Consejero por el CSIF y vocal del Comité Único del personal laboral en el exterior

Pablo Puertas: “Si está habiendo demoras en las gestiones de los consulados es porque no hay fondos para actualizar salarios ni crear plazas”

Los problemas que aquejan al personal laboral de la Administración española en el extranjero (PLEX) y por los que llevan tiempo protestando se pusieron también de relieve durante el pleno del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) al que asistió, entre otros, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, con quien, el vocal del Comité Único del Personal Laboral en el Exterior, Pablo Puertas Sabasta, discrepa respecto a la verdadera causa de los males que afectan tanto al personal como a los servicios consulares.

Pablo Puertas: “Si está habiendo demoras en las gestiones de los consulados es porque no hay fondos para actualizar salarios ni crear plazas”
Pablo Puertas en el CGCEE
Pablo Puertas, en un momento de su intervención en el Pleno del CGCEE.

La congelación salarial que sufre el Personal Laboral de España en el Exterior desde hace 14 años, la falta de trabajadores y de medios técnicos, así como de un convenio colectivo que establezca sus funciones y categorías profesionales están en la base de unas protestas que, en las últimas semanas, se han intensificado bajo el lema ‘Abandonados’, con jornadas de movilización los lunes, conocidas como ‘Lunes negros del servicio exterior’, que, si nada cambia hasta entonces, se extenderán hasta el próximo 25 de julio.

“Todo empezó allá por 2008 con la gran crisis”, comentó a ‘Crónicas de la emigración’ Pablo Puertas Sebasta, consejero del CGCEE y coordinador nacional en Argentina del sindicato CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios). En aquel momento, a todos los funcionarios se les “hicieron recortes”, pero, con el tiempo, “tanto diplomáticos como funcionarios fueron recuperando” las condiciones salariales, mientras que las del personal laboral en el exterior quedaron congeladas.

“No hubo ningún aumento salarial más”, comenta y, lo que es peor, este aspecto es solo “la punta del iceberg” de lo que viene padeciendo este colectivo, integrado por 5.000 trabajadores repartidos por todo el mundo, que, según dice, desempeña “el 90% de la misión diplomática” de la Administración española en el exterior.

Pese a eso, trabajan “sin convenio colectivo, sin categorías profesionales, sin detalles de funciones, sin posibilidades de promoción profesional”, e incluso, ahora, les han bloqueado la funcionarización.

“Se nos cierran todas las puertas”, denuncia Puertas Sabasta, quien también remarca que, ni siquiera en un momento como el actual, en el que se está tratando de proporcionar estabilidad al personal que lleva tiempo trabajando para la Administración, se les ofrece “ningún tipo de posibilidad al respecto”.

Lo único que se les comunicó, tras la reunión reciente de la comisión técnica del personal laboral en el exterior, es que “se estaba trabajando para definir el aumento final para el personal de Reino Unido”. Esto, y el anuncio de que “a partir de ahora iba a existir diálogo”, lo que Puertas considera un paso a tener en cuenta, ya que el diálogo entre la Administración y los representantes de estos trabajadores “no existe desde hace 14 años”.

Encargado de la oficina de Empleo y Seguridad Social en la ciudad de Córdoba del país austral, Puertas, quien conoce bien el funcionamiento de estos departamentos diplomáticos, denuncia que hoy en día se puede encontrar en ellos a “ordenanzas” atendiendo las demandas sobre “los pasaportes, auxiliares administrativos llevando el registro civil, diferencias salariales internas entre personas que ocupan iguales puestos de trabajo…”. Todo ello, porque “no hay un baremo, una referencia salarial”, y eso “ocasiona muchísimos problemas”.

Para revertir la situación trabajan los 37 delegados del comité de empresa elegidos en las elecciones del pasado diciembre, en las que se obtuvo paridad de representación por parte de los sindicados en los que se agrupan (UGT, CC OO y CSIF). Fueron unas elecciones con “una participación altísima, que sorprendió a todos los ministerios”, asegura el consejero, lo que les permite trabajar “con el mandato de la gente” que demanda alcanzar un acuerdo para “un convenio colectivo de trabajo”.

