Se recordó a los consejeros fallecidos José María Gómez-Valadés, Carmelo González y Felipe Andreu

Dizy se despide apuntando al voto municipal, la ley de nacionalidad y la circunscripción propia como los derechos por conquistar

El VIII mandato del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, que aúpa por primera vez a una mujer a la presidencia, pone fin este mes de junio a los nueve años de Eduardo Dizy en el cargo.

Dizy se despide apuntando al voto municipal, la ley de nacionalidad y la circunscripción propia como los derechos por conquistar
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Eduardo Dizy se despidió del Pleno y dio el relevo de la presidencia a Violeta Alonso.

El asturiano, residente en México, se despidió en la mañana de este martes de los consejeros que hoy y mañana se dan cita en Madrid para asistir a un nuevo pleno del organismo y también de los que los precedieron, apuntando hacia algunos de los derechos que les quedan por conquistar, una vez que el voto rogado ha sido abolido ya en el Congreso y está pendiente de aprobación también en el Senado.

Convencido de que “gran parte de la solución” a los problemas del colectivo en el exterior se solucionarán una vez quede erradicado de todo el voto rogado, considera que también contribuirá a ello “recuperar el voto municipal”, “lograr una ley de nacionalidad incluyente, moderna y acorde a estos tiempos”, así como “alcanzar la representación parlamentaria directa de este Consejo en las Cortes Generales de España”, foro en el que se podrá exponer “la enorme contribución de la emigración y de la ciudadanía española en el exterior al erario público”, dijo.

El presidente saliente reforzó sus palabras asegurando que el envío de remesas a España de los españoles que residen fuera, “solo por productos del trabajo”, alcanzan los “12.000 millones de dólares anuales”, cifra que, según apuntó, “ no se ve reflejada, en reciprocidad”, en los presupuestos destinados al colectivo en el extranjero, que, denunció, “cada año son más exiguos”.

Al respecto se mostró convencido de que, desde la “posición” que ocupan los consejeros en el exterior, con “esfuerzo y una mayor voluntad política” de los legisladores y el Gobierno, “el éxito estará asegurado y redundará en el mayor beneficio de la España exterior”.

Dizy aprovechó su intervención para resaltar algunas de las “grandes dificultades” que sufrió el funcionamiento del Consejo y de las comisiones delegadas durante el tiempo que ostentó la presidencia, y los achacó a “los diferentes cambios políticos y de autoridades en materia de emigración” así como a causa de la pandemia.

Los tres años y medio transcurridos desde la celebración del último pleno los consideró “demasiado tiempo” para que se vean atendidas o satisfechas las “necesidades y reivindicaciones” de las personas que depositan en los consejeros sus “esperanzas”, aunque “quizá con una mayor empatía y voluntad política se hubieran encontrado algunas soluciones para minimizar el impacto negativo” en el que cayó el Consejo, a causa de la “inmovilidad e invisibilidad”, adujo.

Con “respeto” y humildad”, pidió “a toda esa ciudadanía” en el exterior que se ha podido ver afectada por todo ello, “una disculpa por no haber alcanzado los objetivos marcados y verse así frustradas sus ilusiones”.

Eduardo Dizy quiso expresar su “mayor agradecimiento a  todos los miembros del VII Mandato” (el anterior), por el apoyo y consejo que le han ofrecido y porque “me corrigieron y me hicieron más fácil la labor a desempeñar”. “No tengo duda de que sin su acompañamiento no hubiera sido posible llegar hoy hasta aquí”, aseveró.

Asimismo, expresó su agradecimiento “muy especial” a los miembros de la Comisión Permanente, “pieza clave en el funcionamiento del motor de este Consejo”, reconoció y añadió: “Siempre me sentí arropado por todos vosotros”.

Tampoco quiso olvidarse en su discurso de despedida de los funcionarios y empleados de la Administración, “los que hoy están y los que fueron en su momento”, ya que “con su buen desempeño hacen realidad la organización, el desarrollo y la conclusión de nuestros encuentros”, y tuvo igualmente palabras de agradecimiento a la Secretaría de Estado de Migraciones.

A todos los que integran este nuevo Mandato, donde observa “una gran renovación de sus miembros y una inyección de juventud”, les deseó “lo mejor” en las “gestiones y propuestas”, para que puedan cosechar “los mayores logros a favor de quienes más lo necesitan y menos voz tienen”, expresó.

Dizy se animó también a lanzar una recomendación a los nuevos consejeros ante el reto que asumen, en el sentido de que antepongan “los intereses generales de la ciudadanía en el exterior” a sus “convicciones políticas personales”. “La fuerza que pueda llegar a tener este órgano radica en la unión y defensa de las diferentes propuestas y reivindicaciones ante la Administración y Gobierno”, consideró, y advirtió: “La politización solo traerá división y el debilitamiento e intranscendencia del Consejo”.

172 propuestas desde el primer pleno del VII Mandato

El balance del VII Mandato dejó cifras como las que expuso Dizy el primer día de este pleno, donde informó de que desde el primer pleno del anterior Mandato se han presentado 172 propuestas, de las cuales, han sido adoptadas como acuerdos del Consejo “las que pudieron aprobarse en los plenos celebrados en 2017 y 2018”, dijo.

También informó de que, una vez aprobada el acta del último pleno, se  editará el libro que reúne todos los acuerdos adoptados durante el último mandato completo.

El presidente saliente tuvo palabras de reconocimiento para el consejero por Bélgica fallecido este año a causa del Covid, José María Gómez-Valadés. También se trajo a la memoria  en la sesión plenaria a otros consejeros fallecidos desde la última cita plenaria, como fue el caso de Carmelo González, presidente del CRE de Cuba, y Felipe Andreu, del CRE de Argentina.

Dizy se despide apuntando al voto municipal, la ley de nacionalidad y la circunscripción propia como los derechos por conquistar