El cónsul general de España en Caracas mantuvo una conversación con ‘Crónicas de la Emigración’

Ramón Molina Lladó: “La Administración tiene que hacerse cercana al administrado, que es al que servimos”

El cónsul general de España en Caracas, Ramón Molina Lladó, aterrizó en la capital venezolana –como se suele decir en el argot diplomático– en agosto del pasado año, es decir hace unos seis meses, y desde entonces ha tenido una intensa actividad que ha venido resolviendo satisfactoriamente junto a su equipo debido a su vasta experiencia.

Ramón Molina Lladó: “La Administración tiene que hacerse cercana al administrado, que es al que servimos”
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El nuevo cónsul general en su despacho de La Castellana, Caracas. Fotos: Alexis Deniz Machín.

Cuenta con la estrecha colaboración de dos diplomáticos más, que actúan como cónsules adjuntos: Fernando Villena Sánchez (responsable de las secciones de nacionales, pasaportes, ayudas económicas, notaría, detenidos, paraderos, informática) y Aurora Carbonel de Barnola (Registro Civil y asuntos administrativos). Además, un canciller que lleva asuntos contables y de personal, Carlos Pérez Sanabria; seis cónsules (Puerto La Cruz, Maracay, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto y Puerto Ordaz) y cinco vicecónsules honorarios (Barinas, Táchira, Porlamar, Punto Fijo y Mérida), además del personal que labora en la Oficina Consular de Carrera (funcionarios, oficiales, auxiliares, técnicos y ordenanzas), con el asesoramiento de un Consejo de Residentes Españoles (CRE) integrado por 15 consejeros, pudiendo contar también con una amplia red de centros y asociaciones españolas con sede a lo largo y ancho de Venezuela, que supera las cincuenta instituciones.

Del porqué de su decisión por decantarse a ser diplomático, Molina Lladó aseguró a ‘Crónicas de la Emigración’: “Me decanté por la carrera diplomática porque soy una persona a la que no le gusta nada viajar –manifiesta entre risas–, entonces, lo que me gusta es poder vivir en lugares diferentes, poder experimentar lo que un país puede dar más allá de una visita fugaz… A partir de ahí he ido acumulando un acervo de recuerdos que me han dado la razón cuando pensé que la diplomacia era mi vocación (…). Además, me parece que la diplomacia es una de las pocas actividades que quedan donde existe la posibilidad de hacer artesanía, intentando buscar fórmulas, a veces innovadoras y no siempre fáciles, para que las personas se pongan de acuerdo en un mundo en el que cada vez está más de moda no entenderse y sobre todo no escucharse”.

El cónsul general en Caracas es licenciado en Filosofía y en Derecho por la Universidad de Barcelona, con una maestría en Relaciones Internacionales en la ‘Escuela de Estudios Internacionales Avanzados’ de la Universidad de John Hopkins (Baltimore), Estados Unidos de América; políglota (habla cerca de ocho idiomas, aparte del castellano y del catalán). “La verdad es que siempre tuve la vocación de hablar idiomas porque pienso que cuando conoces a alguien e intentas demostrar que te interesas por su cultura, obviamente el idioma es una parte fundamental , esa persona siempre va a tener una actitud más abierta y vas a poder enriquecerte más de esa relación con tu interlocutor, por eso siempre me han interesado los idiomas, algunos los he podido aprender mejor, otros sigo intentando mejorarlos cada día, pero sí me parece que el idioma es algo fundamental dentro de la identidad de un ser humano…”, subrayó.

