Opinión

Sor Salud se fue con el año. Con este primer cuarto de siglo del segundo milenio después de Cristo. Hace ya algún tiempo que las noticias llegaban con una cierta parsimonia de sabor amargo, mas se referían a ella, como siempre, como una persona esencial, como una de las personalidades gallegas más influyentes y decisivas a escala internacional. Se hablaba de una emigrante con vocación universal, coraje y valores cristianos cuya obra educativa y solidaria es poco conocida aquí –salvo en Ourense– pero enormemente popular en México, pues su obra al frente de los Colegios Miraflores –con una unidad en la ciudad de las Burgas– es el paradigma de la buena educación, de la que alcanza a las élites pero que atiende a los más necesitados, y esto es quizás menos sabido.

En Valparaíso, a la luz del sol, casi nunca matinal, contemplamos un agrupamiento de irregulares viviendas que coronan los cerros, que se internan dentro de un vaho azul debido a las quebradas muy hondas. Los cerros salen ahora a abrazar el mar. Todo se extiende por ‘El Almendral’ y se abre paso frente al ‘Barón’. ¡Hermoso collar de perlas que engarza el ‘camino plano’! Más lejos, los balnearios de Recreo y Viña del Mar; siguiendo la costa, he ahí Reñaca, Montemar y Concón. Al oeste, Valparaíso lleva un saliente y un faro: Punta de Ángeles. En la zona alta, alrededor del faro, nos hallamos ante el barrio de Playa Ancha que nos regala un acervo de antiguos ‘chalets’, estilo 1900, con un jardín romántico, fértil en papayos, parrones y palmeras que el viento sacude entre remolinos de polvo.

Siento el peso de las ausencias, pero también la luz de la memoria que no se apaga. Este año, mi árbol de Navidad no tiene una ubicación física; lo he plantado en el jardín invisible del recuerdo, allí donde habitan los que ya pertenecen a otro mundo. Desde ese rincón del alma, elevo un mensaje...
La “Gran Ruta Transfronteriza Gerês-Xurés” sin duda es una infraestructura de apoyo a la práctica de ‘senderismo’ con aproximadamente 302 quilómetros de extensión, recorriendo transversalmente el ‘Parque Nacional de Peneda-Gerês’ y el ‘Parque Natural de Baixa-Limia-Serra do Xurés’, semejente a la espina dorsal de esta área protegida, singular a nivel internacional. Ineludible es decir que esta ‘Gran Ruta Peneda-Gerês–GR50’ desde Ameijoeira, en el municipio de Melgaço hasta Tourém, en el municipio de Montealegre. Y además, 6 etapas en el área española, prolongándose por caminos que antaño fueron pisados consecutivamente por las comunidades locales, a causa de las más diversas razones. Ello le concede una entidad histórico-cultural muy significativa. Así, pues, acá, en este, hermoso y digno de asombro paisaje, no es difícil experimentar una visión mística, capaz de explorar nuestros sentidos, si descubrimos los secretos galaico-portugueses dentro de este “espacio-temporal” de la inefable Naturaleza.

“Santiago de Chile y Valparaíso –a criterio del geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux– tienen una unidad geográfica y una dualidad psicológica”. Porque, en verdad, situadas a unos veintisiete minutos geográficos de distancia norte-sur, continúan siendo dos ciudades distintas y lejanas. De un lado, el relieve quiso que estas distancias se acrecentaran a causa de las altas cadenas y hondos valles que las separan. Y por otra, el actual ferrocarril con su extenso trazado en semicírculo a lo largo del valle de Aconcagua ayudó a formar en el viajero una dualidad artificial de tanto recorrer comarcas ajenas al punto de partida como al de llegada, terminando por creer que ambas ciudades distaban millas y millas de incomprensión mutua.

Estamos en Gerês-Xurés, la Reserva de la Biosfera Transfronteriza. He aquí los testimonios de la relación entre el ser humano y la Naturaleza, entre valles y colinas. Son los bosques y los extensos altiplanos donde se perpetúan marcas de esta simbiosis que se extravía en la infinitud del tiempo. Aquella que dilata sus tesoros en medio de los tesoros naturales que otorgan forma a la propia identidad de este admirable y hermoso territorio en que confluyen diversos escenarios bucólicos y geórgicos, aptos para descubrirlos en la geografía de Galicia y Portugal.

