da cuenta de un panorama sumamente atomizado de cara a la segunda vuelta prevista para el próximo 6 de mayo, donde el voto de la extrema derecha se convierte en un factor bisagra decisivo para dirimir la polarización electoral entre el socialista François Hollande y el derechista y actual mandatario Nicolás Sarkozy.