La Escuela de Marina Mercante argentina abrió por primera vez las puertas a una mujer hace 35 años

| 28 Enero 2013 - 12:56 h.
Horacio Vázquez Ribarola.
Horacio Vázquez Ribarola.

Este año se cumplen 35 años del ingreso de la primera mujer en la Escuela de la Marina Mercante Argentina. Un momento para reflexionar sobre la incorporación y el rol de la mujer en la marina mercante argentina, señaló el director del Museo Marítimo Ingeniero Cerviño y jefe de extensión y vinculación Universitaria de la Escuela Nacional de Náutica, Horacio Vázquez Ribarola, quien adelantó que el próximo 25 de noviembre, cuando se celebre un nuevo aniversario de la creación de la institución, también se brindará un homenaje a las mujeres que han integrado y que hoy forman parte de la Marina Mercante.
Para ello, contó que se va a convocar a la primera mujer práctico (la máxima jerarquía) que tuvo la marina mercante, la primera camada de mujeres, la primera gremialista, la primera capitán, a la primera maquinista y a una oficial veterana de guerra. Además, espera presentar un libro en el que está trabajando en el que dará cuenta del paso de la mujer por la Escuela Nacional la Marina Mercante.
Finalmente, el jefe de extensión y vinculación Universitaria de la entidad destacó que la incorporación de la mujer en la marina mercante argentina fue pionera y señaló que fueron de las primeras en el mundo en alcanzar  puestos de jerarquía tanto en organizaciones militares como civiles.
La Escuela Nacional de Náutica (ESNN) prepara y capacita a personas de ambos sexos para desempeñarse en las tareas relativas a la Marina Mercante en cualquier parte del mundo. Es el único Instituto de Formación del Personal Superior de la Marina Mercante de Ultramar en la República Argentina.
El 25 de noviembre de 1799 se iniciaron los cursos en la Escuela de Náutica del Consulado de Industria y Comercio de Santa María de los Buenos Aires, por impulso de Manuel Belgrano, quien redactó su Reglamento.
Para dirigir la Escuela Belgrano confió en dos hombres que vivían en el Río de la Plata.
Unos de ellos fue el ingeniero Pedro Antonio Cerviño, a quien nombró como director. De origen gallego, de la provincia de Pontevedra, de Campo Lameiro, provenía de una familia humilde por lo que se supone que debe haber estudiado en un Convento Franciscano en Galicia.
Arribó a la capital del Virreinato contratado como geógrafo después del Tratado de San Ildefonso (1777) entre España y Portugal para verificar la adecuada demarcación de los límites entre ambos imperios y se casó con María Bárbara Barquín, la hermana de un cadete.
El otro que se presentó fue también un profesional, Juan Alsina, a quien designó subdirector. Este piloto mercante de carrera nació en Corcubión, Galicia, y realizó sus estudios en Escuela de Náutica de Barcelona, en Cataluña.
Entre los ilustres integrantes de la escuela y del Tercio de gallegos se destacan Bernardino Rivadavia, el primer presidente de Argentina, y Lucio Mansilla, que luego cruzó los Andes con San Martín, comandó el combate la Vuelta de Obligado y sus primeras armas, a los 14 años, las hizo en el Tercio de Gallegos.
Otros apellidos notables en la historia de la escuela son: Argerich, Somellera, Zamudio, De La Cruz, Moreno, Rosales, entre otros.

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