Un viaje de seis horas de AVE, 22 horas de vuelos entre Panamá y Madrid y las consabidas esperas aeroportuarias, todo en tres días, para acudir al I Foro de Economía Eurolatino de EDITORED y el diario La Prensa, no pudieron haber sido mejor invertidos que en la lectura de ‘El Pacificador’, la novela de Francisco Suniaga, sugerencia y regalo de Isaac González, expertos conocedores ambos de Sudamérica.

Fábrica de fume. Frase llamativa. Inquietante y emotiva, me remite a un tiempo en que las chimeneas de las fábricas lanzando humo eran símbolo de progreso y trabajo, pero fume también nos recuerda al botafumeiro, y aquí mismo a orillas del Rio de la Plata, a los nefastos vende humo de la vida.

Al margen de los sectores más privilegiados, en Santiago de Chile solamente existen “islotes” de nuevas poblaciones y “villas” donde apenas pudiéramos hallarlas. La Catedral, abajo. Ñuñoz, alto. El barrio de San Cristóbal. He ahí las floraciones de la estrenada ciudad de Santiago, que habrá de acrecentarse tiempo después a través de sus “centros” menos poblados. Pues, en verdad, Santiago exhibe una singularidad: la de carecer de “transiciones”. Así, en Morandé y Amunátegui –calles muy céntricas– nos encontramos próximos al “Mapocho”, un arrabal de contrarias características. Cerca de la Cárcel, oteando la luz del poniente, se sitúan casas y bodegones de un piso, techo de tejas y algún hermoso farol que se quedó huérfano de luz, frente al todopoderoso “foco eléctrico”. También, taciturnas cantinas y puertas entornadas que esconden algún camastro en una “pieza” más baja que la acera.

O paso do tempo fai que medre en min o agradecemento que merecen os cidadáns da República Oriental do Uruguai que en novembro de 1958 reciben a un neno emigrante que viaxa da man da súa nai para reunirse co seu pai nun lugar chamado Montevideo. Coido que con cinco anos non entendemos nadiña da emigración e por tanto tampouco nos afecta a morriña. Axiña, os recordos da aldea foron esvaecendo. O ingreso nunha nova realidade fai que centres a túa atención no que tes diante dos ollos para ir gardando no arquivo as imaxes e os sons que serán a túa compaña no escenario montevideano. Os recordos eran para os folladiños que me facía a avoa Concepción e tamén para o chocolate que mercaba na feira de Baio. O desembarco na capital uruguaia tivo lugar o xoves 27 pero a entrada sentimental foi na tarde do domingo 30, na casa de Ramón de Castromil. Aquel domingo é inesquecible.

La firma del Decreto de Erección –el acto formal por el que la autoridad eclesiástica establece canónicamente y dota de personalidad jurídica a una nueva entidad dentro de la Iglesia Católica– y los Estatutos de la Fundación Educativa Ultreia por monseñor Francisco José Prieto Fernández, arzobispo compostelano, ha sido una toma de posición intelectual y espiritual de primer orden. Al denominarla con ese vigoroso grito jacobeo, ‘Ultreia’, el prelado nos ofrece una brújula en medio de un laberinto digital y una sociedad asediada por la polarización, buscando orientar y responder a los desafíos de presente y futuro de los colegios vinculados a la diócesis.

La visita al IES Eduardo Pondal de Ponteceso ha sido, más que una lección, un diálogo fecundo, un encuentro con el futuro a la orilla del Atlántico. Como señalara el Bardo de Bergantiños, Eduardo Pondal, en una estrofa el pino es el alma que nos habla, sueña, se mece, duerme, canta, encuentra su ser en contacto con la brisa marina...

La ‘Vía de la Plata’ o ‘Camiño Mozárabe’ representa el cordón umbilical entre el espíritu del Sur de los campos andaluces y extremeños y la consagrada ‘Fisterra’ de Galicia. Dilata la ‘calzada romana’ denominada ‘Vía de la Plata’, que engarzaba Emerita Augusta –la actual Mérida– con Asturica Augusta, esto es, la hoy Astorga. Esta ‘vía’ fue trazada a inicios del cristianismo, aprovechando, eso sí, caminos de mayor antigüedad. En Galicia entra por ‘A Mezquita’ para continuar hasta Ourense y, desde aquí, a Santiago de Compostela. Son 254,3 quilómetros en su itinerario por Verín. O bien 223,2 quilómetros por Laza. O bien 198,1 quilómetros por Feces. El hecho es que se trata del ‘Camiño Xacobeo’ de mayor recorrido.

