“Este libro no fue escrito para complacer a nadie ni para una posible reedición monumental a costa del municipio; ni para satisfacción personal de ninguna índole. Responde más bien a un deber. Es casi una meditación, al divagar por las calles de un hombre solitario que ni siquiera se ha propuesto un paseo agradable. Un libro, en fin, que pudo no haberse escrito sin que ello dejara ningún vacío en el alma del autor”, nos revela Ezequiel Martínez Estrada en el ‘Prólogo’ de su libro La cabeza de Goliat Microscopia de Buenos Aires, Ediciones de la Revista de Occidente, ‘Cimas de América’ (colección dirigida por Eduardo Caballero Calderón), Madrid, 1970.