Opinión

El sendero de la niebla representa la segunda novela –en la cual muda de género para penetrar en el thriller– del escritor vigués Bernard Durán, nacido en 1963, seudónimo de Bernardo López y López Ríos, diplomático de profesión y en la actualidad Segunda Jefatura de la Embajada de España en Riga, capital de Letonia.
Quizá nunca como frente al dificultoso, insatisfactorio contacto con los inefables poetas árabes que hemos llegado a tener quienes no gozamos de su idioma, se me ha vuelto tan patética, dolorosamente vívida la imposibilidad de traducir del todo a otra lengua ajena una gran poesía, plenamente encarnada por lo tanto en la suya. Y, a la vez, no con menor angustia, la irremediable tentación, la absoluta necesidad de intentarlo.
“La palabra poética –escribió José Angel Valente– ha de ser, ante todo, percibida, no en la mediación del sentido, sino en la inmediatez de su repentina aparición”. O sea, en su fulgor, en esa chispa por la que el lenguaje nos entrega el hallazgo precioso de su revelación, ofreciéndonos el don que permite ver donde otros no ven...
Con fecha de 4 de diciembre del presente 2007 recibo la siempre afectuosa epístola de Don Enrique Mario Mayochi –ilustre ensayista y multiacadémico, periodista y profesor–, quien me expresa: “Le acompaño un librito dedicado a la labor periodística del político argentino Carlos Pellegrini, el cual debió ser presidente de la Nación, si no engañaba el general Roca, bien llamado ‘El zorro”.
Como todo género literario, y especialmente éste, el relato policial tiene un pasado. Un contexto histórico, en el cual fue alcanzada su culminación.
Para Cristina Buceta, que indaga en la psicología del desarraigo…Mi padre llegó a la Argentina en diciembre de 1924. Tenía doce años de edad.
El mediático historiador Ricardo Pigna señala en una de sus crónicas que el escritor Eugenio Camabaceres en su libro ‘En la Sangre’ hace una verdadera descripción zoológica de los inmigrantes que comenzaban a poblar la Argentina, que el prestigioso Julián Martel les echaba la culpa a los judíos por la crisis de 1890 (que tenía causantes y beneficiarios claramente criollos y de apellidos ‘patricios’).