Estatuas

Estatuas

Edmundo Moure - La primera estatua que surge en mi memoria es la del Príncipe Feliz, que deja de serlo cuando su amada golondrina perece congelada bajo los labios de aquel noble de metal y de corazón humano, sensible a las espinas y requiebros del amor, sobre todo del prohibido, el que padeciera en triste y dolorosa abundancia el autor de aquella historia, Oscar Wilde.

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