De cómo encontró a su llegada el Consulado General y qué avances se han realizado en beneficio de nuestros conciudadanos, Ramón Molina Lladó reiteró que “llegué efectivamente en agosto del año pasado, cosa que ni yo mismo me creo, porque francamente si miro hacia atrás me da la sensación que he pasado mucho más tiempo, porque han sido semanas y meses muy intensos en diversos aspectos, pero lo que he encontrado básicamente ha sido un equipo humano extraordinario, el mejor equipo humano con el que he trabajado nunca y seguramente con el que nunca trabajaré en el futuro, más de 60 personas entregadas a su trabajo con un gran espíritu de servicio, y lo que intenté, modestamente, fue recolocar algunas piezas para poder trabajar más eficazmente, y bueno, el resultado está ahí… Nosotros en los meses que llevamos aquí –prosigue– hemos acelerado la tramitación de los expedientes de la Ley 20/2022 o mejormente conocida como Ley de Memoria Democrática (LMD), estamos, quiero creerlo, aprovechando los recursos de la mejor manera en todo el mundo, y el Consulado en Venezuela no es una excepción, pues los recursos, tanto humanos como técnicos, no están a la altura de lo que nosotros desearíamos, pero lo que sí tenemos que hacer, y está en nuestra mano, es sacar el máximo rendimiento de esos recursos, y en el caso local, puedo presumir, como decía anteriormente, de tener un equipo magnífico, que trabaja de una forma excelente, y cuando hablo del equipo del Consulado General quiero incluir también el equipo de las personas que están trabajando en la Red Consular Honoraria, porque en Venezuela nosotros solo tenemos un Consulado General de Carrera, y por eso tenemos que apoyarnos en el trabajo enorme, magnífico, que están haciendo los consulados y viceconsulados honorarios, que son la única manera que tenemos de capitalizar el trabajo que nosotros hacemos, acercando la Administración al ciudadano, que es un principio fundamental de cualquier Estado democrático, en el que la Administración tiene que hacerse cercana al administrado, que es al que servimos”.

Sobre la fecha límite para la recepción de expedientes para acceder a la nacionalidad por LMD, aceptados, aprobados y rechazados, el cónsul general quiso empezar enumerando   por lo último. “Justamente para demostrar que nuestro espíritu es el constructivo, positivo, podemos comprobar que las denegaciones son absolutamente residuales… Hemos tenido un total de 110 denegaciones sobre 16.967 inscripciones realizadas, y las solicitudes que hemos recibido ascienden a 33.874, es decir, que prácticamente tenemos resuelta la mitad de los expedientes, y de momento, de esa mitad, que son prácticamente 17.000, hemos denegado solo 110, o sea, es un porcentaje ínfimo, ¿no? Vamos, sin que eso suene a reproche, tengo que decir que estoy convencido de que hubiera habido la posibilidad de que las solicitudes resultaran más numerosas, dimos un periodo de vigencia para la presentación de esas solicitudes de tres años”. “De hecho, es un plazo que se fue ampliando, creo que si más personas hubieran hecho el esfuerzo de, ya no de juntar la documentación, sino simplemente de presentar la solicitud, como se hizo en el último momento de la aplicación de los plazos de la Ley, en el que a través de una plataforma en línea se podía presentar la solicitud pendiente de completarla con la documentación correspondiente, hubiéramos tenido más entradas, porque sinceramente no hay más que pasearse por Venezuela para ver que la herencia española está en todos los lugares, y que hay muchos más de 33.000, o prácticamente 34.000, las personas que serían potencialmente candidatos a obtener la nacionalidad española por la Ley de Memoria Democrática”.

Acerca del número de pasaportes que se tramitan anualmente (obtención y renovaciones) y sobre el acceso a citas telemáticamente, Molina Lladó asegura que la página web es fundamental para cualquier trámite que se realice ante el Consulado General, y realmente es algo que ayuda muchísimo, tanto para la difusión como para la gestión de la relación que tenemos con los administrados. “Nosotros, como puede comprender, tenemos un volumen de trabajo extraordinario. Me pregunta por los pasaportes, si me lo permite, le voy a contestar, no solo respecto a esos pasaportes, sino también respecto a otras actividades administrativas del Consulado. En el caso de los pasaportes, en el año 2025 se emitieron 16.708 pasaportes, y respecto a otros trámites le puedo decir que hicimos 3.720 inscripciones de nacimiento, 1.150 de matrimonio, desgraciadamente 223 de defunciones, y 1.577 trámites de conservación de la nacionalidad… Sobre el acto de conservación de la nacionalidad, debo precisar que también se ha facilitado en estos tiempos, porque antes una persona que en fecha no conservaba la nacionalidad la perdía, pero ahora con demostrar que tenía un pasaporte vigente en el momento de la fecha tope de la que tenía que conservar, con demostrar eso ahora la persona no pierde esa nacionalidad… Como le decía al principio, nosotros tenemos una actitud siempre positiva de cara al administrado para favorecerle al máximo, nosotros hemos entendido que esa nacionalidad se conserva por el simple hecho de haberse mantenido inscrito en el Registro de Matrícula Consular (RMC) de este Consulado General o de cualquier otro consulado, por lo cual eso ya se entiende como un acto que justifica la conservación de la nacionalidad”.

