“Que los emigrantes retornen no es fácil”

| 6 de septiembre de 2021, 14:14
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Juan Andrés Blanco, con el historiador Alejandro García, frente al muelle de Casablanca en La Habana en 2018.

Muchos de los lugares de origen de los emigrantes se acabaron convirtiendo en zonas despobladas y por eso la mayoría de administraciones buscan fórmulas para potenciar el retorno de los emigrantes y sus descendientes a lo que se ha dado en llamar en los últimos años ‘la España vaciada’.

Se están llevando a cabo programas para el fomento del retorno, pero eficaces no son mucho, pero no es una crítica a la administración. Que los emigrantes retornen no es fácil, el emigrante se va con unas expectativas de mejora económica y muchas veces el diferencial de riqueza con los lugares de los que han salido es mucho. En algunos países como Venezuela o Cuba ahora han cambiado las tornas, pero en todo caso, vivir en un lugar despoblado no es fácil”, asegura Blanco.

“Los programas de retorno, al menos en el caso de Castilla y León, –explica– no han tenido mucho éxito y dependerán de las expectativas de desarrollo y de disposición de servicios. Lo estamos viendo ahora con la pandemia. El problema del acceso a internet determina que mucha gente que podía teletrabajar desde los pueblos no lo pueden hacer porque las posibilidades de internet son muy limitadas. También hay problemas con los servicios médicos, sobre todo para la gente mayor. Estamos en un punto en el que, al menos, la digitalización hay que resolverla. Espero que ahora, implicadas todas las administraciones, no quede más remedio que resolverlo”.

Para Juan Andrés Blanco, el retorno pasa por el desarrollo económico de la zona. “Uno no viene a un sitio si no cuenta con servicios y si no cuenta con expectativas, no solo con ayudas puntuales para facilitar el retorno”, asegura a la vez que hace hincapié en los emigrantes que retornan durante temporadas, más o menos largas, a su lugar de origen. “Muchos de ellos tienen una segunda vivienda y se han visto las ventajas comparativas en algunos aspectos como la seguridad, la tranquilidad, el disfrute del medio ambiente, de la vida natural e incluso de la alimentación”, asegura Blanco, quien recuerda que “a veces están varios meses y cuando se jubilan muchas veces se quedan desde abril hasta noviembre, y eso son personas que consumen y, de alguna manera producen, y utilizan los servicios. Son personas que, al menos una parte del año, están en esa España más vacía y eso tiene que mucho que ver con la propia emigración y debemos ponerlo en valor, al mismo tiempo que hay que seguir trabajando para que se vaya menos gente y si es posible que vengan algunos porque el diferencial de riqueza sea favorable para estos lugares. No es fácil, pero necesitamos inmigrantes, necesitamos población joven, necesitamos perspectivas económicas y que mientras haya expectativas de posibilidad de disfrutar de servicios básicos”.

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