GRACIAS A UNA BEME, CURSA UN POSTGRADO EN DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS

Claudia Cobiella: “La experiencia de los jóvenes de otros países puede ser de ayuda para las empresas gallegas”

| 17 Marzo 2018 - 15:19 h.
Claudia Cobiella –2ª por la izda.–, junto a otros tres becados por la Secretaría Xeral.
Claudia Cobiella –2ª por la izda.–, junto a otros tres becados por la Secretaría Xeral.

Ingeniera Hidráulica por la Universidad Tecnológica de La Habana, Claudia Cobiella González está entre los dos jóvenes procedentes de Cuba beneficiarios de las Bolsas Excelencia Mocidade Exterior (BEME) que este curso puso en marcha la Secretaría Xeral de Emigración para atraer talentos a Galicia. En la Universidad de A Coruña estudia postgrado en Dirección y Administración de Empresas con la ilusión de poder encontrar un empleo en la comunidad autónoma que le permita desarrollarse profesionalmente.

Galicia está en el horizonte laboral de muchos de los descendientes de gallegos en el exterior que han atendido a la llamada de la Xunta para cursar estudios de postgrado en la comunidad autónoma, pero para ello hace falta una oportunidad que, muchos de ellos, esperan les llegue cuanto antes.

Es el caso de Claudia Cobiella González, cubana, de 24 años, quien, entre 2011 y 2016, estudió la carrera de Ingeniería Hidráulica en Cuba (el equivalente en España a Caminos, Canales y Puertos). Desde el pasado mes de septiembre, y después de un tiempo trabajando como becaria en La Habana, cursa postgrado en Dirección y Administración de Empresas en la Universidad de A Coruña gracias a las becas que concede Emigración y de las que que tuvo conocimiento gracias a internet y a la labor divulgadora del secretario xeral de Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, durante una de sus visitas a la isla caribeña.

Confiesa que fue su vinculación con la colectividad gallega en la capital caribeña lo que le permitió tener conocimiento de la iniciativa de la Xunta. Y es que tanto ella como su familia siempre han estado en contacto con la colonia de gallegos en el país,

“Nunca hemos perdido el contacto” con Galicia, asegura esta nieta de gallega, natural de la Ribeira Sacra, quien, desde su llegada a La Habana, allá por los años 50 –cuando contaba 21 años de edad–, vivió vinculada a la Sociedad Unión Trivesa, una de tantas entidades que se agrupan en torno al Centro Gallego.

Según cuenta su nieta, las condiciones socioeconómicas de la aldea gallega en la que vivía, en plena postguerra española, animaron a esta mujer, hoy ya fallecida, a emprender el camino de salida que habían iniciado otros parientes del lugar que, gracias a una zapatería, “vivían muy bien” en el país caribeño.

Después de un tiempo trabajando como ama de casa en el seno de una familia adinerada, y tras la Revolución, la mujer se planteó retornar a su tierra, pero su matrimonio con un cubano, igualmente de origen gallego, le disuadió de su propósito.

En la isla formó una familia a la que supo inculcar el valor de la cultura y las tradiciones de Galicia, y esa pasión por su tierra llegó hasta su nieta, quien, antes de emprender el camino hacia España para mejorar su formación académica –casi a la misma edad que su abuela había emigrado a Cuba–, se había involucrado, en colaboración con la Secretaría Xeral de Emigracion, en la puesta en funcionamiento en La Habana de una agrupación pensada para los jóvenes descendientes de la diáspora, con el objetivo de contrarrestar el proceso de envejecimiento en el que se hallan inmersas la mayoría de las entidades que agrupan a la diáspora gallega.

Hoy, en A Coruña, Claudia comparte piso con un joven de origen chino y con una gallega que residió un tiempo en Andalucía. Además, el máster le permitió conocer a mucha gente, algunos llegados de Venezuela, Brasil o Colombia que disfrutan de su misma oportunidad.

La experiencia vivida en estos siete meses la califica de “increíble” en el aspecto “formativo”.

En este tiempo, he aprendido mucho”, asegura. “Yo vengo de una carrera diferente y para abrir el abanico laboral decidí hacer este máster; para no encasillarme”, aclara.

Su objetivo se centra en conseguir un trabajo en Galicia, una comunidad que, debido a sus problemas demográficos, está fomentando la llegada de gente joven dispuesta a instalarse e iniciar su actividad profesional en este entorno.

Las empresas también podrían verse beneficiadas con la incorporación al mercado laboral de estos jóvenes talentos, ya que su “experiencia puede ser de ayuda para las empresas, porque les pueden servir de “complemento” para su actividad, según Claudia, quien asegura que estas aportaciones pueden abrir “muchas puertas” a la comunidad autónoma.

Satisfecha por haberse sumado a esta “iniciativa novedosa”, anima a los jóvenes que tengan la oportunidad y que reúnan los requisitos a que la aprovechen.

Mientras realiza el máster busca trabajo, pero en este momento deberá enfrentarse a otro hándicap que le afecta a ella y a otros jóvenes titulados del exterior: la homologación del título que, reconoce, le está resultando difícil por tratarse de un procedimiento complicado, costoso y que lleva su tiempo.

Al igual que su abuela, que se fue “buscando un futuro mejor”, a Claudia también le gustaría tener la ocasión de abrirse camino allá donde se le oferte un empleo. Por eso, “si se me da la oportunidad, me gustaría quedarme en Galicia; estoy abierta a cualquier propuesta”, concluye.

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