EL PRESIDENTE PRESIDIÓ LA ENTREGA DE LOS PREMIOS CASTILLA Y LEÓN

Herrera defiende el autonomismo que ha permitido que “los castellanos y leoneses disfrutemos de mejores cotas de desarrollo”

| 23 de abril de 2015, 16:47
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Foto de familia de los Premios Castilla y León 2014.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, presidió la ceremonia de entrega de los Premios Castilla y León a Manuela Juárez Iglesias, Premio de Investigación Científica y Técnica; Amaya Arzuaga Navarro, de las Artes; Fermín Herrero Redondo, de las Letras; Salvador Gutiérrez Ordóñez, de Ciencias Sociales y Humanidades; Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro, de Protección del Medio Ambiente; Antonio Romo Pedraz, de los Valores Humanos; Ismael Fernández de la Cuesta, de Restauración y Conservación del Patrimonio; y al Club Baloncesto en Silla de Ruedas de Valladolid, de Deporte.

Estos Premios –aseguró Herrera– “reconocen el mérito y el ejemplo de un grupo de ilustres paisanos, a quienes expresamos nuestra mayor felicitación y agradecimiento”. El presidente de la Junta de Castilla y León también destacó en su intervención la celebración del V Centenario del nacimiento de Teresa de Ávila. “Una figura estrechamente vinculada a esta tierra que la vio nacer y morir. Y que hoy es una referencia universal en los ámbitos de la historia, la religión, la cultura, la literatura y el humanismo”.

Tras hacer un perfil de Santa Teresa, el presidente de Castilla y León aseguró que Castilla y León está en el camino de la recuperación económica pero “no podremos hablar con respeto de esa recuperación y crecimiento hasta que tantos paisanos nuestros que hoy carecen de un puesto de trabajo tengan la oportunidad de alcanzarlo. O hasta que todos los que están en riesgo de exclusión o tienen sus necesidades vitales amenazadas vean garantizado su bienestar personal y familiar”. “Será entonces, y sólo entonces –dijo Herrera– cuando aquellos términos tengan un sentido justo y real”.

En una intervención con numerosas referencias a Santa Teresa, el responsable del Ejecutivo de Castilla y León tuvo unas palabras para cada uno de los premiados.

Herrera destacó la necesidad de vivir en un “entorno libre, justo, digno y próspero, capaz de alentar lo mejor de cada uno y lo mejor de todos”. “Un entorno –aseguró– que, por fortuna, los españoles hemos sido capaces de construir y mantener en el tiempo más reciente y actual de nuestra vida en común”.

El responsable del Ejecutivo de Castilla y León habló de la Transición, un proceso que dejaba atrás “uno de los periodos más oscuros de la historia de España” para dar paso al periodo más largo de estabilidad, paz y democracia.

En este contexto de la transición, Herrera rindió un homenaje a Adolfo Suárez, “otro gran abulense” y “uno de los principales impulsores de esta España constitucional y moderna”. Herrera también quiso recordar en un día tan señalado “a todos los que dieron su propia vida en ese camino hacia la libertad y la democracia, arrancada por la sinrazón asesina de un terrorismo totalmente incapaz de comprender esos valores. También muchos de ellos son de Castilla y León, a quienes hace sólo dos meses nuestras Cortes ofrecieron un homenaje de justicia, reconocimiento y gratitud que todos compartimos con emoción”.

En su intervención, Herrera defendió el modelo constitucional actual con un “autonomismo, basado en la utilidad y el servicio a las personas, a las familias, y a todos los grupos sociales” que ha servido “los castellanos y leoneses disfrutemos de mejores cotas de desarrollo, prosperidad y calidad de vida. Nos ha permitido consolidar unos servicios públicos muy valorados y extendidos a lo largo de todo nuestro territorio. Y nos ha permitido también aumentar nuestra riqueza material, equipararnos a muchas de las medias nacionales y europeas, y ser más competitivos y más abiertos al exterior”.

El presidente también defendió el municipalismo y “la apuesta de tantos hombres y mujeres de Castilla y León por su amplio medio rural como espacio de vida y de trabajo, en la agricultura y la ganadería o en otras actividades, y que merecen las mismas garantías de servicios públicos de calidad y de oportunidades que los habitantes de las ciudades”.

Herrera acabó su discurso con unas palabras de la obra de Teresa de Ávila ‘Camino de perfección’, cuando insiste: “Tomad mi consejo y no os quedéis en el camino, sino pelead como fuertes hasta morir en la demanda, puesto que no estáis aquí a otra cosa sino a pelear”.

 

Fermín Herrero

En nombre de los premiados habló el poeta soriano Fermín Herrero, quien se mostró, en un inicio, pesimista asegurando que “el mundo no tiene solución o es muy improbable, a mi juicio, que la alcance”.

