Estados Unidos autoriza a la petrolera española Repsol a reanudar sus operaciones en Venezuela
En concreto, el Departamento del Tesoro del Gobierno de Donald Trump ha emitido dos nuevas licencias que incluyen, además de a la española, a la americana Chevron, las británicas BP y Shell y la italiana Eni.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro ha emitido la denominada ‘Licencia General 49, relacionada con Venezuela y por la que autoriza las negociaciones y la celebración de contratos contingentes para ciertas inversiones en el país’ y la ‘Licencia General 50’, por la que autoriza las transacciones relacionadas con las operaciones del sector de petróleo o gas en Venezuela de ciertas entidades.
Esta última licencia, en la que se incluye a la española Repsol, recoge condiciones como que los contratos con el Gobierno de Venezuela, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) o entidades afines a PDVSA deben regirse por leyes de Estados Unidos, o de alguna de sus jurisdicciones, y que cualquier resolución de disputas se produzca en el país americano.
Además, el pago monetario a una persona bloqueada, excluyendo pagos de impuestos, permisos o tasas locales, se realizará en los Foreign Government Deposit Funds, según lo especificado en la orden ejecutiva 14373 del pasado 9 de enero, o en cualquier otra cuenta según lo indique el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Por otra parte, no se autorizan condiciones de pago que no sean comercialmente razonables, que impliquen canjes de deuda o pagos en oro, o que estén denominadas en moneda digital, moneda digital o ‘tokens’ digitales emitidos por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela, incluido el petro.
También se prohíbe cualquier transacción que involucre a una persona ubicada en la Federación de Rusia, la República Islámica de Irán, la República Popular Democrática de Corea, la República de Cuba, la República Popular China o cualquier entidad propiedad de, controlada por, o en una empresa conjunta con dichas personas; así como cualquier operación que involucre un buque bloqueado.
Plan Trump para relanzar el sector en Venezuela
De esta manera, el Gobierno de Donald Trump avanza en sus planes para la recuperación del sector de hidrocarburos de Venezuela, tras los hechos del 3 de enero.
El pasado 9 de enero, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz San Miguel, ya participó con los más importantes ejecutivos de los grupos petroleros en una reunión convocada por la Administración americana en la Casa Blanca para abordar posibles inversiones para reflotar el negocio petrolero de Venezuela.
Entonces, Imaz ya aseguró a Trump que la petrolera española estaba preparada para “invertir más en Venezuela” y “triplicar” su producción en los próximos dos o tres años si se daban las circunstancias necesarias.
El consejero delegado de Repsol indicó que la compañía producía actualmente unos 45.000 barriles diarios brutos de petróleo en el país caribeño, cifra que podría triplicar en ese periodo de tiempo.
En aquella gran cita del sector, Donald Trump instó a las petroleras a invertir unos 100.000 millones de dólares (unos 86.000 millones de euros) “de su propio dinero, no del Gobierno”, para reactivar la producción en Venezuela.
Esta misma semana, Imaz insistió en que Repsol podía jugar un papel importante en impulsar el desarrollo económico y social de Venezuela, invirtiendo para que el país suba su producción de hidrocarburos y “tenga un futuro mejor”.
En su participación en el 23º Encuentro del sector energético del IESE y Deloitte, subrayó que “se ha abierto el futuro y la puerta a una Venezuela mejor”, considerando que “se han disipado” las dudas que podían existir.
Presencia en Venezuela
Repsol está presente en Venezuela a través de sus participaciones en entidades licenciatarias de gas (Cardón IV, etc.) y en empresas mixtas de crudo (Petroquiriquire y otras). El país representa el 15 por ciento de las reservas probadas totales de la compañía, con más de 250 millones de barriles equivalentes de petróleo.
La exposición patrimonial de Repsol en Venezuela a 30 de junio era de 330 millones de euros, frente a los 504 millones de euros a que ascendía a cierre de 2024. Esta cifra incluía fundamentalmente la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas, la inversión en Cardón IV y las cuentas por cobrar con PDVSA.