Opinión

La península de Morrazo, Cangas, cabo Home, Cíes,…

Isaac Otero | 08 de agosto de 2016

Todavía resuenan en nuestros oídos los versos de la canción popular: “Id a tomar nueve olas / antes de que salga el día/ y llevaréis con vosotras / las nueve hojas de oliva”. Eran los “baños de la fecundidad” en la playa de A Lanzada, provincia de Pontevedra: “as nove ondas máxicas” recibidas por la mujer que ansía la fertilidad en el santuario de la iglesia románica de A Nosa Señora, durante la medianoche del postrer domingo de agosto o bien el 24 de junio, en la mágica noche de San Juan.

Nos hallamos ahora en la zona más occidental de la península de Morrazo: en las exuberantes playas con excelentes vistas a las Islas Cíes, el archipiélago de renombre universal. Henos en el ayuntamiento de Cangas. Playa de Nerga y su complejo dunar y pacíficas aguas. Si continuamos nuestra ruta por la costa, alcanzaremos la playa de Barra de casi virginal naturaleza. Atravesando un camino de tierra, llegamos a la más notoria playa ‘nudista’ de las Rías Baixas. Caminamos entre los árboles. Nos descalzamos y obsequiamos a nuestros pies un liviano masaje con la finísima arena. ¿Jugamos a cubrir las huellas de otros caminantes o también de las propias gaviotas que abrazan las rocas, mientras aguardan por su comida…? ¡Vientos puros del arenal de Barra! Íntima playa de Melide, rodeada de un gran pinar, casi tocando las Islas Cíes, las vetustas ‘Illas Siccas o Ficcas’ de los antiguos fenicios y tropas de las legiones romanas: ‘Monteagudo’, ‘Faro’, y ‘San Martiño’, ésta frente a la costa de la Villa de Baiona.

¡Faro de Cabo Home, el punto más próximo a las Cíes! Esa densísima niebla que asola la costa tan frecuentemente fue la que provocó, desde 1888, que el faro contará con una sirena, a la cual se le aplicó el apodo –‘o alcume’, en lengua gallega– de ‘Vaca de Fisterra’. Semejante a la del mítico faro de ‘A Costa da Morte’, como ‘aviso a navegantes’ del enorme peligro existente.

Al igual que no pocos lugares donde ocurrieron tragedias marítimas, cabo Home atesora leyendas acerca de diversos monstruos causantes de ineluctables naufragios. Entre ellas, la más popular, que perdura merced a la tradición oral, desde hace un tiempo superior a cinco siglos.

Por aquellas viejas ‘calendas’ todos los pescadores que sobrevivían al furioso ímpetu del mar de cabo Home anunciaban que la mayoría de los barcos se hundían de un modo extraño y que columbraban unos dientes muy afilados. Un tenebroso día de tormenta el monstruo marino emergió del agua y amenazó con devorar a todos los habitantes de la comarca de ‘O Hío’. Al decir de las gentes, era más grande que 143 elefantes. Un guerrero de nombre Oridón, no obstante, determinó hacerle frente. Tras muchos intentos, encontró la forma de acabar con él gracias a su escudo y a la aversión del monstruo a la luz del sol. Agonizando, el monstruo de cabo Home se derrumbó en las ondas del mar, dejando sus púas afuera y, muy lentamente, se fue petrificando. Hoy es el día en que esas púas aún son visibles –ahora son puntiagudas rocas existentes junto al acantilado de cabo Home–, de tal manera que será imprescindible un cuidado muy singular con el fin de no despertarlo…

Así cantando vamos al faro: “Vexo Vigo, vexo Cangas, / tamén vexo Redondela, / vexo a Ponte de Sampaio, / camiño da miña terra”.

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