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Islas Cíes: flora y fauna terrestre

Isaac Otero - Nos hallamos en las Islas Cíes, hermosas guardianas de la espaciosa y esplendente Ría de Vigo. Otoñalmente nos saludan las tres ballenas varadas: isla de Monteagudo, isla de Faro, isla de San Martín. Tres seductoras sirenas del océano Atlántico. La presente cobertura, desde la perspectiva vegetal, de las Islas Cíes pone de relieve un progresivo estado de alteración, a causa de la actividad humana acá mismo desarrollada a lo largo del tiempo. Indudablemente, el “medio forestal” es el que exhibe el mayor grado de “transformación”. La superficie arbórea autóctona –constituida por el “cerquiño”, esto es, el “Quercus Pyrenaica”– queda reducida a muy pocos y pequeños núcleos aislados, en tanto que especies exóticas –como el pino o el eucalipto– ocupan casi la cuarta parte de la superficie del Parque Natural.

Historia y riqueza submarina de las Islas Cíes

Isaac Otero -

Estamos en las islas Cíes, en plena Ría de Vigo, expectantes ante el anhelado título de “Patrimonio de la Humanidad” que otorga la UNESCO, árbitro de la Cultura europea. Si ahora deseamos continuar con el sabor de su Historia, habrá que evocar cómo durante la primera mitad del siglo XIX llega a ser pacífica la situación, tras las pertinaces incursiones de corsarios y piratas en las viejas “Illas Siccas”, esto es, “Islas Secas”, de abolengo latino. La sombra de Francis Drake –el pirata inglés– era ya un pretérito de saqueo y devastación en las aguas atlánticas.

Islas Cíes: geología e historia

Isaac Otero -

Las Cíes albergan su génesis –entre otros procesos– en movimientos tectónicos –elevaciones y hundimientos de bloques– asociados al origen de las Rías Gallegas, acontecidos desde mediados del terciario o cuaternario, esto es, hace millones de años. El sustrato geológico está constituido, casi en su totalidad, por el granito de dos micas. Si consideramos el relieve de las islas, éstas nos ofrecen dos vertientes cuyas características morfológicas son diferentes. La vertiente occidental conforma la costa abrupta de las islas, donde la acción erosiva del mar da lugar a altos acantilados y cuevas, en lengua gallega denominadas “furnas”.

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