En cuanto a la balanza de altas y bajas en ese RMC, la máxima autoridad consular de España en Caracas enfatizó que “la balanza ahora mismo es negativa, pero intuyo, pero eso es pura especulación, que es posible que eso se vaya a revertir en el futuro por la propia evolución del país… Hemos visto, como usted bien sabe, un goteo incesante de personas que han abandonado Venezuela para irse a otros países y, fundamentalmente, a España. De momento, obviamente, ese balance es negativo en ese aspecto, solo compensado por el hecho de que nosotros vamos incorporando de una forma constante a nuevos españoles a través del proceso que le contaba, de aplicación de la Ley Móvil Democrática, así como inscripciones de nacimiento de hijos de españoles, que nos ha llevado ahora a inscribir a una media de más de mil personas todos los meses”.

Como cónsul general, Ramón Molina Lladó también es presidente de honor de la Fundación España Salud (FES), y al respecto nos indica el número de beneficiarios que esta importante entidad concede a los ciudadanos españoles mayores de 65 años sin recursos, y a los denominados ‘niños de la guerra’. “Efectivamente, soy presidente honorífico de la Fundación España Salud, participo activamente en el funcionamiento de la Fundación, tanto a través del Comité de Dirección como a través del Consejo de la Administración. Tengo que decir, antes de entrar en cifras concretas, que la FES es un caso único en el mundo. Hay otras instituciones que reciben un nombre similar, pero que no se pueden ni comparar con la extensión de los servicios que ofrece y el nivel de financiación que tiene la Fundación España Salud en Venezuela. Dicho eso, nosotros ahora tenemos 5.089 beneficiarios. Respecto a lo que mencionaba de las personas que perciben la Prestación por Razón de Necesidad (PRN), se han ido incorporando nuevos beneficiarios, pero esa es una gestión que depende directamente de nuestra Consejería de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social de la Embajada de España”, recordó.

“La FES –continúa el cónsul general– presta servicios médicos, de asistencia médica, de tratamientos quirúrgicos y además de suministro de productos farmacéuticos para el acompañamiento de los tratamientos médicos. La Fundación España Salud tiene un presupuesto muy importante, que asciende en dólares o en euros, pero en dólares estamos prácticamente en los 8 millones de dólares, el equivalente a 6.845.000 euros, de los cuales la inmensa mayoría son financiados por la Administración central del Estado, a través de los diversos convenios y de las aportaciones del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, además de las aportaciones trascendentales que hacen tanto la Xunta de Galicia, que este año concederá aproximadamente 116.000 dólares; el Principado de Asturias, con 112.000; el Cabildo de Tenerife, con 165.000; y el Cabildo de El Hierro, con 116.000. Es una institución que, como decía, es la joya de la corona de la solidaridad entre españoles, porque en el fondo son españoles de España que están contribuyendo a que la situación de vulnerabilidad que sufrieron algunos españoles que emigraron aquí hace años para darse un mejor futuro y que no pudieron conseguirlo del todo puedan tener un mínimo de asistencia. Justamente esta solidaridad entre españoles constituye para mí una iniciativa y representa un trabajo magnífico, y personalmente me siento muy orgulloso de participar en la labor que desarrolla la Fundación”, destacó,

