García-Margallo anuncia una reforma del servicio exterior en la que desaparecerán algunas embajadas
El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, anunció el pasado miércoles una “reforma del servicio exterior para adaptarlo al siglo XXI”, en la que desaparecerían algunas embajadas, que no señaló. Lo hizo en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, donde acudió por primera vez desde que tomó posesión del cargo para informar de las líneas políticas de su Departamento. Allí se refirió también a las necesidades de los españoles en el extranjero y la obligación del Gobierno de crear las condiciones para que ningún español sea vea obligado a emigrar y de asistir a los que ya se hallan en el extranjero.
Los grupos parlamentarios apoyaron la anunciada reforma del servicio exterior, algo celebrado por el ministro. “Lo voy a necesitar. Lo han prometido todos los ministros de Asuntos Exteriores desde el principio de la democracia y no lo han logrado”, apreció. “La red española en el exterior se compone de 118 embajadas multilaterales y 11 bilaterales, 183 consulados, oficinas técnicas de cooperación, las oficinas del Instituto Cervantes, delegaciones culturales… Es un ejército en formación realmente importante”, informó.
“Tenemos una embajada en Zimbabwe, que cuesta entre un millón y un millón y medio de euros. Con ese dinero podemos abrir antenas en Zimbabwe, en Uganda, en Gambia, en Zambia, en Burkina Faso y en Benín. Si logramos hacer una operación similar incorporando funcionarios diplomáticos y técnicos comerciales a las delegaciones de la Unión podremos redesplegar esos recursos en los países emergentes, en los países crecientes, fundamentalmente en las áreas como China”, dijo a modo de ejemplo de lo que puede ser el redespliegue diplomático.
El ministro valoró que más allá de las implicaciones específicamente económicas, la globalización es un fenómeno transversal que ha hecho emerger nuevos retos aún por resolver, señalando que ha supuesto una transformación de los movimientos migratorios mundiales y que la inmigración aporta diversidad y dinamismo a unas poblaciones envejecidas, pero supone al mismo tiempo un enorme reto de integración.
Protección a los españoles en el exterior
“En la actualidad la crisis económica ha forzado a muchos de nuestros ciudadanos a buscar empleo en otros países, lo cual nos demuestra una vez más la importancia de la política de protección de los españoles en el exterior”, añadió, subrayando que “es obligación del Gobierno crear las condiciones para que ningún español se vea obligado a emigrar por razones económicas”. “Sin embargo, mientras llega ese momento es deber de nuestras representaciones en el exterior asistirles en su incorporación a una nueva realidad”, precisó.
El ministro expuso que según los datos disponibles del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero, que empezó a publicarse en 2009, en enero de ese año había 1.470.000 españoles residiendo en el extranjero. “Desde entonces hasta enero de 2011, en tan solo dos años, el número de españoles residentes en el exterior aumentó en 230.000, llegando a la cifra de 1.700.000. Esta cifra y esta tendencia tenemos necesariamente que tenerlas en cuenta”.
García-Margallo valoró que “ha habido un cambio en cuanto a la naturaleza de los motivos por los que los españoles deciden residir en el extranjero, con un creciente número de jóvenes y de profesionales con calificación en sectores específicos que viajan al exterior para desarrollar su vida profesional o para integrarse en los mercados laborales locales”.
Para el apoyo y tutela de los intereses de los españoles establecidos fuera de España y para estos nuevos desplazamientos al exterior que se están produciendo, mantuvo que “nuestras embajadas, la importante red consular de que dispone España, con 183 oficinas, sabrá responder”.
“Prestaremos apoyo a todos aquellos ciudadanos españoles que así lo precisen. De hecho, hemos puesto en marcha un proyecto de modernización de las páginas web de los consulados para que contengan información concreta y práctica de los requisitos que deben cumplimentar los españoles que quieran trabajar fuera. No es concebible en los tiempos que vivimos que un joven que quiera ganarse la vida en el exterior se encuentre a solas con un billete ‘low cost’ en un aeropuerto desconocido sin ningún tipo de ayuda. Estoy seguro de que en este sentido las empresas españolas ya instaladas en el exterior colaborarán con nosotros de forma decidida”, expuso.
El Instituto Cervantes
En su intervención también se refirió a la fuerza del español como “lengua nativa de la gran mayoría de los habitantes de Iberoamérica y el segundo idioma más importante tras el inglés en los Estados Unidos de América”, además de señalar que América y España defienden intereses parecidos a nivel global y que la alianza con América –norte y sur– supone uno de los objetivos estratégicos de la acción exterior del Gobierno. Según el ministro, el auge de internet y las nuevas tecnologías nos brindan nuevas oportunidades para promover la lengua y la cultura comunes y “el Gobierno no cejará en su empeño de que ese buque insignia del español y de la cultura española, que es el Instituto Cervantes, se convierta en ejemplo del vínculo indisoluble que une España e Iberoamérica”.
