JOAQUíN REBOLLO AGRADECIó A LOS SOCIOS SU PARTICIPACIóN EN LAS ACTIVIDADES DEL 90º ANIVERSARIO

Los salmantinos de Buenos Aires disfrutan del verano en su sede de campo

Durante el verano, el epicentro de actividades del Centro Salamanca de Buenos Aires se ha trasladado a su campo de deportes, en San Justo.
Los salmantinos de Buenos Aires disfrutan del verano en su sede de campo
Joaquín Rebollo, delante de la gigantografía de la Plaza Mayor de Salamanca que hay en la sede del Centro.

Durante el verano, el epicentro de actividades del Centro Salamanca de Buenos Aires se ha trasladado a su campo de deportes, en San Justo. Allí, entre arboledas, los salmantinos cuentan con una pileta olímpica y practican tenis, paddle, fútbol y pelota paleta. Además, hay parrillas, mesas y sillas bajo la sombra de los árboles y una alfombra verde de pasto sobre la que pueden descansar. La sede de campo, explicó su presidente, Joaquín Rebollo, está abierta para todos los salmantinos, pero también para socios de entidades hermanas, “que son para nosotros invitados especiales y pueden realizar todas las actividades”.


La temporada de pileta, como todos los años, se inauguró a fines del pasado mes de diciembre, el día 18, con un día de pic-nic en el que los socios, además de disfrutar de la piscina, compartieron una romería con chiringuitos montados en el campo en los que se ofrecieron platos típicos salmantinos. Por la tardecita, cuando el sol comenzaba a ocultarse, se realizó un brindis de fin de año, en el que Rebollo aprovechó la oportunidad para agradecer a todos los socios el haber acompañado las actividades que se organizaron a lo largo de todo el año. Un año especial porque el Centro Salamanca celebró el 90° aniversario de su fundación, “con el compromiso renovado de cuidar y proyectar hacia el futuro el legado de los que nos antecedieron”, señaló el directivo.
Hace poco más de medio siglo, en el año 1959, los salmantinos pudieron cumplir el sueño de tener una sede propia, una casa que no sólo los alberga desde entonces sino que también los unió en un vínculo que perdura hasta hoy.
El edificio, construido hace más de 100 años, ha ido sufriendo reformas y adaptaciones a las nuevas necesidades de los socios y actividades acordes con los tiempos que corren, explicó el presidente de la entidad a esta publicación.
En esta dirección, detalló que se edificó un salón, con capacidad para unas 40 personas en la parte posterior del edificio y sobre éste una vivienda para el casero.
Detrás del escenario, también se edificó una sala de música, acondicionado especialmente para esa actividad.
Otra modificación importante fue la puesta en funcionamiento del Instituto Cultural del Centro, para lo cual refaccionaron íntegramente un espacio en el primer piso del edificio. Las obras, que se realizaron con el apoyo de la Comunidad Autónoma de Castilla y León y de la Diputación y el Ayuntamiento de Salamanca, estuvieron destinadas a acondicionar el lugar para la realización de actividades culturales y artísticas. En este sentido, Rebollo recordó que el grupo de teatro que funciona en la entidad cerró allí sus actividades del año con la presentación de una obra teatral escrita por una de sus integrantes y representada por todo el grupo, en el marco de un encuentro “muy emotivo”, indicó el directivo.

“Un enfoque salmantino”
Otra de la obras, esta recientemente finalizada, fue la refacción del subsuelo de la casa, donde se montó un espacio temático en el que se realizan de actividades culturales, sociales y recreativas. Al respecto, Rebollo explicó que le dieron “un enfoque salmantino, muy autóctono”. “De hecho –continuó– una de sus paredes está revestida con una gigantografía de la Plaza Mayor de Salamanca, que emociona”. “Te acercas y parece que estás allá”, aseveró. Cuando se inauguró, en el marco de las actividades organizadas por la Comisión Directiva con motivo de la celebración del 90° aniversario de la institución, se realizó una muestra de objetos antiguos salmantinos traídos por los emigrantes que llegaron masivamente durante la primera mitad del siglo pasado. También se expusieron fotos, documentación, cartas y un traje salmantino de aldeana, que tiene más de 100 años, donado por una socia a la institución.
A lo largo de los últimos años, sin prisa y sin pausa, las distintas comisiones directivas fueron llevando adelante la tarea de mantener, refaccionar y acondicionar la sede del Centro. “Cuando finalizamos la construcción del espacio temático, lo único que nos quedaba pendiente –recordó Rebollo–  era la instalación de un ascensor que conectara el subsuelo y los pisos superiores, algo que también pudimos concretar este año”.
Como todos los años, el Centro culminó sus actividades culturales de 2012 con la realización de su ya tradicional pesebre viviente, acompañado por la actuación del coro de la institución y de entidades hermanas y la participación especial de Rocío del Cielo.

Los salmantinos de Buenos Aires disfrutan del verano en su sede de campo