Acerca de la excarcelación de cinco ciudadanos españoles y de doble nacionales que se encontraban en cárceles venezolanas, producidas a principios del mes de enero y que ha continuado produciéndose, Molina Lladó ha mencionado cómo ha sido ese proceso desde el punto de vista de la Oficina Consular a su cargo. “Es un proceso que todavía se encuentra en curso y de hecho ahora mismo se está discutiendo en la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, una Ley de Amnistía… Nosotros lo que hemos estado haciendo, desde hace muchísimo tiempo, es acompañar a las familias, apoyar en la medida de lo posible a los prisioneros, promover la interlocución con las autoridades venezolanas para que se produzcan las liberaciones. Ahora de momento se han producido algunas, como usted bien menciona, otras que todavía están pendientes de hacerse efectivas. Pero justamente pensamos que lo más valioso del ser humano es la libertad y cuando esa libertad no existe, a veces de forma injusta, pues eso es tremendo para los que lo sufren y por mi experiencia le puedo decir que es terrible para las familias. (…) Nosotros hemos dado máxima prioridad a ese asunto, seguimos trabajando y le puedo decir en este aspecto que el Consulado General en Caracas es el único consulado general de España en el mundo que cuenta con una sección específica para detenidos. Tengo un equipo de tres personas magníficas que trabajan sin descanso para justamente aliviar, y,si se puede, para resolver la situación de los españoles que están encarcelados. Esperemos que pronto la situación permita que ese trabajo que ha tomado gran parte de los esfuerzos del Consulado pueda pasar a un segundo plano porque se hayan ya completado todas las excarcelaciones”.

En este orden de ideas, el cónsul general afirmó que sigue en vigor el convenio suscrito entre España y Venezuela para aquellos detenidos que hayan sido condenados por delitos comunes, que, cuando cumplen la mitad de su condena, pueden solicitar el traslado a España. “Pero aparte de este, hay otros convenios, otras vías de colaboración que tienen que ver con la colaboración entre policías para el traslado de personas detenidas y que deben ser juzgadas en España. Existen diversos canales de colaboración tanto policial como judicial”, agregó,

En cuanto a las expectativas existentes de que se reactive el convenio para el canje del permiso de conducir entre España y Venezuela, nos comenta el diplomático que “sinceramente, y no lo digo solo en el caso de Venezuela, sino en general, habiendo requisitos equivalentes para la concesión de los carnés de conducir en diversos países, no hay o no debería haber ningún motivo insalvable para que esos permisos se reconozcan. Además, hay muchas personas que realmente tienen el carné no solo para su desplazamiento personal, sino que es una herramienta de trabajo o no. Y realmente, como es muy lógico, muchos venezolanos que van a España lo que pretenden, y es muy lógico y loable, es trabajar y ganarse la vida. Y a veces el carné o la falta de licencia de conducir es un verdadero obstáculo”.

Sobre las experiencias a lo largo de su dilatada carrera diplomática, Ramón Molina Lladó ha revelado que ha tenido mucho de todo, “pero la verdad es que la experiencia más desagradable la tuve seguramente en Iraq… Pasé tres años allí, todas las noches me acostaba oyendo el ruido de los helicópteros que iban a bombardear algún lugar del país y por la mañana me levantaba con las estadísticas de los muertos en atentados terroristas, porque todos los días, absolutamente todos los días, vivíamos atentados terroristas muy sangrientos, con decenas y a veces incluso centenares de muertos. Eso fue lo más terrible que he vivido”, sentenció, al tiempo que afirmó que “francamente lo más positivo que he vivido, no ya en el ámbito estrictamente profesional, sino en el ámbito familiar, ver que mis hijas han podido crecer conociendo diversas culturas, apreciando la diferencia y además aprendiendo idiomas no como yo, que lo tuve que hacer académicamente, sino impregnándose de esos idiomas y de esas culturas de forma natural a través de sus vivencias. Si me permite ahora que hablo del ámbito familiar y hablando de algo desagradable, también en el curso de mi carrera, estuve de cónsul en Jerusalén (Estado de Israel). Ahí mis hijas estaban escolarizadas en el Liceo Francés, que era el único en el que estudiaban tanto niños palestinos como niños israelíes y cuando se producía un atentado o la muerte violenta de algunos palestinos o israelíes, siendo niños ellos lo sufrían por igual”. “Los niños palestinos, israelíes, que convivían en la escuela y los otros niños como mis hijas, que no pertenecían a ninguno de los grupos, sufrían de esa violencia por igual. Creo que es una de las experiencias peores que he sufrido, comprobar que cuando crecemos normalmente siempre vamos a peor y los niños son mucho más sensibles, tienen un sentido de la moral y un aprecio por la vida de los demás mucho más alto del que tenemos los adultos, a veces parece que no somos capaces no ya de promover, sino de respetar la vida de los demás simplemente porque piensan distinto… Tengo dos hijas, de 35 y 32 años de edad, y una nieta de cinco años, que además nos visitó cuando era embajador en Gabón… Mi nieta ha podido también apreciar lo que es el funcionamiento de una embajada, ella ya se proclama como ‘mini diplomática”, esboza con una orgullosa sonrisa el cónsul general.