García-Margallo sostuvo que “la diplomacia económica está llamada a ser una de las grandes protagonistas de nuestro tiempo” pues “los intereses de España en el exterior son en gran medida intereses económicos y tienen a las empresas como protagonistas”. Recordó que hay 3.000 empresas españolas con presencia estable en los mercados exteriores y afirmó que su Ministerio “desempeñará un papel fundamental, apoyando, reforzando y difundiendo la labor que ya hacen desde años el ICEX y la red de oficinas comerciales”.
En aquellos lugares en que, además de nuestra embajada o consulado, exista una oficina comercial reforzaremos el papel del embajador como apoyo a su labor, aportando valor añadido, pero allá donde no haya una oficina comercial de España nuestra embajada o consulado acentuará su misión específicamente económica. Se reforzará la formación de los diplomáticos para que puedan prestar con mayor eficacia aún apoyo a las empresas, ayudándolas a establecer contactos con el tejido empresarial local y asesorándolas sobre condiciones políticas, económicas y administrativas. En la actualidad hay 47 capitales en las que contamos con embajada, pero no con oficina comercial. Hay 54 ciudades más en las que existe un consulado de España, pero no una oficina comercial. Dotar a estas embajadas y consulados de un mandato específicamente económico ampliará nuestra red comercial en más de cien oficinas de apoyo a nuestros empresarios”, explicó.
A la diplomacia económica sumó la diplomacia pública, de la que dijo que “es nuestra principal baza para aumentar ese poder blando del que hablan los teóricos”. “La imagen de nuestro país es sólida gracias a nuestra larga historia, a nuestra lengua, a nuestros artistas, a nuestros deportistas, a nuestros gastrónomos, a nuestros diseñadores de moda, a nuestros ciudadanos. Tenemos una amplia red de instrumentos de diplomacia pública que van desde el Instituto Cervantes a la red de casas con sede de España, a nuestras consejerías culturales, a la Fundación Carolina y a la propia Agencia de Cooperación. Es preciso identificar los intereses que queremos defender y los valores que queremos transmitir y coordinar a todos los actores que gestionan la imagen de España para ser capaces de influir en la percepción que los ciudadanos de otros países tienen de nosotros”, dijo.
Añadió que la diplomacia económica y la diplomacia pública “convergen en una piedra angular: la marca España, un proyecto que desea aunar todas las voces que componen ese coro, que es la imagen de España, y dotarlas de una única partitura”.
Galicia y La Rioja, en las embajadas españolas
El ministro habló del ofrecimiento que ha realizado a las comunidades autónomas para que puedan acoger en las embajadas de España a sus funcionarios en el exterior, “con objeto de atender mejor sus intereses, aprovechando sinergias, ahorrando medios en momentos de restricciones presupuestarias y evitando duplicidades”. Informó de que hasta entonces había recibido dos respuestas positivas por escrito, una del Gobierno de La Rioja y otra de la Xunta de Galicia. “Con la primera firmaremos muy pronto un protocolo general de colaboración para la incorporación en una de las misiones diplomáticas en Bruselas de la oficina que el Gobierno regional tiene en dicha capital. En relación con Galicia, hemos ofrecido ya a la Presidencia de la Xunta un protocolo general de cooperación para que sus oficinas y organismos en el exterior puedan ubicarse en los locales de las misiones diplomáticas en que se acuerde. También la Generalitat de Cataluña ha propuesto integrar en la representación permanente de España en la Unesco a un agente. A estos efectos he remitido también un proyecto de protocolo de colaboración para que lo examinen y puedan integrarse en nuestra misión ante ese organismo si así lo desean. Tenemos constancia de una reacción igualmente positiva por parte de los gobiernos autónomos de Cantabria, Comunidad Valenciana, Aragón, Canarias y Castilla y León”, informó.
Reforma del servicio exterior
García-Margallo destacó la necesidad de realizar una reforma del servicio exterior para adaptarlo al siglo XXI, a un mundo que ha cambiado, “al mundo que surge de la globalización”, anunciando que someterá “un anteproyecto de ley de servicio exterior diseñado para adecuar sus procedimientos a la realidad externa e interna, dotarle de sus indispensables dotaciones presupuestarias, flexibilizar las normas que lo regulan y dotarle de los medios humanos y materiales necesarios para lograr los objetivos de política exterior que el Gobierno establezca”. “Esta propuesta será sometida a la consideración de todos los departamentos interesados y comunidades autónomas y consultada a todos los ministros de Asuntos Exteriores de la democracia. Será después abierta a toda la sociedad”.
