CONTÓ CÓMO SUS ABUELOS GALLEGOS SE INSTALARON EN UN BARRIO HUMILDE DE MONTEVIDEO

Tabaré Vázquez asegura que “el ADN del pueblo uruguayo” está marcado por la “impronta de los gallegos”

| 30 Noviembre 2016 - 14:23 h.
Los dos dirigentes, con la Catedral de Santiago al fondo.
Los dos dirigentes, con la Catedral de Santiago al fondo.

Tras la reunión que mantuvo con Alberto Núñez Feijóo, el presidente del Uruguay, Tabaré Vázquez, explicó que al igual que a finales del siglo XIX su país acogió a un gran número de gallegos, ahora quiere abrir el país para la entrada de empresas españolas y gallegas que permitan mejorar la calidad de vida de la gente. Tabaré Vázquez recordó la importancia de los genes y la genética a la hora de configurar una manera de ser y “yo estoy seguro de que el pueblo uruguayo está marcado en su ADN con la impronta de aquellos gallegos que llegaron con una mano detrás y otra delante para trabajar pero que nos llenaron de una riqueza cultural enorme y nos llenaron de un enorme cariño y afecto por España y por este pueblo que es mi pueblo, que lo siento como tal y que cuando vengo aquí estoy como en mi casa”.

El responsable del Ejecutivo uruguayo recordó que el objetivo del viaje es “mostrar la situación del país” y hacer un ofrecimiento para llevar a cabo un trabajo conjunto. “Venimos convencidos, por la hermandad que tenemos, que podemos trabajar juntos y complementarnos”, dijo Tabaré Vázquez, quien recordó que “esa hermandad comenzó –en una etapa reciente, no hablo de la llegada de los descubridores sino de una más reciente, de finales del siglo XIX–, cuando llegó una gran oleada de españoles y, sobre todo, gallegos”.

El presidente uruguayo recordó que entre esos gallegos que llegaron a Uruguay a finales del siglo XIX se encontraban sus abuelos paternos. “Mi abuelo nació en Ourense y mi abuela aquí, en Santiago de Compostela”, dijo el mandatario uruguayo, que explicó que “ellos fueron a buscar en América muchas cosas que, quizás, no tenían en esta patria como posteriormente muchos uruguayos salieron de mi país buscando en otros países oportunidades que en el nuestro no encontraban”.

En su intervención, el presidente insistió en que ese colectivo había llegado para trabajar. Ellos llegaban a un mundo desconocido, aseguró, ya que muchos no sabían si lo hacían a Argentina o a Brasil. Tabaré Vázquez también contó una anécdota que se cuenta en Uruguay y que hace referencia a que los inmigrantes que llegaban a Uruguay preguntaban si se podían quedar en algún país y, ante la respuesta de que sí podían quedarse, preguntaban el motivo y la respuesta era que “en Uruguay nadie es más que nadie”.

“Y en ese país –continúa– se insertaron nuestros antepasados que fueron a buscar y terminaron dando una cultura de trabajo, de responsabilidad y de compromiso. Y no fueron a enquistarse en un gueto, fueron a vivir en el seno del pueblo uruguayo”.

Tabaré Vázquez contó cómo sus abuelos se instalaron en un barrio humilde de Montevideo y desarrollaron una familia. Además, recordó que en su familia le decían que “no te vamos a poder dejar mucho más que la educación porque no tenemos otra cosa. Te vamos a dejar la honestidad, la honradez que tienes que cultivar y defender; te vamos a dejar la conciencia clara de que hay que dignificar la vida con el trabajo y, a veces, con trabajo sacrificado”.

El presidente uruguayo recordó cómo muchos de los españoles y gallegos que llegaban a Montevideo “trabajaban en los bares con jornadas maratonianas y luego dormían en el sótano del local o cómo compraban una parte de un ómnibus con el que trabajan todo el día y luego lo limpiaban y arreglaban por la noche porque no podían pagar un mecánico”. “Con esos trabajos –explica– fueron progresando e introdujeron una cultura del trabajo y de la responsabilidad en nuestro país”.

El responsable del Ejecutivo uruguayo también habló de su primera visita a Galicia. “Me fui en ómnibus hasta Ourense y cuando llegué me paré en la salida del puente romano mirando ese puente que está construido desde mucho antes de que mi abuelo naciera y se fuera”. “Me paré a mirar –continuó– y pensé que con sus ojos mi abuelo también había pasado por ese lugar y comprendí que somos de lo que venimos y venimos de nuestros antepasados a los que tenemos que honrar y transitar”.

 

 

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