Opinión

Cancionero musical y pensamiento de Horacio Guarany

Isaac Otero | 17 de abril de 2017

En el ámbito del ‘boom’ del folclore de la década de 1960, Horacio Guarany nos señaló perennemente –merced a la gracia de sus vigorosas creaciones– el hermoso “cancionero popular”. ¿Quién no recuerda canciones como ‘Si se calla el cantor’ o ‘Puerto de Santa Cruz’? ¿Quién no ‘Caballo que no galopa’ o ‘Amar amando’? ¿Y cómo podríamos olvidar ‘La villerita’, ‘Pescador y guitarrero’, ‘No quisiera quererte’ o ‘Cuando ya nadie te nombre’? ¡Cuántas horas escuchando ‘Volver en vino’ y ‘Piel morena’ y ‘La canción del adiós’!

Fueron tantas y tantas canciones que lo llevaron a grabar 57 ‘placas’, lograr 15 discos de oro y una decena de platino, además del ‘Premio Gardel’. Cinematográficamente filmó 3 películas: ‘Si se calla el cantor’, con Olga Zubarry, ‘La Vuelta de Martín Fierro’, con Onofre Lovero, y ‘El grito en la sangre’, dirigido por Fernando Musa, actuando al lado de Abel Ayala. Escribió asimismo tres libros: ‘El loco de la guerra’, ‘Cartas del Silencio’ y ‘Sapucay’. Evocando su infancia como trabajador  empobrecido, la gran mayoría de su cancionero nos está hablando de la problemática social, la injusticia, la miseria humana. “La gente es buena: lo que es una porquería es el sistema. El mundo se edificó sobre bases falsas y eso lo está destruyendo. Nos hacen creer que el que no triunfa en la vida está cagado, no sirve. Podés ser un gran tipo, pero, si no ganaste mucha plata, no servís ni ‘pa mierda”. Así de claro se expresó en la entrevista que hace unos años concedió a la Revista Pronto de Buenos Aires. Publicación semanal porteña que Martita di Marco Beguiristain –simpática sobrina, al igual que su hermana Marita, de Susana Berta– tan diligentemente me ha hecho llegar desde los lindos pagos de Balcarce, al sur de la provincia de Buenos Aires, donde la pampa húmeda proclama su galanura y soberanía de “buen sol e inigualable tierra para sembrar la papa”.

Acerca de cómo se adhirió a la doctrina comunista, Guarany manifestó: “Yo era marinero y ganaba 60 pesos. Perón nos aumentó 110 y nos dio jubilación, vacaciones y salario familiar. Nos hicimos peronistas los muchachos del barco. Después, cuando voltean a Perón, un poeta paraguayo nos habló del comunismo, de su defensa de la gente. Y me hice comunista. Temía ilusiones. Después viajé a la Unión Soviética y vi que el comunismo también tenía vivos, chantas, como en todos lados”. Igualmente le confió a la Revista Pronto a lo largo de aquella entrevista: “Tuve desencuentros con otros grandes artistas. Como Mercedes Sosa, ‘la negra Sosa”. Porque ‘El Potro’, ‘Diablo’, ‘Cabezón’ o ‘El Loco’ –tales fueron los apodos que se granjeó al paso de los años– jamás tuvo pelos en la lengua.

El inconmensurable Horacio Guarany era amigo de la reconocida cantante Soledad Pastorutti. Y en el momento en que Mercedes Sosa la criticó expresando que “había que revolear menos el poncho y cantar más”, el cantor Guarany salió “con el cuchillo entre los dientes”. Y dijo: “Ella, la Sosa, revolea bombachas”. “Con Mercedes nunca fuimos amigos –agregaba–, actuamos juntos y grabamos algunas canciones. La última vez que la vi fue en 1975, exiliados por entonces en España”. Claro que Guarany tampoco se privó de las contradicciones ante los aconteceres políticos y sociales.

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