EN UN ACTO AL QUE ASISTIÓ EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD Y EL CONSEJERO DE PRESIDENCIA

La Facultad de Humanidades de la Universidad de Burgos rindió un emotivo homenaje a diez ‘Niños de la Guerra’

| 09 Noviembre 2018 - 14:02 h.
Un momento del acto celebrado en la Universidad de Burgos.
Un momento del acto celebrado en la Universidad de Burgos.

Diez de los conocidos como ‘Niños de la Guerra’ han explicado sus vivencias a profesores y alumnos de la Universidad de Burgos, en un acto que ha contado con la presencia del rector de la Universidad, Manuel Pérez Mateos, y del consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, así como del presidente del Consejo Asesor de la Memoria Histórica de Castilla y León, Ángel Hernández Lorenzo, y de la secretaria general de Archivo Guerra Civil y Exilio (AGE), Dolores Cabra.

Entre 1937 y 1938 fueron evacuados 33.000 niños españoles a diversos países europeos (Francia, Inglaterra, Holanda… y a México), de ellos 3.000 fueron desplazados a la Unión Soviética y en Rusia se constituyeron 16 casas de niños para atenderles. Diez de aquellos niños, nueve mujeres y un hombre, Juana Santos, Victoria Iglesias, Vicenta Alcover, Azucena Fernández, Rosa Ortiz, Cristóbal García Galán, Teresa Alonso, Begoña Gascón, Carmen Bisabarros y Secundina Blanco, han reivindicado su papel como parte de la historia de España al ser niños españoles evacuados para ser puestos a salvo de los bombardeos de la Guerra Civil española.

Todos ellos son parte de nuestra historia, memoria histórica de carne y hueso, testigos directos de la Guerra Civil y de la II Guerra Mundial, que han sido homenajeados en un acto celebrado en el Aula Magna de la Universidad de Burgos.

Con su testimonio, la Facultad de Humanidades y Comunicación ha querido recordar las historias de 10 personas nonagenarias que representan la experiencia de miles de niños españoles que salieron del país, “tesoros nacionales vivientes”, como señaló el decano Ignacio Fernández de Mata.

“Estamos profundamente emocionados, de contar hoy con 10 ‘Niños de la Guerra’. Sus vidas son, sin lugar a duda, el mejor espejo en el que contemplar la historia del siglo XX. Ellos han vivido en primera persona la irrupción de la esperanza con la llegada de la II República, y su pérdida a partir de la ominosa rebelión militar de 1936”.

Sus casos, argumentó, son un perfecto hilo a través del cual seguir las redes y caminos del internacionalismo del primer tercio de siglo. “Atesoran historias de amor y sufrimiento, de profundos desgarros emocionales y de encuentros con lo que para muchos fue el sueño de un mundo nuevo”.

 

Historias de amor y sufrimiento

Los diez dejaron fluir sus recuerdos vividos aquellos años en Rusia y, en algunos casos, su decepcionante y traumático regreso al ser rechazados por sus propias familias y tener dificultades para encontrar trabajo.

Fernández de Mata señaló que “estas personas han vivido tantas historias que parecería imposible tener tanta experiencia en una sola vida”. Tuvieron la fortuna de estudiar carreras y desempeñar oficios imposibles en la España franquista, pero vivieron también el desarraigo y, en algunos casos, fueron imposibles los reencuentros por el tiempo pasado y la intolerancia.

Como la decoradora de porcelana Rosa Ortiz y la médica Juana Santos, quienes afirmaron que tuvieron la fortuna de ser evacuadas y acogidas en la Unión Soviética donde recibieron una extraordinaria educación. Ortiz y Santos dijeron sentir “una emoción muy grande” tras desplegar sus recuerdos de cómo fueron acogidas en la Unión Soviética tras ser arrebatadas de sus familias.

El año pasado se cumplió el 80º aniversario de la evacuación y con este motivo el director burgalés Lino Varela realizó un documental de 96 minutos titulado ‘Huérfanos del olvido’, sobre la experiencia de estos niños que fue estrenado el pasado miércoles en el Cultural Cordón, con guion del periodista Rodrigo Pérez Barredo, una extraordinaria película documental sobre la experiencia de los ‘Niños de la Guerra’ entrevistando a decenas de supervivientes en España y Rusia, con participaciones de especialistas y estudiosos, figuras políticas como el expresidente Rodríguez Zapatero, y materiales audiovisuales de archivo nunca antes vistos por el público.

Muchos de estos niños regresaron a España mucho tiempo después. “Nos dijeron que íbamos para 3 o 4 meses, pero lo cierto es que, tras salir en barco a La Habana, la mayoría no regresamos hasta 20 años después”. “Al principio –subrayaron– fueron años difíciles porque añorábamos a nuestros padres y hermanos, pero luego nos parecieron maravillosos y los recuerdos se fueron suavizando y adaptando... y tenemos una experiencia para toda la vida de gente maravillosa que nos acogió y nos educó”.

Cristóbal García Galán, que vivió el asedio de Leningrado y conoció al asesino de Trotsky, afirmó que la II Guerra Mundial fue una guerra de exterminio y rememoró la muerte de miles de ancianos y niños. Azucena Fernández también relató cómo en el comedor les ponían la canción de los tres cerditos para que comiesen mejor y Teresa Alonso y Vicenta Alcomer estuvieron en las brigadas de komsomol haciendo barricas. Ninguno de ellos quiere que la juventud vuelva a vivir lo que ellos vivieron.

Los diez estuvieron bajo el amparo directo de Josif Satlin y otras figuras como Dolores Ibárruri o José Díaz. Sufrieron los horrores de la II Guerra Mundial y resistieron la furia destructora nazi.

Ignacio Fernández de Mata afirmó que la dictadura franquista fue muy cruel con estos niños por los secuestros protagonizados en el extranjero por la Falange, al ser utilizados como moneda de cambio de los favores anhelados del gobierno norteamericano durante la Guerra Fría y señalados como agentes del comunismo internacional o fuentes de información sobre lo que sucedía al otro lado del telón de acero sufriendo interrogatorios de los servicios secretos españoles y de la CIA.

Por su parte, el presidente del Consejo Asesor de la Memoria Histórica de Castilla y León, Ángel Hernández Lorenzo, señaló que los ‘Niños de la Guerra’ habían dado una clase de historia, geografía, humanidad, así como de agradecimiento a la Unión Soviética.

El consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago Juárez, explicó que en España se realizó una transición modélica “que aunó a las tres partes”, “un tiempo de amnistía que, a su juicio, se confundió con la amnesia”. Pidió perdón por el olvido y advirtió que hay una asignatura pendiente, pero abogó por recuperar la memoria histórica para crear concordia sin olvidar a los que sufrieron las consecuencias de la guerra.

El rector cerró el acto afirmando que la Universidad es la casa de la Ciencia, la Cultura y la Historia y que este homenaje ha sido una oportunidad “para reflexionar sobre lo que fuimos y lo que somos”.

La Universidad, dijo, no está solo para formar sino para crear valores y para ser más solidarios y humanos, en definitiva, para crear conciencia social.

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