Sobre África, el entrevistado afirma categóricamente que “es un lugar extraordinario, con gente magnífica, a la que el colonialismo ha pretendido relegar siempre a un segundo plano, pero debo decir que siento una gran admiración por los africanos, porque han sabido convivir de una forma digna con el sufrimiento que fundamentalmente les ha venido importado de otras latitudes y son realmente para mí el continente olvidado pero que va a ser sin duda un motor del siglo XXI y del siglo XXII”.

En el ámbito de las próximas elecciones para elegir a los integrantes del Consejo de Residentes Españoles (CRE) de la Circunscripción Consular de Venezuela, Molina Lladó manifestó que primero se deben presentar listas, formar la Comisión Electoral, decidir el día, hora, y centros de votación. “Desde el Consulado General apoyaremos todo lo que sea posible y viable”.

Acerca de una curiosidad, sobre si un diplomático cuando es joven, soltero, ¿aprende a cocinar, va todos los días de restaurante o aprovecha los cócteles de las embajadas para llevarse bocado?, –que según el novelista y dramaturgo australiano, Morris Langlo West, en su libro ‘El Embajador’ afirmaba que: “los cócteles de las embajadas son un mal necesario en el oficio diplomático”–, el cónsul general responde: “Le puedo contestar como diplomático joven, no soltero, pero con 61 años de edad, todavía diplomático joven –reafirma–, que contrariamente a los mitos que corren por ahí, en las recepciones casi no como, porque me encuentro con personas y tengo temas de los que hablar, a veces informaciones que compartir… precisamente en las recepciones casi no como, y aparte de eso ya por decisión personal, no bebo más que agua con gas o en su defecto agua tónica, porque a mí me parece que el alcohol hay que administrarlo con moderación, al igual que las comidas y cenas. En mi caso, por ejemplo, cuando ofrezco comidas y cenas intento que sean obviamente de calidad pero no muy abundantes porque de lo que se trata es de poder mantener la mente despejada y hablar de los temas que se tenga que tratar. Se ha hecho mucho ruido con los eventos en los que participan diplomáticos o que organizan diplomáticos, pero en este caso hay que decir que igual que es muy difícil que un cirujano pueda operar sin ir al quirófano, pues en muchos casos es muy difícil que un diplomático pueda trabajar sin participar en ciertos espacios donde se comparte información y donde se coordinan muchas cosas que sería mucho más difícil coordinar o decidir sin que existieran esos espacios de encuentro. (…)  Sobre lo que usted me preguntaba sobre el ‘mal necesario de los cócteles’, eso es cierto, coincido al cien por cien, porque en general lo he vivido, hay cosas que uno puede hacer por gusto, que forman parte del ocio, pero hay cosas que se hacen por obligación… Yo mismo por ejemplo puedo asistir como aficionado y disfrutar de un partido de fútbol que es un evento deportivo y de ocio, pero estoy seguro que hay algunas autoridades que participan en algún evento deportivo o algún evento institucional en el que están ahí contentos y felices, pero otros acuden simplemente por obligaciones de agenda… Eso depende de la posición de cada uno y ya digo las cenas, los cócteles, las recepciones, son formatos de trabajo al igual que puede ser el ordenador ante el que me siento para enviar correos electrónicos o para hacer informes”.