Porque existe un acuerdo de 2008, pero de condiciones básicas y donde todos los puntos “quedaron por desarrollar: categorías profesionales, promoción, traslados y estructuras administrativas”.

El problema es que no hay fondos

El representante del PLEX en el pleno considera que hay que poner el “foco en la falta de personal” que acusan las oficinas diplomáticas, porque “se ha estado amortizando personal desde 2008”. Según denuncia, desde esa fecha, no se da entrada a gente nueva y cada uno que se jubila es complementado con los que quedan, que tienen que hacer su trabajo y el de la persona que abandona.  

“Si está habiendo estas demoras” en las gestiones de pasaportes, nacionalidad, visados, etc. es porque “no hay personal” y no por causas achacables a un mal funcionamiento de los servicios consulares, como apuntó el ministro Escrivá, porque “hay consulados que tienen dos máquinas para hacer pasaportes, pero solo una persona para manejarlas”.

Al respecto, considera una “contradicción” las palabras de Escrivá en el pleno con las que están acostumbrados a escuchar desde la función pública, que inciden en que “no hay fondos” y, por lo tanto, no hay “presupuesto para actualizar salarios ni crear plazas” en esos organismos internacionales. Según les cuentan, “Hacienda solo se dedica a reasignar presupuestos, pero no a aumentarlos”.

La clave para salir de esta situación está, para Puertas Sabasta, en que “los grupos parlamentarios tomen conciencia de la realidad exterior”, lo que, a su entender, se producirá con la derogación del voto rogado. Aunque parezca increíble, considera que “el congelamiento” salarial “tiene mucho que ver con el desinterés que se creó” a raíz de la implantación del voto rogado para los españoles en el exterior.

Convencido de que tras la derogación del voto rogado “se va a volver a mirar al exterior”, es posible, apunta, que los políticos se acuerden también de que “necesitamos personal para gestionar todos los programas y políticas públicas” de los que residen en el extranjero, que se elevan a 2,7 millones de personas, aclaró.

Los lunes negros

De momento, para mostrar su descontento, los sindicatos han jugado la baza de las movilizaciones, dedicando un tiempo a mostrar al público sus reivindicaciones. Y será todos los lunes hasta el próximo 25 de julio que todo el personal laboral de todas las representaciones del mundo baje a la calle a la hora de la comida y se hagan fotos con carteles que llevan impreso el lema escogido para esta campaña: ‘Abandonados’; una palabra que, asegura, “resume la forma en que nos sentimos”.

Sabasta, quien reconoce que “uno no nace sindicalista”, sino que “se va haciendo para enfrentar injusticias”, considera que “los ciudadanos también son víctimas” de esa falta de recursos que afecta a las oficinas diplomáticas españolas, ya que son ellos los que sufren las consecuencias de tener que hacer colas en la calle y por tiempo interminable. Porque si un funcionario de “un consulado mediano puede resolver 50 turnos de pasaporte por día y tiene 50.000”, cuánto tiempo necesita para atenderlos todos, se pregunta.

El representante sindical en Córdoba considera que para resolver la situación se necesita “voluntad política” y que si el Ministerio de Hacienda “continúa firme en su posición” no se va encontrar una solución al problema. Hacienda tiene que comprender, reclama, que “necesitamos un sistema de compensación” y que “se nos cubra la pérdida de poder adquisitivo”, como ocurre con “los funcionarios y diplomáticos”. “No nos pueden dejar a la intemperie”, subraya, y denuncia: “Es inaceptable que a las personas con los salarios más altos de la Administración en el exterior les conserven el poder adquisitivo y dejen congelado el de la gente de las escalas más bajas”.

Pablo Puertas: “Si está habiendo demoras en las gestiones de los consulados es porque no hay fondos para actualizar salarios ni crear plazas”