virutas

Viejas virutas

Volvemos a las andadas arrastrados por entuertos, campos yertos, soledades cortadas al filo de una navaja y una sed devoradora de que don Quijote de la Mancha siga tan vivo y espabilado como hace la friolera de cuatro siglos, cuando ya la batalla de Lepanto era una forma de arar en el mar de Occidente y los calabozos de Argel polvillo y viruta de las mediterráneas costas sarracenas.¡Que le vamos hacer! Cada año es el turno del Quijote.

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