Fermín Herrero habló del actual sistema de derecho y aseguró que, aunque “no hay alternativa preferible conocida”, es necesario profundizar en la división de poderes. “Ahora bien, este sistema de convivencia, el mejor dentro de lo malo, lleva en sí la devaluación, sino la aniquilación, del espíritu; un sacrificio de lo estético, de lo sublime, para regodearse sólo en lo material”, aseguró el Premio de las Letras, quien explica que “me di hace años a la poesía” por la necesidad de pervivencia de lo estético.

“Así que, –dijo– aunque el mundo me resulte ininteligible y piense, en consecuencia, que no tiene solución, es indudablemente hermoso, es más, hasta es posible que la belleza y la verdad que arrastra, tal y como presagiara Dovstoievski, atañan a su salvación”.

Fermín Herrero defendió la literatura de Castilla y León y recordó que entre los premiados de los cinco primeros años hay tres premios Cervantes “y un poeta crucial, decisivo para la lírica española contemporánea”. “Pues bien, si otras regiones, no digamos las que se autodenominan de manera agresiva nacionalidades, tuvieran este tesoro nos zumbarían los oídos hasta en la Meseta”, aseguró el premiado, quien dijo que “nunca está de más nuestra proverbial mesura, pero como castellanos y leoneses deberíamos enorgullecernos, mimar, escuchar a los que guardan la llama de lo sagrado, potenciar a estos creadores impares para intentar silenciar el ruido procedente de los aparatos y el poder letal de las nuevas tecnologías”.

Fermín Herrero acabó su intervención leyendo su poema ‘Catastro’ que “está en segunda persona porque me lo dirigí a mí mismo y suelo leerlo en público de cuando en cuando para recordarme quién aspiro a ser y de dónde vengo”.

 

Premiados

Manuela Juárez Iglesias recibió el Premio Castilla y León de Investigación Científica y Técnica por la excelencia científica de su trayectoria en el ámbito agroalimentario, y particularmente en el sector lácteo, y su impacto en la sociedad, así como por el carácter pionero de sus investigaciones sobre las propiedades saludables de la leche y sus derivados.

Amaya Arzuaga Navarro recogió el Premio de las Artes por la originalidad y el atrevimiento de sus diseños, su arraigo y su vinculación a Lerma y a Castilla y León, y la promoción, a través de su trabajo, de la Comunidad, cuyo nombre ha paseado por las mejores pasarelas del mundo. Su indudable proyección internacional y su capacidad empresarial son valores que también se han tenido en cuenta, pero sobre todo destaca su capacidad artística que le ha hecho merecedora de la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2005 o el Premio Nacional de la Moda en 2013.

El Premio Castilla y León de las Letras recayó en Fermín Herrero Redondo por su capacidad para conciliar la poesía clásica y la moderna, usando un lenguaje que rescata los pesares y sentires de las gentes del mundo rural, desde una dimensión del tiempo distinta al ajetreo de lo inmediato, un tiempo detenido en el que dignifica la humildad, destacando la letra menuda del vivir.

Salvador Gutiérrez Ordóñez recibió el Premio de Ciencias Sociales y Humanidades por su aportación al conocimiento de la Lengua española, elemento fundamental de cohesión social y punto de reunión de una extraordinaria comunidad internacional cuyos lazos se fortalecen a través de más intensa comunicación que permite la fraternidad lingüística, además de por su trayectoria docente y académica como discípulo y continuador de la Escuela de Gramática de Emilio Alarcos.

El Premio de Protección del Medio Ambiente fue para Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro por la confluencia en su persona de la excelencia académica, el arraigo en Castilla y León, la trascendencia divulgativa y científica de su obra, en la que ha alcanzado un conocimiento exhaustivo del territorio castellano y leonés, y por el impacto social y económico de su trabajo.

Antonio Romo Pedraz recibió el Premio de los Valores Humanos por representar desde su parroquia de Puente Ladrillo los valores de la solidaridad, la integración socio-laboral y haber dedicado su vida a los más desfavorecidos, logrando dar respuesta a aquellos problemas que han ido surgiendo paralelamente a la evolución de la sociedad contemporánea.

El Premio de Restauración y Conservación del Patrimonio fue para Ismael Fernández de la Cuesta por su labor de investigación de la música medieval y renacentista. Además, ha destacado su constante dedicación a la difusión del canto gregoriano: primero desde la Abadía de Santo Domingo de Silos, después desde su cátedra de música antigua en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y también con el coro que dirige desde 1994.

El Premio de Deporte recayó en el Club Baloncesto en Silla de Ruedas de Valladolid por sus méritos deportivos –17 temporadas consecutivas en la División de Honor, campeón de la Copa de Europa ‘Willi Brinkman’, campeón y subcampeón de Liga–, por la proyección de Castilla y León a través de su participación en diversas competiciones internacionales, por su capacidad para la organización de torneos continentales de clubes y de selecciones y, finalmente, por los valores que representa el club, como son el del espíritu competitivo y el de superación de los deportistas discapacitados físicos.

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