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La cartuja de San Nicolás

Estoy sentado al costado de la ventana. Desde aquí puedo observar el movimiento del mundo, quiero decir, las caderas de hembras hermosas y alzadas. Fumo mi pipa con tranquilidad y veo el pocillo desde la complicidad de un joven patricio italiano en días del Renacimiento. Sueño con Clelia, la hija del carcelero.En la mesa que está a mi costado se sentaron dos señoras. Hablan sin poder parar, son compulsivas. De todo y por todos.

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