Según dijo, “es de vital importancia para nuestro país afirmar su presencia en determinadas partes del mundo”. “En este sentido, será probablemente necesario acometer el cierre de algunas de nuestras unidades de despliegue exterior, destinando los recursos materiales y de personal que se liberen a la apertura o reforzamiento de otros que hoy resultan de mayor prioridad. En estos momentos de austeridad debemos concentrar nuestros recursos allí donde mejor sirven a nuestros intereses, sin olvidar nuestros valores, y ser capaces de desarrollar la necesaria flexibilidad que nos permita llevar a cabo nuestra tarea con la mayor de las eficacias”, explicó.
Con ese propósito dijo haberse entrevistado ya con la representante de la UE para la Política Exterior, Lady Ashton, y con el secretario general del Servicio Europeo de Acción Exterior, Pierre Vimont, a los que ha adelantado una propuesta “de incorporar funcionarios españoles a las delegaciones de la Unión en los lugares donde España reconsidere su despliegue de embajadas, al tiempo que siguen desarrollando algunas funciones de carácter nacional”.
Dijo que “es una figura innovadora entre el diplomático que se incorpora plenamente al servicio diplomático europeo recién creado y el funcionario español que únicamente comparte despacho e infraestructura de apoyo con los restantes miembros de la delegación de la Unión”.
Apoyo de los grupos políticos
Los grupos políticos expresaron al ministro su apoyo a la reforma del servicio exterior. Elena Valenciano (PSOE) dijo que “existe la urgente necesidad de adecuar nuestro servicio exterior en su concepción más amplia a los tiempos y exigencias actuales” y consideró oportuna la iniciativa del ministro de reunir a todos sus predecesores para abordar esta cuestión, apuntando la conveniencia de que una vez se concreten sus aportaciones se abra un debate parlamentario sobre la misma.
“Nuestro grupo va a apoyar una reforma integral sobre la base de un concepto amplio de la acción exterior del Estado y acorde con el papel y la presencia de España en el mundo hoy día. Hay múltiples aspectos a abordar que merecerían un tratamiento detallado: el papel de mecanismos como el Consejo de Política Exterior, las herramientas para la internacionalización de nuestras empresas, la aplicación de las nuevas tecnologías, un nuevo estatuto para el personal del servicio exterior, el desarrollo de la diplomacia parlamentaria y la diplomacia pública, etcétera”, adelantó.
Jordi Xuclà (CiU) saludó la anunciada voluntad de reformar el servicio exterior, “que nosotros contemplamos en nuestro programa electoral y que consideramos absolutamente indispensable”. El representante de CiU abogó por que esta reforma que haga, “entre otros al servicio del objetivo de la recuperación económica” y que sirva “para el acompañamiento de las empresas españolas en el exterior”.
Además, consideró de sentido común que se racionalice el mapa diplomático y consular. “Le vamos a apoyar, tenemos muy buena predisposición para esta revisión. El mundo ha cambiado, la topografía de las áreas de poder en el mundo han cambiado y es evidente que éste es un punto importante”, dijo, indicando que también respalda la integración de representaciones de la diplomacia española dentro de las oficinas del servicio exterior europeo, pues estaba en el programa de CiU.
Desde el Grupo Mixto, Carlos Salvador Armendáriz (UPN) llamó la atención sobre los jóvenes que están saliendo al exterior. “Creo que deberíamos hacer no sé si prescriptores o agentes comerciales y unirles a esta necesidad de que también contribuyan, como seguramente querrán hacerlo, a la recuperación de nuestro país”, dijo.
Además de para la promoción de la marca España, anunció su apoyo para optimizar los recursos puestos al servicio de la promoción exterior del país. A este respecto apuntó que convendría conocer el retorno de los compromisos económicos y que existen 180 oficinas de las comunidades autónomas que, opinó, deberían racionalizarse, colaborar con las delegaciones del Estado y coordinar su actividad evitando duplicidades. También se interesó por si existe patrimonio inmovilizado que se pueda rentabilizar.
José María Beneyto (PP), que cerró el turno de intervenciones, destacó que en la política exterior del Gobierno “a este objetivo movilizador e integrador de la acción exterior agrupada bajo la promoción de la marca España le acompaña la modernización del servicio exterior por medio de la elaboración del libro blanco y de la futura ley de servicio exterior, así como medidas administrativas concretas, entre las que se incluye la sede del ministerio o una gestión más eficaz de los recursos de las oficinas exteriores de las comunidades autónomas, con la propuesta, ya con resultados positivos, de agruparlas en nuestras representaciones exteriores”.
El presentante del PP valoró que nuestro potencial como país de cultura, que cuenta con la segunda lengua de uso mundial, con una dinámica empresarial crecientemente internacionalizada, con proyección en Iberoamérica y en otros lugares del mundo, “es bastante superior a lo mostrado durante los últimos años”.