AUGUSTO BLANCO UGARTE, COORDINADOR DE LA UNIÓN GALLEGA DE VILLA CLARA

“Las ayudas de la Xunta contribuyen a mejorar la vida de los gallegos en Cuba”

| 18 Junio 2018 - 12:24 h.
El coordinador de la Unión Gallega de Villa Clara, con Luis Vaamonde.
El coordinador de la Unión Gallega de Villa Clara, con Luis Vaamonde.

Creadas para atender las necesidades de los gallegos mayores y para recuperar el sentimiento de ‘galeguidade’ de la colectividad, numerosas coordinadoras gallegas en Cuba –algunas, con antigüedades que se remontan hasta un cuarto de siglo atrás– se ocupan de distribuir entre sus asociados las ayudas que una vez al año les llegan de la Xunta. Distribuidas por las distintas provincias del país, la Unión Gallega de Villa Clara, con su coordinador, Augusto Blanco, al frente y con más de 2.000 asociados, constituye buena muestra de la labor que realizan estas entidades, que también se encargan de recoger y trasladar las reivindicaciones de la diáspora gallega respecto de las políticas de emigración de las administraciones españolas.

La solidaridad acompaña desde siempre al pueblo cubano y, con el devenir de los años, esa cualidad humana se ha convertido en uno de los pilares en los que se asienta esta sociedad, que aspira a abrirse al mundo en el momento presente y en un contexto histórico y político proclive a los cambios.

“Hay mucha solidaridad entre los cubanos”, asegura Augusto Blanco Ugarte, desde hace 19 años vicecónsul honorario de España para las ciudades de Villa Clara, Sancti Spiritu y Cienfuegos y, desde hace 27, coordinador de la Unión Gallega de Villa Clara. Como consecuencia de esa solidaridad, los cubanos se prestan atención mutua y con su comportamiento contribuyen a paliar muchas de las carencias que, por diversas razones, les acosan a diario, según deja entrever el vicecónsul, en su conversación con ‘Galicia en el Mundo’. 

Más allá de esas situaciones  cotidianas con soluciones al alcance de los más próximos, se dan otras que requieren de colaboración externa para ser satisfechas, como aquellas propias de una edad avanzada y que afectan también a los mayores de origen gallego residentes en la isla. Es por eso que desde hace décadas, la Xunta envía a los mayores de 70 años en situación de precariedad y de insolvencia manifiesta una ayuda económica anual para complementar las pensiones de jubilación que les concede el Gobierno cubano. 

Se trata de ayudas que requieren de una labor de coordinación para ser tramitadas, tarea de la que se hacen cargo las distintas entidades creadas en cada una de las provincias del país caribeño, como pudo comprobar recientemente el director del Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo, Luis Vaamonde Polo, durante su recorrido por la isla.

En el caso de Villa Clara, localidad situada en el centro del país, la Unión Gallega –con más de 2.000 gallegos y descendientes asociados–, lleva 27 años cumpliendo con la misión de hacer llegar a los demandantes de las ayudas el dinero que concede la Xunta, además de organizar actividades culturales, exposiciones y romerías, siempre “dentro de nuestras posibilidades”, dice Blanco. Además, se preocupa de recuperar el sentimiento de ‘galeguidade’ entre la colectividad gallega y de exponer ante las autoridades autonómicas las reivindicaciones y demandas de cada momento, asegura el coordinador, hijo de gallego nacido en A Rúa (Ourense).

El pasado ejercicio, alrededor de 650 gallegos en la zona de Villa Clara con más de 70 años de edad –de los cuales, 10 son de primera generación y por tanto muy mayores–, recibieron estas ayudas que concede el Gobierno gallego a través de la Secretaría Xeral de Emigración.

Y es que, si bien el apartado sanitario está cubierto en Cuba, porque “lo atienden las autoridades sanitarias y es gratis”, “la parte económica es la que más hace falta” solucionar, confirma Blanco, para quien este tipo de ayudas proveniente de Galicia “viene a mejorar la vida” de estos gallegos que “han sido una parte importante” para Galicia.

Blanco califica de “importante” la labor de la Xunta en este sentido, porque “ayuda mucho a los gallegos de aquí”, apostilla, al tiempo que pide “condiciones para mantener la presencia gallega en Cuba”, porque “España y Galicia nunca se fueron de aquí; siempre estuvo presente en Cuba el sentimiento, el amor y el cariño” de los españoles y gallegos hacia su lugar de origen, confirma.

Creada el 30 de junio de 1991, la Unión Gallega de Villa Clara, al igual que otras entidades con idéntico fin repartidas por las provincias cubanas, está vinculada a la Federación de Sociedades Gallegas. Pendientes de su legalización, ninguna de estas entidades de colaboración cuenta con sede propia y son sus coordinadores los que, desde sus propias casas, realizan las gestiones pertinentes.

“En todas las provincias hay una coordinadora y estamos esperando que las oficialicen”, aclara Blanco, quien se queja de que “al no poder contar con un centro físico” de reunión, se pierden contactos y se frena la socialización entre los asociados. Algo que también influye en las nuevas generaciones, cada vez más desligadas del sentimiento de ‘galeguidade’, porque, aunque “no es lo mismo los hijos que los nietos”, lo cierto es que también “faltan condiciones para mantener la presencia gallega” entre la comunidad, asegura Blanco.

Esas condiciones, según apunta, pasan por poder contar con una sede propia que permita una mayor atención a los gallegos y contribuir a recuperar el espíritu de unión entre ellos, ya que, si “antiguamente estaban unidos”, con el tiempo fueron perdiendo ese sentimiento de pertenencia a la comunidad de origen. Por eso “se creó la institución, porque se perdió el espíritu de unión y un grupo de gallegos decidimos rescatarlo”, confirma el vicecónsul.

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