Albino Aneiros: “De todas las casas regionales de Galicia en el exterior, la que más destaca por su carácter social es la de Las Palmas”
El galardón quiere significar la labor que desarrolla la entidad, que nació en 1951 con el deseo de mantener vivo el vínculo de los gallegos afincados en la capital de Gran Canaria con su tierra de origen, pero que “pronto entabla un fuerte compromiso” de carácter social “con la isla”, recoge el texto que le dedica el Gobierno de Canarias.
Producto de ese sentir solidario, desde los primeros años de su fundación, la Casa de Galicia en Las Palmas contribuye a despertar ilusión entre los niños de las familias con pocos recursos, con la recogida de juguetes que les son entregados el Día de Reyes, lo que se ha convertido en su “seña de identidad más conocida”, destaca el escrito. En él se resalta también la organización de eventos sociales, deportivos y benéficos para estimular a los socios, así como a los palmenses en general que participan de las actividades de la entidad.
La noticia del reconocimiento del Gobierno de Canarias a la Casa le fue comunicada la pasada semana por el presidente Fernando Clavijo a su máximo responsable, Albino Aneiros. “Me quedé impactado”, dijo a ‘Galicia en el Mundo’, al tiempo que consideró “un honor” recibir tal consideración al cumplirse el 75º aniversario.
“De todas las casas regionales, la que más se distingue por su carácter social” es la de Las Palmas, aseguró Aneiros, quien fue el encargado de comunicar la buena nueva a los socios y afines a una institución que, según informa, cuenta actualmente con “260 familias asociadas” y con un “arraigo brutal” en la isla de Gran Canaria.
La concesión de la medalla tendrá lugar coincidiendo con el Día de Canarias, lo que, a su entender, contribuirá a que la galeguidade sea reconocida de manera general en la isla, así como la labor que lleva a cabo, que, más allá de convocatorias de tipo cultural y folclórico, se prodiga en “actividad social” hacia los sectores más desfavorecidos. Para ello, dispone de la contribución económica que le llega del Gobierno de Canarias, de la Xunta y también del Cabildo de Gran Canaria y del Ayuntamiento de Las Palmas, como la que recibieron con motivo del incendio que en 2014 destruyó el inmueble.
Compartir la ‘morriña’
La Casa de Galicia en Las Palmas surgió como un espacio para que los gallegos que se trasladaron a la Isla de Gran Canaria tuvieran un lugar en el que compartir la ‘morriña’.
Con asentamiento propio en la calle de Salvador Cuyas desde el 15 de febrero de 1974, el inmueble dispone de cuatro plantas, entre las que destaca su restaurante, situado en la tercera, en el que se pueden degustar los platos más tradicionales de la gastronomía gallega.
Representativa de los gallegos que dejaron su tierra para abrirse camino en el archipiélago en sectores como el de la pesca y para defender sus intereses en las islas, hoy en día y gracias al trabajo de los socios de la tercera generación, contribuye a la difusión de aquellos acontecimientos que la Administración gallega considera importantes para su desarrollo turístico y económico, como es el Xacobeo. Con motivo del celebrado en el periodo 2021-2022, promocionó esta convocatoria cultural y religiosa a través de los camareros del restaurante de la Casa, que llevaban el logo del Xacobeo en las camisetas, gorras y mandilones de sus uniformes de trabajo.
El Camino de Santiago es uno de los más importantes acontecimientos que hermanan a Canarias con Galicia, recuerda Aneiros. Muestra de ello es la iniciativa de la Asociación de Peregrinos Canarios en el Camino de Santiago, que promueve el Camino entre volcanes, uniendo las islas de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife al Camino de Santiago de Gran Canaria y Compostela. Separadas por mar, pero unidas por el Camino, en Gran Canaria existen dos templos jacobeos que conceden las mismas indulgencias que Santiago de Compostela, uno en la Villa de Tunte y el otro en la Ciudad de los Caballeros de Gáldar, en la provincia de Las Palmas.
Albino Aneiros, marino en la reserva, recuerda el motivo que le llevó a dejar su Neda natal y Narón (en Ferrol) para instalarse en Las Palmas, que no fue otro que el amor a la que entonces era su novia, a la que se unió en matrimonio tras conocerla como consecuencia de sus desplazamientos al archipiélago. A sus 64 años, seis de ellos como presidente de la Casa de Galicia en Las Palmas, aguarda la jubilación para seguir dedicado a la actividad en la Casa, que, a juzgar por el premio con el que acaban de ser distinguidos, no está resultando en vano.
“Si lo hemos hecho bien, hay que mejorar”, dice, atendiendo a su condición de militar y teniendo en cuenta también el trabajo de los presidentes y de los socios de años anteriores.
El 30 de mayo próximo, Día de Canarias, se plantará delante de las autoridades de la región para recoger la condecoración, ceremonia a la que invitó a asistir también al secretario xeral de Emigración de la Xunta, Antonio Rodríguez Miranda, a quien comunicó la noticia del premio nada más tener conocimiento del mismo.