Para finalizar, el cónsul general no quiso pasar la oportunidad para enviar unos mensajes a la extensa comunidad española afincada a lo largo y ancho de Venezuela. “Mi primer mensaje es que son unos privilegiados, porque los españoles en Venezuela, y los españoles en general que viven en otros países, tienen la fortuna de poder tener por lo menos dos anclajes, uno en España y otro en Venezuela, que les permiten tener una vida más rica, porque viven de su identidad española y de su identidad venezolana… Esa identidad venezolana que además permite entender mejor a España, creo que, desde fuera, por lo menos esa es mi experiencia, se la entiende mejor y ciertamente España es protagonista en Venezuela, y la comunidad española en este país de acogida son en gran parte los causantes, en el mejor sentido de la palabra, de ese protagonismo de España en Venezuela. Algo que para mí es fundamental es aseverar que los españoles que están en Venezuela son todos mis jefes y a ellos me debo, para ellos trabajo. (…) Desde mi puesto y respetando el trabajo de todos los demás, me siento un privilegiado, porque tengo una labor muy noble que consiste en el servicio a los demás, y por eso insisto en que los venezolanos, los españoles de Venezuela, pero los venezolanos que también a veces requieren nuestros servicios y otros ciudadanos, me tienen a su servicio porque para eso estamos”, concluyó Ramón Molina Lladó,

Semblanza del cónsul general

Ramón Molina Lladó nace en Barcelona (Catalunya) en 1964. En 1988 obtiene el título de licenciado en Filosofía y, en 1989, en Derecho, ambos por la Universitat de Barcelona. Durante el periodo 1989-1991 realiza un máster en Relaciones Internacionales en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad ‘Johns Hopkins’, de Baltimore, Estados Unidos. Casado, dos hijas y una nieta.

En 1993 ingresa en la carrera diplomática, habiendo ejercido su labor en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, y en la Presidencia del Gobierno, así como en calidad de cónsul en Jerusalén (Israel) y Segunda Jefatura en las embajadas en las repúblicas de Gabón, de Mauritania y de Vietnam. Entre 2004 y 2008 fue director del Departamento de Intercambios de la Fundación Asia Europa, organización internacional con sede en la República de Singapur, compuesta por 39 Estados de ambos continentes. Consejero político y jefe del componente civil del Equipo de Reconstrucción Provincial de Qaleh-e-Now en el marco de la ‘Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad’ en el Emirato Islámico de Afganistán, entre 2008 y 2009, cuando se incorporó como consejero cultural de la Embajada de España ante la República de Cuba. En agosto de 2012 se incorporó a la Segunda Jefatura de la Embajada de España en Bagdad (Iraq). En excedencia voluntaria de la Carrera Diplomática, desarrolla su actividad como consultor internacional, estableciéndose en Tánger (Marruecos).

Desde agosto de 2025 es el cónsul general de España en Caracas, habiendo sido designado para tal cargo en uno de los Consejos de Ministros de marzo de 2025. 

Conoce el francés, alemán, italiano, ruso, portugués, rumano y neerlandés, además de la lengua inglesa. Ha sido condecorado con el grado de comendador de las reales órdenes de Isabel la Católica, del Mérito Civil (España), y de Bernardo O'Higgins (Chile), así como con la Cruz de la Paz y la Amistad entre los Pueblos de Vietnam.

Consulado General de España

El cónsul general de España en Caracas es Ramón Molina Lladó; cónsules adjuntos: Fernando Villena Sánchez (Nacionales y Pasaportes) y Aurora Carbonell de Barnola (Registro Civil), y el canciller, Carlos Pérez Sanabria.

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