ES TRABAJADOR INFANTIL Y DA CONCIERTOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA Y ‘TECHNO’

Borja Varela, un emigrante gallego que vive en Frankfurt de sus dos pasiones, los niños y la música

| 05 Mayo 2020 - 18:47 h.
Borja Varela, durante un concierto.
Borja Varela, durante un concierto.

El talento gallego se sigue abriendo paso en el exterior a pesar de las adversidades que la actualidad nos presenta. Borja Varela Charlín es un joven gallego de 25 años, de madre laxense y padre pontecesán, que se trasladó a la ciudad alemana de Frankfurt en noviembre de 2018 para ejercer su profesión como trabajador infantil con niños de 0 a 3 años. Este joven aventurero y emprendedor presume de poder vivir de sus dos pasiones, los niños y el ‘techno’. Aunque en la capital financiera surgió la chispa con el idioma, el sistema educativo y el país, este amante del vinilo, espera poder regresar algún día a sus raíces con una maleta cargada de sabiduría musical y mucha experiencia universal. Con el proyecto de música electrónica y ‘techno’ Borvac está recorriendo Europa con gran aceptación y éxito. El Covid-19 ha sido el causante de la cancelación de algunas de sus actuaciones por España, Francia o Alemania, pero las nuevas tecnologías han hecho posible realizar diferentes conciertos en directo a través de facebook, principalmente. Durante sus días de cuarentena en la pequeña Mainhattan teutona hemos hablado con él para este medio.

Pregunta.¿Qué nos pueda contar de su etapa anterior a Frankfurt?

Respuesta.Estudié Magisterio en Salamanca y, tras graduarme, comencé muy motivado a prepararme las oposiciones, aunque me desmotivé rápido tras descubrir las pocas plazas que serían convocadas. Me surgió la oportunidad, a través de mis tíos, ambos profesores de primaria, que estaban en Estados Unidos realizando un intercambio de dos años, de irme a trabajar a un colegio hispano como voluntario y me fui. Soy muy aventurero y emprendedor. Creo que esa experiencia fue el punto de inflexión para mi posterior salto a Frankfurt.

Al finalizar en Estados Unidos, volví a Laxe, donde trabajé un tiempo en el bar de mi tío, pero, aunque estaba bien, tenía pocas ganas de seguir estudiando y muchas de ejercer como profesor. Tras multitud de currículums enviados, decidí apuntarme a una oferta laboral en Alemania atraído por las pedagogías alternativas. Empecé a investigar sobre este campo y me encantó la forma de trabajar, el sistema educativo del norte de Europa y las teorías de la educación. Para mi sorpresa, me ofrecieron una entrevista. Pasé seis meses en Madrid en un curso intensivo de alemán y, aunque pasé momentos de un alto estrés porque fue muy intenso, me lo tomé como un reto que me motivaba a seguir. Estaba ilusionadísimo.

P.Reside en Frankfurt desde finales de 2018. ¿Por qué ha escogido esta ciudad como destino laboral y cómo ha sido el proceso de adaptación en una ciudad de estas características y con un idioma tan distinto? 

R.Fue Frankfurt como pudo haber sido Múnich. Vine contratado por una empresa de colocación que posee convenios bilaterales con España. Me tocó Frankfurt y estuve de acuerdo. Creía que iba a trabajar con niños de 3 a 6 años, pero me propusieron un nuevo reto y lo acepté. Estoy trabajando con niños de 0 a 3 años, soy el único varón y, aunque lo acepté para empezar con buen pie en la empresa también, tengo que reconocer que me he descubierto y sorprendido a mí mismo. He tomado la mejor decisión de mi vida y me encanta trabajar con los niños de esa edad. También me encuentro muy arropado por mis compañeras de trabajo. Encontré mi lugar y estoy muy feliz. Cada día aprendo muchísimo. Me siento realizado y ésta es mi zona de confort. 

P. ¿Piensa o se plantea la vuelta a España en algún momento?

R.No tengo planes de vida a día de hoy. Estoy en una etapa de dejarme fluir, pero sí me veo volviendo a España en algún momento. Me gustaría volver y no perder el vínculo con mis raíces. De todas formas, me gustaría hacer muchas cosas antes de ese regreso, como, por ejemplo, pasar un par de años en Berlín para empaparme de mi otra pasión, la musical.

P.¿Cómo lleva ese sentimiento tan característico en la genética gallega, la morriña?

R.Yo no siento morriña como tal. La distancia la llevo bien. Quizás sí necesitaba vivir fuera para volver con más ganas y para valorar más a la familia, a los amigos, la gastronomía...