Tal vez no sea imposible escribir sobre el libro ‘O país invisible’, aunque no lo hayamos leído, si hemos seguimos por muchos años las huellas del autor, especialmente las relacionadas con la materia de este ensayo, la emigración, en los artículos y entrevistas de Arturo Lezcano, periodista viajero, observador atento. El título de su flamante obra, enseguida me recordó dos de sus artículos incluidos en la revista-libro ‘Gaviero da nosa identidade’, editada por la Fundación Galicia-América, Delegación Arxentina, entre 2006 y 2007, donde yo mismo participé con una breve nota sobre ‘Gastronomía e Identidade’. Se titulaban, las colaboraciones de Arturo, ‘O país concéntrico’ y ‘Un mundo portátil’, y en ellos impactaba cómo ya se focalizaba en una suerte de emigración permanente de él mismo como corresponsal, y en la visibilización de miles de seres anónimos, invisibles, que hacían posible la Galicia Universal (o Ideal según concepto acuñado por Castelao refiriéndose a Buenos Aires) a lo largo y ancho del planeta, promoviendo nuestra cultura, perpetuándola en los países de acogida. Impactaban sus reseñas precisamente porque su mirada no se limitaba a la acción de las grandes instituciones del colectivo, o de sus dirigentes, sino que incluía la presencia de los invisibles, hombres y mujeres de a pie, guardianes de la memoria detrás de un mostrador, una máquina de coser, encima de un andamio, o dentro de un barco de pesca.

El chef Martín Berasategui está celebrando sus 50 años entre fogones, que es el tiempo que lleva dedicándose a la cocina desde que empezó muy joven en el restaurante familiar, El Bodegón. Sus colegas de profesión le han rendido en Marbella un gran homenaje por esta trayectoria.

Os anos pasan pero non esquezo a alegría que sentía en novembro de 1958 cando embarquei no porto da Coruña no Cabo de Hornos. Despois do adiamento da viaxe por mor do encontro cunha loba nun monte da miña aldea de Tines (Vimianzo) ía camiño de Montevideo, ben collido da man da miña nai (Valentina de Xan) para atoparme con meu pai (Xesús do Rei). Foron vinte días de travesía –do 7 ata o 27– nos que o pasei mal polos mareos cotiás e só comía algunha froita xa que o ulido do comedor facíame vomitar.

“Hablábamos de las minas. A pocos quilómetros de la capital, tenemos un importante centro minero: La Disputada de las Condes. Ya no volveremos a encontrar minas importantes más al sur, excepto Sewell, porque estos dos reventones metálicos son la última réplica a la locura mineral de los Andes norteños”, leemos en las páginas del libro Chile o una loca geografía, cuya autoría responde al imborrable geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux, publicado en Editorial Universitaria, Santiago de Chile, sexta edición, abril de 1988.

“En definitiva, se trata de un intento cumplido de restablecer el recuerdo amable de la vida cotidiana en una concreta zona de los Llorones como ‘Cotomodón’ o ‘Cotomondongo’ que, dentro de sus estrechos límites superficiarios, tuvo y tiene hoy, aunque con una configuración urbana completamente distinta, una trascendencia notable en el actual desarrollo de nuestra ciudad, para cuya reconstrucción su autor se vale de un lenguaje ágil, directo, ameno y desprovisto de toda artificiosidad que facilita enormemente su lectura y comprensión”, leemos en el ‘Prólogo’ del libro titulado Entre café, espuma y confidencias en el “Bar León” y su entorno. Memorias de un barrio vigués mediado el siglo XX, escrito por Víctor M. Areal Méndez, cuya autoría corresponde a Fernando Ferreira Priegue –antiguo compañero de estudios escolares en el Colegio ‘Maristas del Pilar’ de Vigo–, dibujante técnico industrial, con especial interés en las Artes Plásticas, Musicales y Literarias.

La Camelia, esa flor que anhela la perfección de la rosa y se reconforta en su propia evanescencia, ha completado su ciclo vital en el Pazo Quinteiro da Cruz de Ribadumia. Ya no es solo la reina ornamental que adorna los Jardines de Excelencia Internacional, ni la valiosa Camellia sinensis que produce un “té de autor” pionero en Europa. Ahora, la flor se ha transmutado en un espacio: una Casa del Té que encarna el principio japonés de Jaku (Tranquilidad/Serenidad), sirviendo como la “bebida que da de beber al alma”, en palabras de su promotora, Beatriz Piñeiro.