LOS TRÁMITES PARA QUE SEA DECLARADA BIEN DE INTERÉS CULTURAL, PASO PREVIO PARA LA DENOMINACIÓN, SE INICIAN ESTE VERANO

La Xunta apura para convertir la Ribeira Sacra en Patrimonio de la Humanidad

| 05 Junio 2017 - 11:59 h.
Alberto Núñez Feijóo, junto a otros dirigentes, durante la visita a San Pedro de Rocas el pasado mayo.
Alberto Núñez Feijóo, junto a otros dirigentes, durante la visita a San Pedro de Rocas el pasado mayo.

Su riqueza paisajística y su vasto ecosistema, así como la representatividad de su arte sacro convierten a la Ribeira Sacra en firme candidata a optar a la denominación de Patrimonio de la Humanidad. Durante una visita reciente al monasterio ourensano de San Pedro de Rocas (Siglo VI), el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, anunció la intención del Gobierno gallego de iniciar este verano los trámites para conseguir tal distinción, comenzando por presentar la documentación para que este singular espacio sea declarado cuanto antes Bien de Interés Cultural.

Redacción, Vigo
Enclavada entre las provincias de Lugo y Ourense, la Ribeira Sacra bien merece un grado de protección acorde con la riqueza que atesora. Paisaje, diversidad de fauna y flora, arte sacro medieval y viñedos en socalcos para la producción vinícola de alta calidad discurren por las cuencas de los ríos Miño y Sil confeccionando un espacio natural de especial atractivo, que abarca alrededor de 36.000 hectáreas de terreno repartidas por más de veinte municipios. 
Es por eso que la Xunta de Galicia pretende reclamar cuanto antes para esta zona la denominación de Patrimonio de la Humanidad, una distinción que concede la Unesco con el fin de preservar y difundir lugares de interés cultural o natural excepcionales para la herencia común de la humanidad y de la que en Galicia gozan ya cinco obras del patrimonio cultural y artístico: la Muralla de Lugo (año 2000), la Torre de Hércules (2009), los Caminos del Norte del Camino de Santiago (2015),  el Camino Francés, que obtuvo tal distinción en el año 1993 y el Casco Histórico de Santiago de Compostela, que lo recibió en 1985.
Como paso previo para añadir la Ribeira Sacra a la lista, el Ejecutivo gallego inicia este verano el trámite para que este enclave sea nombrado Bien de Interés Cultural antes de que acabe la actual legislatura y poder “proteger definitivamente este espacio”, según apuntó el presidente de la Xunta a principios del pasado mes de mayo, durante una visita al monasterio de San Pedro de Rocas, una de las joyas arquitectónicas que pueblan la Ribeira Sacra. Levantado sobre el monte Barbeirón, en el municipio ourensano de Esgos y sobre la ribera del río Sil, está considerado el  más antiguo de Galicia (data del año 573) y uno de los de más solera de Europa, no en vano, este monasterio marca el inicio del cristianismo y de la vida monástica en el noroeste peninsular.
Se trata de una “seña de identidad de la determinación de un pueblo, capaz de esculpir un monasterio dentro de una montaña”, declaró Núñez Feijóo durante la visita, en la que también destacó las obras realizadas con ayuda de la Xunta en 2009 para rehabilitar su cubierta. Feijóo aludió igualmente a la intervención que se está llevando a cabo en la actualidad para conservar el ‘mapamundi’ que se esconde entre los muros de esta construcción milenaria y que son el único ejemplo de pintura mural románica que se conserva en Galicia. Se trata de “uno de los murales más conocidos y antiguos de Europa”, puntualizó Feijóo, con restos de pinturas murales del siglo XII, que se hallan precisamente en “el lugar más visitado de la Ribeira Sacra”, recordó el presidente de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar, en alusión al monasterio. 
Además del presidente provincial, acompañaron a Núñez Feijóo durante la visita la directora xeral de Patrimonio Cultural, Carmen Martínez Insua; la delegada de la Xunta en la provincia de Ourense, Marisol Díaz, y el alcalde de Esgos, Mario Rodríguez, entre otras autoridades, que también aludieron a la belleza del monasterio y del entorno.
Todavía más representativo de la importancia del arte sacro medieval en esta zona es el monasterio benedictino de Santo Estevo de Ribas de Sil, hoy reconvertido en Parador, y que data de los siglos VI y VII. Enclavado en el municipio de Nogueira de Ramuin (Ourense) entre una frondosa vegetación de castaños centenarios, esta construcción, cuya existencia como monasterio está probada desde el siglo X, fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1923. Destaca por sus estilos románico y barroco y consta de tres claustros: uno románico, otro gótico y un tercero, renacentista.
De Nogueira de Ramuín al municipio de Parada de Sil para situarnos en el castañar de Merilán, por debajo del monte Varona, donde se alza otro monasterio benedictino de renombre: el de Santa Cristina de Ribas de Sil; uno de los grandes encantos monumentales de la zona, de origen impreciso, pero del que quedan testimonios ciertos de su presencia en la época prerrománica.
Presenta una nave única, con crucero destacado y tres ábsides semicirculares en el testero. El primitivo cuerpo románico de la nave, que probablemente fue destruido, fue sustituido por una nave más estrecha en el primer tercio del siglo XIII. Desde octubre de 2008 goza de la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC).
En esta ribera del Sil se encuentran también otros monasterios de importancia arquitectónica como el de Xunqueira de Espadañedo, el de Montederrano y el de Morforte de Lemos que, al igual que el de Santo Estevo, fue reconvertido en parador.
Y de la monumentalidad de la ribera del Sil a la del Miño, donde quedan iglesias típicas del románico rural. Santo Estevo de Ribas de Miño y San Paio de Diomondi, en O Saviñao; Santo Estevo de Chouzán, en Carballedo; y San Vicente de Pombeiro, San Estevo de Atán, San Miguel de Eiré y San Fiz de Cangas, en Patón, son las más representativas.
El único monasterio que pervive en esta zona es el de Ferreira de Pantón, del siglo XVII, rodeado por una alta muralla y ocupado por una decena de monjas bernardas que acogen a mujeres que desean un retiro espiritual durante una semana.
Con la declaración de la Ribeira Sacra como Patrimonio de la Humanidad, Feijóo pretende conseguir un triple efecto: la propia preservación del legado natural y patrimonial de la zona y la “revitalización económica y social” del entorno, reivindicó el presidente.

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