P.Hemos hablado de su pasión por los niños, pero ¿cómo es esa otra pasión, la música?

R.La música es un tema muy intenso para mí. Nunca me gustó la música comercial. Creo que esa pasión comenzó porque mi padre tenía una mesa de mezcla muy básica en su local. Había mucha música de Julio Iglesias y estilos parecidos, además de música bacalao. Había un grupo que se llamaba Scorpia con unos ritmos de bombo-caja que me recordaban los latidos del corazón que me gustó mucho. Ahí empezó el gusanillo por la música electrónica a los diez años. A partir de ahí mi ilusión era cumplir los 18 para poder asistir a un festival de música electrónica de verdad. Así fue y en el 2012-13 viví mi gran experiencia. Fue un viaje de emociones que disfruté muchísimo. De ahí, empecé a investigar, buscar qué tipo de eventos se celebraban y descubrí que Alemania era, en aquel momento, el lugar que más apoyaba este estilo de música. Descubrí que esta música se convirtió en una manera de reivindicación y protesta tras la caída del muro de Berlín lo que aún me encandiló más.

P.Ha creado su propio proyecto musical, Borvac. ¿Qué significado se esconde detrás de este nombre y cómo nace este proyecto?

R.Me fui a estudiar a Salamanca y, cuando salía con mis amigos, no me sentía identificado con los lugares típicos que frecuentaban los demás. Comencé a buscar lugares donde podría escuchar techno. Conocí a muchísima gente nueva y, entre ellas, a un dj. Él tenía un equipo y comencé a coquetear con él. En ese tiempo conocí a la que fue mi novia por un tiempo y ella me regaló mi primera mesa de mezclas. Ahí empezó todo. Fui invirtiendo en música, aprendiendo y despegando como Borvac. El nombre es un tres, dos, uno de Borja Varela Charlín. Tras un año haciendo pinitos aquí y allá, le propuse a un amigo montar un colectivo llamado Underground Beats y organizamos una exitosa fiesta con un lleno total en una nave industrial en Salamanca. Ese momento fue el antes y el después para la música techno en la ciudad. Logramos construir una marca importante y cada mes repetíamos el evento.

P.¿Qué significa para usted la música electrónica y techno?

R.El techno es un movimiento muy familiar, muy humilde o, al menos, el 90%. Mi amor es por el vinilo, aunque en un principio al no disponer de platos ni de soltura económica, tuve que hacerlo de forma digital. En Alemania, con mi primer sueldo, me he comprado un equipo de música y ahora invierto en vinilo. Me considero un friki del vinilo. Ha sido en este país donde realmente me he sentido un dj. Mientras no pinchas con vinilo no eres realmente un auténtico dj. Se siente la música de forma distinta y el amor que sientes por ella te ayuda a jugar con las emociones de la gente que está en la pista de baile. Para mí el techno es algo indescriptible. Existen temas que te dejan atravesar el umbral del cerebro. Se amplía de tal forma que te deja vivir emociones en un viaje que te adentra en otra dimensión. Es como bucear; solo escuchas el vacío del agua. Te evades de la realidad. En el techno buceas en un vacío musical que está lleno de emociones. Es como un éxtasis.

P.La pandemia que invade desde hace unos meses Europa ha provocado la cancelación de todo tipo de eventos. ¿Cómo le ha afectado esta situación?

R.La verdad, es que tenía programados diversos conciertos en Granada, París... pero ahora mismo es imposible y se desconoce cuándo podremos retomarlos. De todas formas, muchos organizadores están utilizando el facebook para realizar directos y, por el momento, la experiencia está siendo muy buena. Después de la actuación para la sala Matriz de Granada me he encontrado con más de 300 solicitudes en facebook de gente que había visto mi directo. Me siento agobiado por la masa de gente que supone, pero estoy enormemente agradecido y me siento muy acogido. 

P.¿Le gustaría transmitir algún mensaje a nuestros lectores?

R.Me gustaría hacer llegar un mensaje de motivación para todas aquellas personas que no lo entienden. Incluyo a mis padres también, que ahora hacen por entenderme y por ser partícipes. El techno no es para todos, pero quiero invitarlos a que se concentren en escuchar una canción de techno con atención para que vean que no es repetitivo. Cada tema es diferente con ritmos diferentes. Creo que la gente que no valora el techno es porque está acostumbrado a escuchar música poco compleja y al techno necesitas prestarle mucha atención.

 

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